Pericondrio Tragal (24/07/11)

Aunque la salida del fin de semana pasado estaba prevista para Vallat, al final las perspectivas climatológicas nos obligaron a movernos a Castellet, donde esas mismas perspectivas, ya materializadas, nos hicieron volver a Valencia antes de lo previsto. En cualquier caso, el día fue para olvidar, desde que salí de casa hasta que volví a entrar en ella; a pesar de pasarme el sábado vegetando, no sólo me encontré agotado toda la mañana sino que además el hombro estuvo dando guerra, lo que sugiere dos cosas: que la carga de trabajo de estas últimas semanas me ha pasado factura, y tengo que hacer algún ejercicio para el hombro. Esto ya me pasó hace unos meses y en aquel caso los ejercicios me fueron bien. Las vacaciones deberían hacer el resto. En cualquier caso, yo no venía a hablar de esto. Venía a hablar de la vía Pericondrio Tragal, que Alex y yo hicimos hace una semana y pico. La Pericondrio es una de las míticas vías de Montanejos, formada por cuatro largos: 6a+, 6a, 6a+ y V+, que sube por la esfinge que se encuentra frente a los miradores (dos o tres kilómetros pasado Montanejos si se viene desde Montán) y cuya principal característica es la travesía horizontal que hay en el tercer largo. Al menos en verano, hay que afrontarla por la mañana, ya que a partir de las dos de la tarde (aprox.) empieza a darle el sol, y como te pille en mitad de la vía con la solana, puedes acabar chamuscado, a pesar de que corre bastante aire que hace la estancia más agradable.

Alex y yo nos quedamos con ganas de hacerla tras el último paso por Montanejos y en especial en la zona enfrente de miradores, así que allá que nos fuimos. Tras salir de Valencia a las 8h, aparcar y recoger trastos, llegábamos a pie de vía aproximadamente a las 10h (las horas son aproximadas, extraídas de la información de las fotos).

Allí, aunque yo había salido el día anterior a Jérica y no me sentía con ganas ni fuerzas de meterme en un 6a+ sin calentar, Alex no me dió tregua y se tiró sin demasiadas dudas a por la vía. Eran las 10:15h aproximadamente. Si quitamos el componente psicológico de la travesía, este largo es el más complicado de los cuatro, y concentra su dificultad en los primeros pasos. Más adelante, el diedro y los árboles (sí, los árboles) hacen la escalada más fácil. Nótese que el primer largo tiene dos reuniones, que pueden verse en el croquis (primera imagen de todo el post). La primera reunión, que es la que Alex utilizó, no tiene un buen reposo y es incómoda por lo que seguramente sea la mejor para subir la vía de manera "independiente" y bajar; la segunda reunión queda unos metros más arriba y aunque no tienes visibilidad sobre el compañero es mucho más cómoda para subir al segundo.

El primer largo (y una de las fotos a continuación) confirmó lo que venía diciendo al principio: que necesito descansar y comer mejor, porque llegué realmente extenuado. En fin, que Alex llegaba a la reunión a las 10:32h y yo, ya de segundo llegaba once minutos más tarde, a las 10:43h. Allí estuve unos minutos y quizá por haber ya calentado, afronté el segundo largo más decidido y con más ganas.

El paso clave del segundo largo se encuentra en lo que es la reunión "alternativa" del primer largo. El truco para pasarlo dice así: "subes pies y tiras p'arriba", o "subes pies y buscas manos". Seguramente ya lo hayan oído alguna vez. Ese y el de "se escala con los pies, no con las manos" son los superhits de la escalada deportiva, sin duda alguna.

El segundo largo de la vía no tiene demasiados secretos, más allá del paso que indicaba. Más lento de lo que suelo escalar, a las 11:43h me plantaba en la R2 a esperar a Alex. En general, el equipamiento de toda la vía, aunque tenga ya su tiempo, es excelente, y apenas es necesario tirar de cintas o montar reuniones muy complejas.

Alex no tardó demasiado, a pesar de sus habituales quejas y lamentos, en llegar a la segunda reunión (que llamaré R2-1). También en este caso existe, no obstante, una reunión alternativa a la derecha que seguramente sea la propia de la vía (que se puede ver en el croquis anterior y a la que llamaré R2-2), a la que se llega tras pasar junto a un árbol, y que tiene una cómoda repisa para asegurar al compañero que afronta la travesía. Al igual que en el caso de la R1, la primera reunión (de las dos) permite mejor visibilidad sobre el compañero, mientras que la segunda es más cómoda. No obstante, el rozamiento puede hacer que asegurar al segundo desde la R2-2 sea algo incómodo, por lo que cada uno deberá pensar qué es lo mejor para cada él, en función de las fuerzas y el nivel del compañero que sube de segundo.

Dicho y hecho, tras algo de maniobra, nos plantábamos en la R2-2 a las 11:15h, donde se me puede ver revisando la "documentación asociada".

Tras unos minutos de relax, le tocaba a Alex encarar la travesía, todo ello, dicho sea de paso, sin magnesio, lo que para él es casi como escalar sin pies de gato, y no exagero. Así pues, a las 11:55h Alex encaraba la salida del tercer largo, cuyas tres primeras chapas suben en diagonal por una grieta, para luego ir durante cuatro/cinco chapas más de manera casi horizontal hacia la izquierda, seguir subiendo en diagonal y rematar la faena con un par de chapas en vertical; en alguna de las fotos se puede apreciar la travesía que domina la mayor parte del largo. Aproximadamente algo más de media hora después, Alex me gritaba "¡Reunión!" desde la R3, y tras un par de minutos para ponerme bien los gatos, empezaba mi calvario personal.

A nivel técnico, la Pericondrio concentra sus pasos más complicados en la salida de las reuniones: la salida del pie de vía, la del primer largo (asumiendo la reunión que está más arriba), la del segundo (asumiendo como reunión la del pie de la travesía), y la del tercero. Pero en comparación con las cuatro o cinco chapas que componen la parte más horizontal de la vía, sacar la salida de segundo fue relativamente fácil.

El problema de escalar de segundo o top rope si estás acostumbrado a escalar de primero es que es muy difícil mantener el mismo grado de concentración, porque eres consciente de que no puedes caer. He tenido fallos subiendo vías de segundo (para recuperar chapas, mirar la vía, montar una adyacente, etc.) que jamás habría cometido de primero, porque te juegas un vuelo. Y ese es uno de los problemas de la travesía: ir de segundo no te garantiza nada, sino que más bien, es algo contra lo que luchar. El segundo problema es que corres el riesgo de que si tu compañero no te entiende bien cuando le hablas, te pille y acabe tirándote, así que es importante dejar eso totalmente claro en la R2-2. Por último, y este fue mi principal error, hay que evitar pedirle a tu compañero que te coja cuando llegas a una chapa, porque eso te quita la tensión de encima y hace que te relajes. Salir de ese estado de relajación colgado de una chapa a 70m. del suelo me costó a mí al menos 10 minutos.

En realidad, y esto es algo que le he leído a más personas, la travesía no es, técnicamente, la parte más compleja de la vía. Tiene manos más que aceptables, pies mejores, y hay zonas en la vía mucho más "lavadas" que la travesía (en realidad, la Pericondrio no está tan lavada como cabría esperar, y excepto en quizá la salida del primer largo, es más que aceptable si lo comparamos con otras vías conocidas y frecuentadas de Montanejos o Chulilla). Su "problema" y a la vez atractivo es lo psicológico de la vía; no sé si es el componente aéreo, o cambiar la verticalidad por la horizontalidad, pero completar las cuatro chapas de la travesía fue lo peor (cuando estás en mitad del fregao) y lo mejor (cuando ya la has pasado) de toda la vía. También es importante destacar que una vez en mitad de la travesía, plantearse abandonar puede convertirse en un problema mucho más gordo que intentar acabar la propia travesía, por lo que lo mejor es no planteárselo y seguir hacia adelante, como sea. En realidad, no queda otra opción pero es un tema a valorar si te metes en la vía con alguien de cuya "fiabilidad" no estás muy seguro.

En fin, que tras sufrir lo mío contra la pared, a las 13h llegaba a la R3, y dado que apenas había gastado fuerzas, apenas unos minutos encaraba el último largo, que sale de un desplome que asusta más de lo que es.

El último largo no tiene demasiado secreto. Quizá la salida y los alejes de las chapas sean lo más relevante, pero se hace corto y se llega arriba rápido y fácil; a las 13:18h había llegado arriba y Alex, tras desmontar la R3, se plantó en R4 poco después, a las 13:30h.

Siendo mi primera vía de varios largos "seria", la verdad es que la Pericondrio Tragal fue una buena elección. No es particularmente difícil (6a+/6a/6a+/V+) ni larga (110m.), y está menos lavada de lo que yo me temía que pudiera estarlo (aunque obviamente, si estuviese menos lavada, mucho mejor). Aunque la acabamos en 3h15m, creo que calentando bien antes de la vía, con un poco más de decisión en la travesía y sin los periodos de reflexión, la próxima vez podríamos hacerla en 2h30m o quizá menos. Sí, ya sé que no es una carrera, pero es que yo soy así.

El día acabó viendo a dos insensatos sin demasiada idea ni sentido común intentando subir la pericondrio mientras nosotros les mirábamos desde enfrente, algo de lo que hablaré en otro post, y con la Guardia Civil advirtiéndonos de que en las vías pegadas a la carretera no se puede escalar sin autorización. Tras esto, cogimos los bártulos, nos tomamos algo en el Refugio de Montanejos, y volvimos a casa, con ganas de repetir la pericondrio... un año de estos :)

Escalada en Salem

Comenzar cada salida de escalada diciendo que este domingo volvimos a escalar resulta un poco monótono, pero eso es al fin y al cabo lo que hacemos: volver a escalar, esta vez en la escuela de Salem, un pueblo de la Vall d'Albaida del que lo único que puedo decirles es que antes quemaban brujas. Creo. O algo así. En fin, que Alex, Pablo, Elena y un servidor fuimos a Salem. Ubicada a unos 90 km. de Valencia, se llega bastante rápido gracias a que casi todo el trayecto es autovía o buenas carreteras, y que la aproximación es casi inexistente si vas a los sectores más cercanos a la carretera. Llegar a Salem es relativamente sencillo, pero encontrar las vías tiene su cosa, especialmente si uno confía en los croquis de la guía de Costa Blanca o de la propia reseña, bastante confusos. Para llegar a las vías, justo antes de entrar a Salem llegando por la CV-614, cogemos el desvío en dirección a Muro de Alcoy. Bajamos por la carretera y poco después atravesamos un puente y vemos la planta de Font Salem, que queda a la derecha de la carretera y dejamos atrás. Desde allí ya podemos ver las paredes al fondo. Continuaremos por la carretera, y escasamente un kilómetro después llegamos a un cruce, que cogeremos hacia la derecha. Menos de 500 metros adelante, nos encontraremos una subestación (o estación de riego, o lo que sea) con algo de sitio para aparcar junto a ella, así como las paredes de escalada, tanto a la derecha (sombra) como a la izquierda (sol). Allí podemos aparcar, y llegar a las vías es inmediato. Quizá un mapa aclare un poco las cosas:

De los diferentes sectores que hay, en nuestro caso escogimos el sector Nevera, cuyo nombre exagera ligeramente las características de temperatura del sector. En la parte superior del sector (a la derecha si se lo mira de frente y en la imagen de debajo) es probable que se tenga sombra casi todo el día, pero a la mitad izquierda empieza a darle el sol a partir de las 16h, así que eso sugiere que el orden de "elección" de vías debería ser de izquierda a derecha, y no al revés como hicimos nosotros. El pie de vía no es apto para acompañantes no escaladores, y no es un lugar especialmente bonito si tu única motivación allí es ver a otros escalar; mejor quédate en casa o vete a la playa. Otra cosa molesta de Salem fue que había más moscas que en otras escuelas, aunque tampoco es exagerado.

En nuestro caso, como he dicho comenzamos por la derecha del sector, donde al parecer se han equipado algunas vías nuevas que no figuran en las reseñas de la escuela que se pueden encontrar en Internet, ni en la guía de Costa Blanca. Allí comenzamos con Sfinter-man el hombre araña, un V sin demasiadas complicaciones y de escalada bastante evidente. Seguimos con Ma ribe a temps por la izquierda, un 6a+ cuya línea natural es en mi opinión (a pesar de Alex) justo por debajo de la primera chapa, evitando el agarre que hay a la derecha y con el que comienza Sfinter-man el hombre araña. Por supuesto, es una cuestión de interpretación. Hacerlo así facilita además el movimiento en babaresa necesario para llegar de la primera a la segunda chapa. En tercer lugar, escogimos Somnis de tardó, un V+/6a inmediatamente a la izquierda de la anterior que tiene algún pasito fino.

Tras estos tres encadenamientos, y a la vista de que la siguiente vía a la izquierda era un 7b, nos movimos hasta Cuidado, cuidado, un 6b de escalada directa con agarres evidentes, y cuyo paso crítico se ubica al salir de una pequeña barriga donde hay que tirar de brazos y jugársela a una grieta que hay arriba. Aunque ambos montamos la vía y la subimos en top (como de costumbre, bastante peor que de primero), no nos decidimos a intentar en el encadenamiento por no quemarnos para el resto del día. Tras esto, y después de que Elena y Pablo acabasen con Somnis de tardó, paramos a comer.

Y la vuelta de la comida fue con Alaxuplala, una vía situada a la izquierda del sector según la reseña de la escuela, que es un 6a+ según la reseña de la escuela y un 6a según la guía de Costa Blanca. Desde luego, por mi corta experiencia no sé si es un 6a+, duro en cualquier caso, o un 6b, pero lo que sé es que no es un 6a. En el primer pegue únicamente pude montar las dos primeras chapas, y el resto de pegues, en top, fueron totalmente estériles (cosa habitual en mis pegues en top, por otro lado). Doy fe de que a Alex le costó lo suyo pasar de ellas, aunque consiguió montar la vía. Aunque probablemente es posible evitar el paso crítico "huyendo" por la vía de derecha (V), la línea natural de la vía no es esa, así que queda para posteriores visitas. Para acabar y quitarme el mal sabor de boca, ya con el sol pisándonos los talones a pie de vía, encadené Guarolo que la casola y Camalot, dos quintos divertidos sin mayores complicaciones.

Serían las cinco y media cuando acabamos de recoger, y poco después rematábamos el día con un granizado de limón (en mi caso, acompañado con un helado) en el pueblo de l'Olleria. En definitiva, una escuela agradable para visitar de vez en cuando y salir un poco del circuito "habitual". Por lo demás, el hombro derecho continúa lanzando avisos más que perceptibles, y el izquierdo hizo algún amago en el 6b, por lo que esta semana tendré que relajar un poco y hacerle una visita al fisio a ver qué me dice.

(Foto cortesía de Alex, quien imagino que colgará más esta noche, además de alguna reseña)

Montanejos, 3 de julio

Este domingo Alex y yo volvimos a Montanejos, acompañados de Ana, Elena y Pablo. Y la siempre inseparable Samy, por supuesto. Alex y yo ya habíamos estado el fin de semana pasado escalando en Huevo diminuto y en los sectores de la carretera antes del túnel de miradores (donde da la sombra a partir de las 15h aprox. por lo que es un lugar perfecto para escalar por la tarde), aunque nos habíamos quedado con ganas de probar algo al otro lado del río, delante de miradores, así que allá que volvimos. No sé si es la longitud de las vías, el grado ajustado, el hecho de que vamos a sectores que no conocemos, el calor, el cansancio acumulado por el trabajo (en mi caso), o simplemente pereza, pero atrás quedaron las sesiones de 8 o 10 vías diarias. Es más, el domingo no encadené nada, y apenas pude montar/subir media docena de vías, y la mitad de ellas en top.

Al menos, nos consolamos descubriendo sectores nuevos, y este fin de semana tocó Pirulo encantado, ubicado justo enfrente de miradores, a la izquierda de la esfinge, donde tenemos pendiente la Pericondrio Tragal para una próxima visita.

La mañana comenzó con Asesinejos Crack, un 6a+ demasiado duro para empezar, y cuyo paso crítico está situado justo antes del techo. El resto no tiene especial complicación, pero entre que odio profundamente todo lo que huela a babaresa (será que no me fío de mis brazos ni de mi técnica) y que la roca está bastante lavada, a dos chapas de la reunión y tras unos minutos de duda preferí dejar las cosas como estaban y que Alex acabase de montar las chapas restantes. Luego, en top, las cosas cambian significativamente, aunque lleves algo de comba y tengas a media docena de personas mirando desde los miradores.

Una vez hubimos subido Asesinejos Crack, y a la vista de las pocas opciones y porqué negarlo, las pocas ganas, nos fuimos a por Garganta Profunda, un 5c que Pablo y Elena habían desistido de subir por la altura, para variar, de la primera chapa. Alex encadenó la vía sin demasiados problemas, montó reunión y tras él, subí yo. La vía no tiene ninguna complicación, ya que tiene buenas manos y la escalada es bastante evidente, pero lo que viene después, Chimenea Hebrea, es algo diferente. El comentario de Alex cuando estábamos en la reunión fue bastante clarificador: Alguien va a tener que echarle huevos para seguir. Y ese alguien, creo que más por temeridad que otra cosa fui yo.

Hay varias cosas que no gustan cuando uno comienza a subir Chimenea Hebrea. Primero, que la pared en la que tienes que apoyar los pies está bastante pulida, lo que no hace mucha gracia sabiendo cómo tienes que subirla; de hecho, mi opinión es que eso la convierte en un 6a+, no en un 6a como indica la guía de Ernesto López. Segundo, que las chapas alejan más de lo que a uno le gustaría. Tercero, que las chapas están colocadas *fuera* de la chimenea, por lo que la trayectoria de tu cuerpo en un vuelo resulta poco previsible, y eso no tranquiliza en absoluto. Y cuarto, que cuando pasas la mitad de la vía, pasas de tener las chapas delante a tenerlas en la pared de detrás, y no es especialmente agradable ir palpando la pared; en este sentido, ayuda que te indiquen desde abajo, aunque es una ventaja que no tienes si haces Garganta Profunda y Chimenea Hebrea en un largo (6b). En ese caso, es aconsejable aprovechar los pocos apoyos realmente fiables que hay para buscar referencias de por donde paran las chapas.

Por fortuna, conseguí montar la vía con algo de miedo pero sin demasiados problemas, y hay que reconocer que como chimenea es fantástica y la sensación al llegar arriba es cojonuda. Allí monté reunión, tras lo que Alex subió y bajamos rapelando hasta la primera reunión, y desde allí, tras sortear cierta masificación (Pablo estaba llegando a la reunión justo en ese momento), hasta el pie de vía, donde paramos a comer.

De lo que hicimos después de la comida no hay mucho que destacar. Aunque la idea era subir a las vías que hay a pie de carretera, nos quedamos en Sector Invisible, justo antes de la presa, cuyo nombre da una idea de porqué las vías están en general tan sucias: nadie las ve, y por eso, nadie las escala, y por eso, están llenas de mierda: tierra, arbustos, arbolillos, etc. Mala decisión de escuela, en cualquier caso. Allí probé con Hell Boy, un miserable 6a que aunque subí dos veces de primero, no conseguí encadenar (aunque me quedé con el paso que se me atragantó en ambas subidas); para desquitarme, al bajar en la primera subida me llevé conmigo un buen número de hierbajos y eché de menos una sierra mecánica. Mientras tanto, Alex le tiró a Broca de Regalo, un 7a+ (cuyo grado Alex desconocía, pero que según Pablo sería un 5c+ ¿?), y se quedó en el segundo de los pasos que tiene la vía. Yo repetí la vía en top hasta ese paso, pero no me atreví ni siquiera a probar el siguiente paso, por la mala pinta de la caída y lo poco fiable que era la regletilla de la que había que cogerse.

Tras esto, con pocas ganas y bastante cansados, cogimos los trastos y volvimos a los coches. Queda pendiente para este verano la Pericondrio Tragal, no sé si en 2 largos o en 4.

Reseña Cortes de Pallás, sector Cueva de la (Reina) Mora

Se advierte que hace mucho que se hizo esta reseña y el sector no ha vuelto a ser visitado, por lo que se desconoce el estado de la roca. En cualquier caso, al parecer hay nuevos sectores y reseñas que, desgraciadamente, no tengo en esta página. Suerte y cuidado.

Aparte del sector El Embalse que ya reseñamos hace unas semanas, en Cortes existe un segundo sector ubicado en la parte alta del pueblo, de camino a la Muela. Aprovechando que el fin de semana estuvimos probando algunas de las vías, con mayor o menor fortuna, y que Alex ha conseguido las reseñas oficiales de los equipadores, vamos a dar algunos detalles de cómo llegar al sector y sus características. Como en el caso del Embalse, llegar hasta Cortes de Pallás no tiene demasiado misterio, por lo que se deja ese aspecto al conductor avispado, al GPS o al planificador de rutas que cada cual prefiera. Una vez llegamos al pueblo, seguimos hasta que la avenida de la entrada se divide en tres. En ese punto giraremos a la izquierda tomando una pronunciada cuesta que continúa durante al menos 500m. Como aspectos identificativos, en la esquina donde hemos de girar está el Bar Chema, y más adelante pasaremos por delante del cuartel de la Guardia Civil, dejando éste detrás:

Giramos a la izquierda por el Bar Chema
Seguimos la cuesta arriba

Una vez hemos llegado arriba de la cuesta, continuaremos durante unos 300m aproximadamente por un camino asfaltado, hasta que veamos el camino que nos llevará al sector. Ahí podemos dejar el coche, aunque no debemos bloquear ninguno de los caminos (ni el asfaltado ni la pista que sube), ya que por ambos pasan coches:

Aquí dejamos el coche (¡no entorpecer el paso!)

Si desde ahí miramos hacia arriba, ya vemos dónde vamos:

Nuestro destino

Una vez hemos dejado el coche (también se puede venir desde el pueblo, que supone a lo sumo 10 minutos más andando) aparcado, continuaremos por el camino, pasando una cuesta asfaltada con cemento, hasta que lleguemos al lugar donde el camino da lugar a una senda:

Cogemos la senda

A partir de ahí, seguimos las marcas verdes y blancas, y más adelante vemos un desvío que tomaremos a la izquierda y que nos llevará directamente al sector de la Cueva de la (Reina) Mora por una antigua vía romana:

Segundo y último desvío

Cabe destacar que un par de "curvas" (la subida va zigzagueando) antes de llegar al sector pasaremos por un bordillo de unos 10-15 metros de alto donde podremos encontrar 2 vías, con características de la roca muy diferentes a las que encontraremos arriba:

Bordillo de debajo (2 vías)

Y finalmente, unos metros más de subida y habremos llegado a nuestro destino:

Ya hemos llegado

Alex tiene una imagen que resume el recorrido que habremos de hacer, que desde el pueblo será unos 30 minutos y desde el lugar donde se ha dejado el coche unos 15-20 minutos como mucho:

Visión general del recorrido

Una vez allí, podemos ver que la roca es muy diferente de la que podemos encontrar en el sector "El Embalse", y también del bordillo que está justo debajo. Las vías y sus grados, cortesía de Elev-arte y los equipadores, se muestran en la imagen siguiente.

Antes de hacerse el ocho y tirar para arriba, hay que tener en cuenta un par de aspectos:

1) Al igual que en las reseñas del sector El Embalse, el grado en la escuela no sólo no se regala, sino que está bastante más apretado de lo habitual. Las vías (las probadas, al menos) son bastante continuas y no tienen demasiados reposos. En general, podemos sumar medio grado a las reseñas sin miedo a exagerar, al menos en las vías probadas.

2) Las características de la roca y el hecho de que sea una escuela poco frecuentada hacen que de vez en cuando caigan rocas, bien porque nos quedamos con algún agarre en la mano (literalmente), bien porque tiramos alguna piedra accidentalmente. Al respecto, cuidado en las repisas superiores ya que hay piedras de considerable tamaño. Se hace imperativo por ello utilizar casco tanto para el escalador como para el asegurador. Además, se recomienda que éste no se sitúe, al menos una vez pasadas las dos primeras chapas, en la vertical del escalador, sino unos metros hacia atrás y atento a lo que pudiera caer del cielo.

Esto es todo. Seguiremos informando.

Fin de semana de escalada

Este pasado fin de semana ha sido particularmente productivo desde el punto de vista de la escalada. El sábado logré convencer a Laura para que nos acercásemos a Montesa con mi hermano y un amigo suyo, con objeto de que (ella) aprendiese a asegurarme. Respecto a las vías, no intenté nada que no hubiese hecho ya antes, pero lo mejor fue que Laura finalmente se "enfundó" el arnés de mi hermano, cogió el Cinch y tras los nervios de saberse con mi vida en sus manos (nervios razonables, por otro lado, dada la importancia del que escribe —y suscribe— estas líneas) me aseguró en un par de vías sin demasiados problemas. Aun le falta algo de práctica que intuyo que desarrollaremos también en Montesa (por aquello de la proximidad, el buen pie de vía y las vías sencillitas en las que descansar mientras le explico las dudas), pero con suerte este verano podremos hacer alguna salida en solitario (Samy incluida) a escalar.

El domingo pasamos a cosas más "serias". Aunque inicialmente íbamos a ser seis personas, al final acabamos siendo cuatro personas: Alex, Trevor, Rhian y un servidor, perfecto para montar un par de cordadas y rentabilizar al máximo el día. Nuestra idea inicial era pasar el día en las vías de la derecha de Iniciación, haciendo sextos y probando algún 6b (que también es un sexto, pero yo me entiendo), pero al llegar la pared estaba bastante mojada y decidimos seguir hasta Xulo Panderas, donde nos plantamos sobre las diez y poco, con una pared algo más seca y donde montamos dos quintos para calentar, ya con la idea de subir al sector Placas del Sol que está más o menos encima (quien dice "más o menos" dice 100 metros más arriba) al finalizar.

En realidad, podríamos haber prescindido del calentamiento ya que la subida hasta el sector Castañas Tostadas (ubicado justo antes de Placas del Sol si vas en dirección al pueblo), prácticamente "roca a través" durante 20 minutos con una pendiente interesante nos hizo sudar más de lo esperado. Cuando llegamos arriba, con una vista espectacular nos encontramos en Castañas Tostadas con más vías de lo que marca la guía, así que acampamos allí y montamos dos cordadas, con algo de incertidumbre sobre lo que encontraríamos, al no estar acotadas. Mientras Alex y Trevor montaban una vía de algo más de 20 m. que nos pareció a los cuatro un V+, Rhian y yo hacíamos lo mismo con otra de unos 30m. que también coincidimos en acotar como 6a. Tras esta, paramos a comer y Alex y yo montamos la vía Pogo fuma poco, también de casi 30m, acotada como 6a en la guía de pero que en mi opinión (y en la de Alex, aunque no estuviese inicialmente tan convencido) y a decir por la similitud con otros 6a+ que haríamos luego está más cerca del 6a+ que del 6a.

Tras esto, Rhian y Trevor sugirieron bajar a Iniciación, donde presumiblemente la pared estaría ya "transitable" a esas horas. Dicho y hecho, bajamos por la senda Castillejos hasta la carretera, y en 20 minutos nos plantamos de nuevo en Iniciación. Allí Trevor estuvo enseñando a Rhian las maniobras básicas de escalada de varios largos, mientras Alex y yo empezamos con Con Toño To L'otoño (6a+), una vía de 25m. con paso en placa y con un inicio excesivamente expuesto (unos 4m. de caída de nivel 2) pero que excepto ese "ligero" inconveniente es muy divertida, y pasamos después a A bocaos ta mato, otro 6a+ (6a en algunas reseñas, de lo que discrepo) muy similar en características a la anterior pero donde el paso está en las primeras chapas y lo pulido de los primeros pasos complica algo las cosas.

Tras estas dos vías, y tras unos 150 metros de escalada en los brazos, gran parte de ellos en 6a+, Alex y yo decidimos pasar a algo más sencillo, y tras mucho mirar la guía y sin aclararnos demasiado, optamos por Mariquita ponte Tiesa, comienza primero con los 20m. metros de Mariquita la Traviesa y luego sigue subiendo hacia a la derecha algo menos de 10m a buscar la reunión de Fina y Segura. El problema en este caso fue que aunque Mariquita la Traviesa es un V+ sin demasiadas dificultades, entré en los últimos metros confiando que la vía no me daría problemas al estar marcada como 5c en la guía, y me encontré fundido, con menos agarres de lo esperado y sin demasiadas fuerzas para rematar la vía, que es seguro un 6a y en algunas reseñas llega a 6a+.

Tras esto, dimos por concluido el día, ya que se había hecho más tarde de lo esperado y había que llegar al coche y volver a Valencia. En definitiva, Alex está cada vez más fuerte, Trevor está en horas bajas, a Rhian cada día se le ve más suelta en la roca y yo sigo teniendo problemas de decisión en los pasos clave, que acabo sacando tras subir y bajar el paso un par de veces. Imagino que Alex colgará fotos de la salida hoy o mañana.

Fin de semana: La Jarra (Buñol) / Jérica

El domingo fue un día especialmente fructífero en Buñol. He de reconocer que he notado bastante las sesiones de roco (boulder, más bien) en Vents de Muntanya durante estas semanas, tanto en los brazos como especialmente en los dedos. Dado que mucha gente del grupo estaba fuera, o decidió salidas alternativas, a la salida acudimos diez personas (Alex, Ana, Trevor, Diego, Pedro, Pablo, Sara, Elena, Rhian y un servidor) y el equilibrio entre material y número de asistentes fue prácticamente ideal. A pesar de las inclemencias meteorológicas (bastante viento y algo de lluvia durante unos ratos), la verdad es que la mañana fue bastante productiva.

Empezamos montando algo sencillo en la zona El Careto: Poder eléctrico y Carro güeyes, de la que monté la primera y pasé a Sangre por sangre, un 6a que en anteriores ocasiones me costó mucho montar y que hoy he encadenado sin demasiadas complicaciones. Subidito como estaba, decidí pasar a la zona El Paredón, justo al lado, donde intenté sin éxito una vía que no está en la guía, y cuyo grado debe estar en torno al 6b/6b+. Hasta la última chapa, el grado debe estar en torno a 6a+, y aunque lo intenté sin exagerar más de una docena de veces, con sus respectivos vuelos incluidos, me quedé a medio metro de la reunión sin demasiadas fuerzas para seguir intentándolo, en el mismo sitio que la última vez Alex.

Tras un pequeño descanso, y por recomendación de Edu, uno de los equipadores, me puse con Vuelo sin motor, un 6b de 15m muy divertido que conseguí encadenar sin demasiados problemas. Y esto me volvió a subir la moral, y aunque quería intentar Martillo de Brujas (6b+), al estar ocupado me dió por meterme en Siete Guerrilleros, un 6c que de nuevo, dejé sin montar a falta de una chapa y otra vez, con su respectiva docena de vuelos en el último paso. Las sensaciones en este caso fueron las mismas que en la anterior vía que no encadené: que me faltan brazos y que cuando empiezo a memorizar los movimientos, estoy ya demasiado quemado para intentarlos.

Así pues, me bajé y acabé la jornada con Papá Piquillo, un V+ que fue seguramente la vía que más me costó encadenar, ya falto de fuerzas tras seis horas de escalada.

Y con esto y un bizcocho, recogimos bártulos y volvimos a Valencia, aunque me quedo con ganas de volver y rematar las dos vías no finalizadas. Estas son algunas de las fotos hechas por Alex, aunque hizo muchas más.


Ayer, aprovechando el largo fin de semana, hicimos una salida "expréss" a Jérica, esta vez de manera más "íntima", ya que únicamente acudimos Alex, Trevor, Rafa y un servidor. A pesar del viento, nos desplazamos hasta el sector Aitana o No Dogma, donde apenas corría aire y se estaba francamente bien.

Trevor y Alex comenzaron calentando con el primer largo de Ocho horas, nano mientras que Rafa y yo hacíamos lo propio con Pepón cervecero (V). Tras ésta, Rafa y yo pasamos a Tigretón, un 6a técnico, mientras Alex y Trevor montaban Pepón cervecero y continuaban el segundo largo hacia Aranhe (6a+), lo que hizo las delicias especialmente de Trevor, fanático de las vías de varios largos.

Para acabar, y mientras Alex y Trevor acababan, conseguí montar con un par de paradas intermedias para analizar la vía Crucifixión, un 6b+ bastante divertido que luego Rafa subió con algunas dificultades. Trevor y Alex remataron el día subiendo Tigretón, tras lo cual volvimos a Valencia sobre las 13h.

Estas son algunas de las fotos del día.

Montesa, 17 de octubre

Ayer domingo volvimos a Montesa, y aunque llevaba bastante cansancio acumulado de toda la semana y tenía unas agujetas terribles a causa de la clase de caballo del sábado, no me puedo quejar de cómo fue la mañana. La salida de este domingo ha sido bastante multitudinaria, ya que éramos inicialmente 12 personas y al final hemos acabado siendo 17; por suerte, había material para todos, aunque se ha echado de menos algún reverso adicional.

Hemos comenzado calentando como siempre en la cara norte del Tormo Gros. Rosa II, un IV+ ha servido para romper mano y tras ésta, he encadenado Pijus Magnificus, un 6b que la última vez me quedé con ganas de montar por la masificación de gente, y que pensaba que me iba a dar más guerra. La dificultad de la vía se concentra en el último tercio, y comienza con un paso complicado más de técnica que de fuerza; una vez pasado, el camino hasta la reunión no es sencillo pero nada especialmente complicado. Después de mi la ha intentado David, pero no ha tenido éxito.

Tras esta, Alex y yo nos movimos a la Paret de la Mola, donde conseguí encadenar con cierta dificultad Xila, un 6a+ que hace tiempo que tenía atragantado. En este caso, superé con cierta rapidez el primer paso, y el segundo se me enquistó hasta que localicé el agarre necesario. Alex, en su línea habitual, no encontró demasiados problemas.

Tras ésta, pasamos a La Panxa, un 6b que la última vez con Marcos fui incapaz de montar en condiciones. Alex la encadenó en su primer intento, y aunque yo necesité un par de intentos para superar la salida y tuve una caída en el diedro que hay casi a mitad de vía, pude conseguirla sin mayores problemas. Aprovechando que estaba "por la zona", repetí La colmena, el primer 6a+ que monté hace ya mes y pico, con enjambre de abejas incluído. Una vez superado el primer tercio de la vía, ésta se relaja y se convierte más en un 6a o incluso un V+ apretado.

Para acabar la mañana, ya bastante cansado y sin demasiada fuerza en los brazos, monté Tuli Lola, un 6a que la última vez encadené, pero en la que esta vez tuve que descansar quedando colgado de la última chapa. Y con esto y un bizcocho, volvimos a casa y a estas horas del lunes todavía me cuesta encontrar una parte de mi cuerpo en la que no tenga agujetas o esté magullada. Claro que sarna con gusto no pica, ¿o sí?

Más fotos, todas ellas de Ana y Alex (mi cámara estuvo sólo de excursión), a continuación.

Carcalín (Buñol), 12 de octubre

Este pasado martes, aprovechando la fiesta nacional y a pesar del mal tiempo, Alex Ana y yo volvimos a salir, aunque en realidad sin demasiadas esperanzas de poder hacer algo; la previsión del tiempo aseguraba lluvias y a diferencia de otros días, esta vez no parecía que el tiempo nos fuese a respetar. Sin embargo, ignoramos las previsiones meteorológicas y nos dirigimos a la zona de Carcalín, en Buñol. La manera de llegar a la zona no tiene demasiadas complicaciones. Entrando en Buñol desde Valencia por la A-7, pasamos la gasolinera y el Lidl que hay a la entrada, dejamos atrás la estación de tren y en la pequeña rotonda que hay seguimos recto, hasta que la calle hace una curva. En ese punto se gira a la izquierda, y se sigue la calle que va más a la derecha, que se llama calle del Doctor Fleming. Continuamos por esa calle, y al final giramos a la derecha (como punto de referencia, en esa esquina hay un bar). Continuamos por esa carretera mientras vamos saliendo del pueblo, y kilómetro y pico después llegamos a una curva de 180º, unos metros después de una fuente que hay al lado de la carretera. En caso de que vayamos a la Jarra, seguiríamos bajando por la carretera, pero en este caso subimos por un camino que parte justo en la propia curva.

Hay que seguir ese camino asfaltado unos 2km, hasta que se llega a una curva en la que hay una pequeña explanada a la derecha y otra más pequeña a la izquierda. En este punto es donde hay que dejar el coche, y seguir andando por una carretera de tierra. Tras algo menos de cinco minutos andando, la carretera se convierte en una senda que pasa entre la pared y una barrera artificial construida con trozos de vía, cuyo propósito es (asumo) evitar que las rocas de posibles desprendimientos caigan a las vías del tren, que pasa por debajo. Seguimos por la senda, que comienza a bajar, y poco después comenzaremos a ver las chapas en la pared. A partir de ahí, ya se trata de buscar las vías que uno prefiera, para lo que es muy recomendable por no decir imprescindible la Guía de la Sierra Malacara.

En nuestro caso, bajamos hasta el sector Corral de Cabras, donde calentamos con La Sensillica, un IV+ sin complicaciones. No había acabado de bajar cuando comenzó a llover, así que nos fuimos al sector Techo del Corral, donde al menos no nos mojábamos. Allí, aprovechando un par de colchones que encontramos, comenzamos a estudiar la vía El lado oscuro, un 8a+ que aunque está totalmente fuera de nuestras posibilidades, tenía dos o tres chapas antes de llegar al techo que parecían asequibles.

Lo primero que hicimos fue intentar subir la vía hasta la segunda chapa (la primera la vimos minutos después), para ver qué grado de "asequibilidad" tenía aquello. Tras ver que podíamos intentarlo, nos atamos la cuerda y conseguí montar la segunda chapa. Tras varios intentos infructuosos por llegar a la siguiente, Alex probó pero tampoco tuvo éxito, por lo que continuamos un rato más y acabamos dejando un maillon que quizá una semana después aún siga allí.

Tras esto, decidimos quitarnos el arnés y comenzar la parte que habíamos montado, pero esta vez desde el suelo. Así estuvimos quizá hora y pico, y acabamos agotados.

Para acabar, aprovechando que había dejado de llover, volvimos al sector Corral de cabras y Alex consiguió encadenar Tita la fisurita, un 6a que (él) llevaba tiempo queriendo montar, y que yo intenté pero mis brazos no daban más de sí y tuve que abandonar. Finalizamos la mañana probando Els bunyolers, un 6b que apenas pudimos comenzar (yo especialmente).

Tras esto, recogimos los trastos y volvimos a casa, con la lluvia sin dejar de caer.

Chulilla, 25 de septiembre 2010

Hace unas semanas salimos por primera vez a Chulilla a escalar, en la que era hasta hace poco la escuela de escalada de referencia en la Comunidad Valenciana y una de las más importantes de toda España. Por alguna razón, parece que la asistencia a esta escuela ha disminuido en los últimos años, y que la atención se ha centrado más en Montanejos. En cualquier caso, todo parece indicar que se siguen equipando y manteniendo vías, así que no se me ocurre ninguna razón por la que no ir más a menudo, teniendo en cuenta que está relativamente cerca de Valencia y una gran parte del trayecto es por autovía. Chulilla, como Montanejos, tiene una infinidad de sectores distribuidos por las cercanías del pueblo, y aunque no hay ningún libro publicado sobre la escuela (que yo sepa), en esta página hay croquis más o menos actualizados de los sectores. Si se quiere algo un poco más elaborado y actualizado, en un quiosco que hay en la plaza del pueblo (fácil de identificar, la carretera pasa por ella) puede comprarse la guía en papel por 15 €. En esa misma plaza se puede desayunar o tomar algo al acabar la jornada; nosotros estuvimos tomando algo antes de ir a escalar y el dueño del bar no puso impedimentos a que consumiésemos bollería del horno, aunque es recomendable preguntar antes. En cualquier caso, los croissants rellenos de chocolate que hacen el horno (cercano a la plaza) están impresionantes, o eso dice Laura.

En esta ocasión, el número de personas que se apuntaron fue menor en comparación con otras salidas especialmente multitudinarias. Aparte de los incombustibles Alex, Ana y un servidor, vinieron Luis, Abel y Laura en calidad de acompañante y fotógrafa ocasional. Más tarde aparecieron Raquel y Jorge, que hace poco que se han unido. En total, tres cuerdas y siete personas, casi óptimo.

El sector escogido para esta salida fue Fantasía, relativamente cercano al pueblo. Para llegar a éste, a falta de 2km aproximadamente para llegar a Chulilla (ya se distingue), hay que coger una carretera que se desvía a la izquierda al lado de un bar/restaurante. Esta carretera baja, y a unos 2km del desvio hay una pequeña central eléctrica a la izquierda de la carretera; en ese mismo punto una pendiente de tierra baja a la derecha unos 50m hasta hasta una explanada donde caben 3-4 coches donde se puede aparcar. En caso de que esté completo, unos 300 metros antes de llegar a la estación eléctrica hay una explanada a la derecha (al mismo nivel que la carretera) donde también se puede aparcar. Suponiendo que hayamos aparcado en la explanada que hay a la altura de la estación eléctrica, subiremos por la carretera en dirección a Chulilla unos 150m., y a la derecha sale un camino de cemento que sube. Seguimos este unos 100m. y cogemos una senda a la izquierda, para seguir subiendo, hasta que llegamos a un bloque de roca que no es complicado de subir (2-3 m. de altura) pero que está bastante resbaladizo. Una vez arriba, podremos distinguir la senda, que siguiéndola nos lleva a Fantasía. La pared que se ve enfrente es el sector Pesadilla, y Fantasía queda a la derecha, bordeando la pared hacia el barranco.

El grado relativo de Chulilla es por lo que he averiguado el referente de la CV, y desde luego no se regala nada. Para calentar, empezamos por las vías de la izquierda, dos V+ (Oh Carol y Champagne para todos) que en especial el primero de ellos me hizo sudar de lo lindo, con los brazos y los dedos fríos. Estas dos vías las hicimos todos, aunque Alex continuó Oh Carol hasta una reunión superior, cuya graduación debe estar en torno al V+/6a.

Tras estas, con bastantes dificultades y no menos miedo, monté Ovejo virgen (6a+), cuya parte más complicada se encuentra en los primeros metros de la vía. Además, la distancia entre las chapas que hay en las vías de este sector (y que por lo visto es mayor aún en otros sectores de Chulilla) dificulta la vía, no tanto físicamente como psicológicamente. Alex encadenaría esta vía algo más tarde, en lo que según él era su primer encadenamiento de un 6a+ (todo depende de si contamos como 6a+ la vía La colmena de Montesa, que tiene ese grado "oficial").

Mientras tanto, Alex encadenaba Correrá la sangre, y Jorge hacía lo propio con El reto del semilolo, un 6a+ que tiene una barriga interesante en el primer tercio. Un rato después Alex montaría esta vía, y yo, a pesar de varios intentos, fui incapaz de pasar de esa barriga, más por miedo que por falta de fuerzas.

Después de comer nos movimos hacia la derecha del sector, casi llegando a Fantasía II, buscando un 6a o un 6a+ que fuese accesible a nuestras posibilidades y fuerzas, algo escasas a esas horas (por lo menos en mi caso). Al mismo tiempo Jorge, bastante más experimentado y fuerte que nosotros, buscaba un 6b que encadenar. Aunque habían varias interesantes, las primeras chapas estaban a cuatro o cinco metros de altura, bien porque la habían equipado así, bien porque habían quitado la primera chapa (algo que vimos en bastantes vías). Esto hacía el inicio particularmente peligroso, además sin la seguridad de un crash pad, así que buscamos aquella vía cuyo acceso a la primera chapa fuese mejor, y la escogida fue Verano del 97, un 6a/6a+ que con las fuerzas escaseando y una distancia entre chapas nada despreciable, abordé en el tipo de escalada la "próxima chapa", hasta que el miedo a una caída me hizo cambiar de opinión a mitad de la vía y bajar a un lugar más seguro: el suelo. Jorge encadenaría esa vía sin mayores problemas tras bajarme yo, devolviéndome el maillon que había tenido que dejar.

Tras esa vía, y alrededor de las 17:30h, cogimos los trastos y volvimos a casa, dejando a Jorge y Raquel, que habían llegado más tarde, estaban más fuertes y seguían teniendo ganas de trepar, buscando nuevas vías que montar. A continuación, las fotos de la salida, que hay bastantes. Algunas son de Alex (indicadas por "Alex Vlcia"), algunas hechas por Laura y Luis (indicadas por "unsociability.org").

Jérica, 19 de septiembre

Este fin de semana, a pesar de que Alex y yo llevamos un tiempo queriendo ir a Albarracín a hacer algo de bloque, nos decidimos a ir a Jérica, en parte por las molestias de hombro que llevo algún tiempo arrastrando; en principio el fisio le quita importancia, y he comenzado a hacer algunos ejercicios de fortalecimiento de la musculatura del hombro y estiramientos diarios, con lo que espero mejorar en breve. Aparte de eso, desde la acertada adquisición de los Miura he comenzado a confiar más en los pies, con lo que comienzo a cargar menos de brazos.

Indicar el grado de las vías de Jérica es algo confuso. En el libro de Luis Alfonso, "Escalada en Castellón" (mayo 2010), en el que ha colaborado Txenxo Llí, el grado es ligeramente superior al grado que se puede encontrar en el clásico de Carlos Tudela "Deportiva cercana a Valencia" (2005) y en las reseñas de Internet de enlavertical. La diferencia suele ser de un grado (por ejemplo, 6b en el primero, 6a+ en los segundos), aunque en ocasiones puede llegar a dos (por ejemplo, de 6c a 6b).

Personalmente, me inclino más hacia la acotación de la guía de Luis Alfonso, que es la que se utiliza en esta entrada, por varias razones. En primer lugar, es un libro cinco años más nuevo, actualizado y muy reciente. La segunda es que Txenxo Llí es el mayor artífice y conocedor de la escuela de Jérica, y sin duda habrá participado en la (re)gradación de las vías. Por último, mi experiencia personal durante los tres meses que llevo escalando, breve pero intensa, hace que mi percepción de las vías esté más cercana a la gradación del libro de Luis Alfonso que al de Carlos Tudela. En cualquier caso, dicho esto, un grado no es más que un número (y una letra y un símbolo, cuando procede) y tampoco hay que darle mayor importancia de la que tiene como orientación. En este caso, la diferencia de grados no es tan abismal como para encontrarnos en algo muy por encima o debajo de nuestras posibilidades; si montas un 6a habitualmente, tus posibilidades de 6a+ en Jérica dependerán de las escuelas en las que te hayas movido, y del tipo de vía que abordes. No obstante, incluyan un maillon en sus arneses, por si acaso.

Tras esta no tan breve introducción, continúo. La cuestión es que nos acercamos a Jérica en una salida casi tan multitudinaria como la de la semana pasada en Buñol. Acudimos Alex, Ana, Abel, Luis, Rafa, Laura y yo, tras lo cual se unieron poco tiempo más tarde Lola y Mar. A última hora, Trevor se decidió a aparecer, con lo que éramos ya unos cuantos. A diferencia de Buñol, la base de las vías no es cómoda, y eso hace algo más incómoda la estancia. Otra diferencia fue que Rafa ha adquirido una cuerda Roca de 70m. más un Gri-gi y una decena de cintas expréss, por lo que no nos vimos tan justos de material como en La Jarra.

El día comenzó suavemente, debido en parte al nivel de la mayoría de los escaladores; ya habría tiempo para probar cosas más complejas durante el resto del día. Así, prácticamente todo el mundo, incluidas Lola y Mar que llegaron un poco más tarde, pudo subir y/o montar y/o encadenar La zona 5º (Vº, 18m.) y No somos nadie (IV+, 12m.). En este caso, si no recuerdo mal, Abel, Rafa y Mar encadenaron sus primeras vías, con gran satisfacción :) He aquí algunas fotos de tales momentos:

Tras este calentamiento, continuamos subiendo por la pared (horizontalmente de momento), y Alex y yo decidimos probar algo un poco más complejo. Dicho y hecho, nos decantamos por Humano en Vano, un 6b de 20m cuyo comienzo es casi la parte más compleja de la vía, con un ligero desplome y pocos agarres. Con no pocas dificultades y la lluvia comenzando a caer tímidamente cuando me encontraba a apenas tres o cuatro metros de la reunión, pude montar la vía. Una vez bajo, esperamos a que parase de llover y pocos minutos después Alex la montaba en top, algo recomendable dada la verticalidad de la vía, la necesidad de adherencia en algunos puntos, y la roca ligeramente mojada. Puesto que Alex me aseguraba, y estaba medio lloviendo, no tenemos más que una foto de aquel momento: la vía.

Tras esto, me separé un poco del grupo, y me llevé a Luis en busca de Kinto Sello, un V+ con el que tengo una cuenta pendiente desde mi tercera salida hace tres meses, y donde me ví obligado a dejar un maillon. Ésta aparece en la guía de Carlos Tudela pero de la que no hay rastro en la de Luis Alfonso; todo apunta a que corresponde a Onanirás, un 6a de 25m. En cualquier caso, como suele ser habitual, me equivoqué y me metí en Destlaka, un 6b de 22m de placa en el que pasé algún que otro apuro, y el miedo y la falta de confianza me hicieron agarrarme a la express recién chapada un par de veces (sí, lo admito). A trancas y barrancas, con algún que otro susto y tras más de media hora en la pared, conseguí montar el segundo 6b del día, aunque me resisto a "apuntármelo".

Mientras yo me pegaba con la roca, el resto del grupo hacía lo propio unos metros más arriba. Alex había montado Trompera matinera y T'haschalao de un tirón, lo que venía a ser una vía de cuarenta y pico metros para la que tuvo que empalmar dos cuerdas. Además, "alguien" (Trevor, posiblemente) había montado Pare Pere, un 6a (este sí, ligeramente alto de grado) de 15m bastante divertido que transcurre por un diedro.

Poco después de bajar de Destlaka, Rafa nos abandonó debido a sus compromisos como padre y marido :), y algunos de nosotros nos pusimos a comer, mientras el cielo amenazaba no con caer sobre nosotros, pero sí con llover. Aunque la idea original era cambiar a la pared de enfrente, al no hacer sol, y con las vías montadas, no tenía mucho sentido, y continuamos en el sector Pisuke.

Tras ver a Luis subir Pare Pere sin aprovechar las paredes del diedro, decidí subir para mostrarle que no era necesario subir por la grieta (aquí el experto), aunque sin muchas ganas de correr riesgos, decidí subir en top. El problema es que una vez arriba ví una chapa que seguía y me entró esa tentación llamada "creo que puedo seguir", así que dicho y hecho, y ahora de primero, tiré para arriba sin pensar que el rozamiento de la cuerda a través de la anilla y el desplome de salida me haría sudar la gota gorda para subir la cuerda al chapar. En efecto, en alguna ocasión casi pierdo el equilibrio, y subir cuerda me costaba casi más que subir yo mismo. Por suerte, la cosa no fue a mayores y conseguí montar la reunión, ubicada unos 10-15 metros hacia arriba, en lo que sería un V+ que no he podido localizar.

La última vía del día, que acabó (el día) antes de lo previsto a causa de la lluvia, fue Sasbara, un 6b de placa de 26m, equipado con químicos, con mucho uso de adherencia y algunos pasos muy complicados sobre todo en la segunda mitad, en la que estuve diría que algo más de media hora. En cualquier caso, con algo de cansancio tras las vías acumuladas por la mañana, más miedo del necesario y no pocas dificultades, conseguí montar la vía y quitarme los pies de gato justo antes de que se me cangrenasen los dedos de los pies. Fue poner el pie descalzo en el suelo y comenzar a llover, tras lo que Alex, con ganas de subir algo más exigente, comenzó a subirla en top, aunque desistió a pocos metros debido a la intensidad de la lluvia, que hacía una vía de adherencia como aquella casi intransitable y bastante peligrosa. He aquí algunos momentos:

Tras esto, recogimos los bártulos y con la lluvia ejecutando sus amenazas, volvimos a los coches. En definitiva, a pesar de que la idea era pasar todo el día, acabó siendo un sábado muy provechoso, que me ha permitido comienzar a coger confianza en grados por encima del 6a, y desarrollar algo de técnica de adherencia; sigo teniendo algo de miedo a volar, pero como suele decirse, hago lo que puedo. Sin prisa pero sin pausa, tres meses después de mi primera vía, vamos mejorando.

Hoy he vuelto a salir, esta vez a Montesa y en un plan mucho más relajado, con Pedro y Diego, quien se suma a la cohorte de principiantes, y promete volver. Lo contaré mañana, si puedo.