Back again

Recuerdo exactamente el día que aparqué la escalada el pasado año. La última referencia gráfica es del 27 de octubre, intentando encadenar un 6c en Bellús donde por cierto un error al chapar la cuerda y luego intentar arreglarlo casi me cuesta un susto importante. No me encontré especialmente flojo, ni especialmente fuerte. A pesar de que continuaba con el entrenamiento, hacía tiempo que ya no hubiese sido capaz de encadenar los 35m de la Magnetorresistencia (6b+) de Oasis, Chulilla, pero seguía teniendo cierto éxito con los 6b/+. Por la razón que fuera (que yo creo conocer), el entrenamiento ya no funcionaba como debía y las salidas a la roca eran no demasiado satisfactorias, con independencia de si encadenaba o no. Así que colgué los gatos unos meses. Hasta el pasado 10 de marzo que fuimos a Ceguera. Chulilla, otra vez. Cuatro meses y medio, casi exactamente. Ese día lo pasé bastante mal, pero creo que más por mi obsesión con el ejercicio aeróbico de las anteriores, que me habían dejado muy justito de glucógeno, que por mi estado de forma real. Afortunadamente, las cosas han ido mejorando. Una semana después me llevé un 6b encadenado en Altura, y una semana después dos 6b y un 6b+ de continuidad. Al día siguiente, encadené dos 6c de placa en Montesa, cortos pero intensos, a los que no les voy a discutir el grado. La cabeza me respeta bastante en los pasos clave, he vuelto al roco, mis manos son ya más las de un labrador que las de un consultor informático y como solía decirse, todo parece que PA (Progresa Adecuadamente).

Ahora sólo falta apretar un poco más.

Resumen de las vacaciones y más

Hace ya prácticamente seis meses que no hablo de escalada, a pesar de alguna foto que haya podido colgar durante esta pausa. Naturalmente, he seguido escalando y aunque las cosas no es que hayan cambiado drásticamente, algún cambio sí ha habido en estos últimos meses. Empecemos por el principio. Aunque comencé a "entrenar" en el rocódromo a principios de enero y es cierto que había notado algún avance gracias a las series de continuidad en las que se centraba básicamente todo el "entrenamiento", la verdad es que el enfoque que estaba siguiendo hasta la fecha era totalmente intuitivo; nada de series, intervalos, tiempo de descanso, ejercicios dirigidos, etc. Es más, ni siquiera planificaba las travesías, sino que el planteamiento era hasta que los brazos aguanten.

Para intentar solucionar esto, a mediados de abril decidí hablar con Mónica, "colaboradora" del Búnker y con cierta experiencia en entrenamiento específico de escalada, con el propósito de estructurar de una manera más adecuada las sesiones de roco. Así pues, después de un mes de "puesta a punto" en el que casi sudé sangre, en junio comencé con lo que sería el entrenamiento específico y gané bastante resistencia, encadenando varios 6b y 6b+ a vista y llegando a montar un 7a+ en Oasis (Chulilla) y probar algún 6c/+.

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A principios de agosto me presentaba a mi primera competición "no oficial", el campeonato de escalada de velocidad Vicente Aguilar en Paiporta, con una actuación más que discreta; aunque pasé el primer corte con el segundo mejor tiempo (de un total de nueve), en la segunda ronda un resbalón del pie en la primera de las dos vías de la ronda hizo que acabase el último y quedase eliminado. Teniendo en cuenta que el pie se me fue no una vez sino dos en la misma presa y por las sensaciones del momento, casi juraría que no fue mi pie sino que la presa se giró, pero es sólo una impresión que no tiene mayor importancia.

Con los calores del verano, la relajación de los entrenamientos a finales de julio y las necesarias vacaciones estivales volvió el sufrimiento en el 6b/6b+. El principal cambio no fue quizá tanto a nivel de grado, sino en la facilidad y confianza con la que resolvía determinadas vías; ahora mismo veo difícil —pero no imposible— volver a encadenar la Magnetorresistencia en Oasis. Sin embargo, contrariamente a lo que pudiera parecer, a finales de agosto y después de algo más de media docena de pegues distribuidos a lo largo de los últimos dos o tres meses, encadené mi primer 6c+ —a pesar de que un par de personas opinan que es un 7a, sigo pensando que está más en el 6c+ que en el 7a—, una vía de unos 15 metros en la zona nueva de Gestalgar con una sección inicial de pasos largos y una segunda parte ligeramente desplomada; no se puede decir que fuera un proyecto en el que estaba demasiado enfocado y de hecho el día del encadenamiento ya le había hecho un pegue y estuve a punto de subirla en top por simple pereza. Una semana después en el Altet encadenaba mi primer 6c, Montesa vertical, que si bien puede admitir alguna matización de grado, éste no sería tanto por la dificultad de los pasos sino por la sobreprotección de la vía.

Volviendo a la actualidad, la semana pasada empecé de nuevo con la resina y después de un fin de semana para olvidar en Gestalgar, esta semana vuelvo "en serio" a los entrenamientos, con idea de recuperar el nivel del pasado junio y acabar el año sumando al menos media docena de 6c/+ a la colección y si los dioses nos son propicios, quien sabe si algún 7a. Para ello, no obstante, todo apunta a que debo aprovechar mejor las horas de descanso y mejorar significativamente la alimentación —irregular y poco adecuada por ser optimista— aspectos que parecen ser el punto débil del actual entrenamiento y los mayores limitantes para las sesiones en el rocódromo y en la roca.

Seguiremos informando, espero que en intervalos inferiores a los seis meses.

Jérica (again) & Chulilla

Este fin de semana tocó (por enésima vez) Jérica —sábado— y Chulilla —domingo—, a la que hacía demasiado tiempo que no volvía. El sábado me levanté bastante aletargado y algo cansado, probablemente debido a la falta de horas de sueño y cansancio que acumulo a lo largo de la semana, ya sea por trabajo o por entrenamiento, aunque intuyo que más por lo primero que por lo segundo. No le falta razón a Laura cuando dice que debería descansar y dormir más, pero a veces esto es lo que hay. El caso es que a Jérica acudimos únicamente Raquel y yo, y nos lo tomamos con la necesaria calma en la Pared de Enfrente, aprovechando que el sol todavía permite pasar la mañana allí. El sector escogido fue Instints Primates (izquierda), donde encadenamos Conan el bombero (V/+), Kagamandurrio (6a+, 6b según reseña de Luis Alfonso) y Kartapacio/Kartapasión (6a), tres vías de placa características de Jérica, especialmente en la Pared del Castillo.

Tras este breve calentamiento, nos movimos hasta la parte derecha de Huajalotes, ya que Raquel tenía unas cuentas pendientes con Tantaguasa. Esta es una vía de unos 20m de longitud con agarres bastante lavados y una primera parte (2/3) ligeramente desplomada que te va cargando los antebrazos poco a poco y que evita que llegues al paso clave de la vía en condiciones. Tomando como base otras vías y las reseñas de Carlos Tudela, Luis Alfonso y alguna más, el grado estará entre el 6b+ y el 6c, aunque mi opinión es que más cerca del segundo que del primero. Si no recuerdo mal, le dimos tres o cuatro pegues cada uno, y aunque para el penúltimo intento había conseguido automatizar toda la sección del desplome, el paso clave no acababa de superarlo ya que cada vez lo intentaba de una forma diferente y no conseguía memorizar una secuencia concreta. Queda por tanto pendiente para un día más propicio en el que los brazos y la cabeza me lo permitan.

El domingo fue un día más propicio. Aunque inicialmente estaba planteado Montanejos, a última hora decidimos cambiar a Chulilla, una de las escuelas de referencia de la Comunidad Valenciana y en la que habíamos estado, si no recuerdo mal, únicamente tres veces. La razón no es ningún secreto y estoy seguro de que es la misma de muchas otras personas: no existen unas reseñas en condiciones e ir a la aventura cuando lo que quieres es escalar y hay otros lugares mejor documentados, pues como que no.

Las únicas reseñas que hay son, aparte de lo que se ha ido publicando en Desnivel, un pequeño librito "autoeditado" del 2008 (aunque sospecho que quizá sea más antiguo) que vale la friolera de 18 € para la mierdecilla que es (seamos sinceros), donde las fotografías dejan mucho que desear, cuesta horrores encontrar las vías, los grados son muy discutibles y todo apunta a que no han sido actualizados a la escala francesa sino a la vieja "escala Montanejos", faltan vías y sectores, apenas hay descripción de orientación, pie de vía, longitud de las vías, aproximación, etc. En definitiva, un lujo dereseña que quizá hace 15 años fuese válida, pero a la vista de lo que se está haciendo en otras escuelas, está evidentemente muy por debajo de lo que Chulilla, con más de 700 vías y muchos años de tradición a su espalda, se merece. Aunque el 13 de enero de 2011 alguien en el foro de caranorte decía que había una reseña en marcha y han habido rumores de que Pedro Pons puede estar trabajando en ella, más de un año después nada se sabe hasta la fecha y mucho me temo que tampoco se la espera.

El problema, como siempre, es que aunque pueda haber gente que gratuita y altruistamente ayudaría a elaborar unas reseñas decentes con la simple ayuda de alguien que le orientase con las vías y los sectores, siempre hay equipadores que no sólo no saben ni quieren elaborar una reseña, sino que además tampoco quieren que otros la hagan; ya saben, la eterna historia del perro del hortelano. Luego, cuando vienen otros de fuera y sacan una guía de calidad, vienen los lloros y lamentos. Al final la necesidad se acabará abriendo paso y con o sin la ayuda de los equipadores y les guste o no, alguien elaborará una reseñas decentes. Ya lo dije una vez: cualquier equipador debería asumir que la "su" escuela, mientras no se encuentre en una propiedad privada, es algo público y por tanto cualquiera tiene el derecho de publicar su propia reseña. Así que, tomando eso como principio, o haces tú como equipador una reseña que disuada a los demás de hacerla, o te apartas.

Dejando de lado este tema, durante la primera parte del día estuvimos en el sector Peñeta, donde empezamos con Pequeño gran hombre (6a, V según reseña), la mítica Annie Hall (V+/6a, V según reseña), Atzerimar (V+, V+ según reseña), y Alex y Óscar le pegaron a una vía ubicada delante de la roca gigante que hay en Peñeta, que será un 6a y que no he conseguido identificar en la reseña. Tras esto, Óscar volvió a Valencia y Alex y yo acabamos la mañana con Think drink, un 6a/V+ que tiene una salida de 6a+ y que abordé con más respeto del necesario al aparecer en la reseña como 6c (éste tiene pinta de corresponder al L2, ya que desde luego el L1 no es un 6c).

Cuando el calor ya comenzaba a ser insoportable, nos movimos al sector Fantasía donde a esas horas empezaba a dar la sombra. Comenzamos encadenando El reto del semilolo, una vía de unos 22m y pasos finos y algo raros en la que hace un año no había podido pasar de la tercera chapa (6b, 6a+ según la reseña). Luego encadenamos a vista una vía muy bonita de unos 26m cuyo nombre y grado no aparecen en la reseña "oficial" (ubicada a la izquierda de Kala Korum), pero que debe estar en torno al 6b o 6b+, aunque me pareció más fácil que la anterior quizá por pillarme ya caliente. Acabamos las vías de primero encadenando Verano del 97, otra vía de aproximadamente 26m con pasos finos y unos divertidos alejes entre chapas de al menos cuatro metros, con lo que en caso de caída el vuelo es casi intercontinental (el grado estará entre 6a+ y 6b, y 6a según la reseña).

Cuando ya estábamos a punto de irnos, vi que Héctor (aprox. 25m y 6a+, 6a según reseña "oficial") estaba montada y aproveché para practicar algo de escalada de velocidad, algo que me encanta. Según lo que marcaba el crono cuando bajé, calculo que la subí en aproximadamente tres minutos y medio sin ayuda de la cuerda (pero sabiendo que estaba ahí), disfrutando como un enano con algún paso semidinámico y evidenciando lo que me queda todavía por superar en el aspecto más psicológico. Poco a poco.

Para acabar, como siempre, unas fotillos de la primera mitad del día, protagonizadas por Alex "michelines", Óscar "escaladores contra el hambre", y Manolo "homeless". Las fotos son de Alex, aunque me he permitido el lujo de añadirles algún efecto que espero que el autor me disculpe.

Escalada en Jérica

Jérica, sector Huajalotes (derecha)
Jérica, sector Huajalotes (derecha)

El pasado domingo volvió a ser un buen día en la roca, con una compañía excepcional, aunque me encontré algo más cansado y con sueño de lo deseable, a pesar de lo cual pude pegarle a algunas de las vías que tenía pensadas. La escuela escogida por segundo fin de semana fue la de Jérica, sector Huajalotes, de cuya parte derecha Alex ha hecho una excelente reseña que puede verse a continuación (se recomienda visitar la web de Alex por si hay alguna actualización):

Si alguien está equipando una escuela y quiere elaborar unas reseñas de calidad, le recomiendo que se ponga en contacto con Alex, porque estará encantado de ayudar (y de probar las vías :).

La jornada comenzó con un 6a muy sencillo y un 6a+ que encadené con mayores facilidades de las esperadas. ambos ubicados en extremo izquierdo de Huajalotes. Tras eso, pasamos a Asgarracollons, una vía cuyo que ya en el pasado se me atragantó y cuyo paso clave volvió a jugarme una mala pasada. Aunque en el pie de vía está graduada como 6a+ y a pesar de lo que he oído decir a alguna persona en el pasado, esa vía no es un 6a+ en absolutamente ninguna parte del globo. Al menos 6b y sin discutir demasiado podría pasar por 6b+, dado que se trata de una vía de poco más de 20m de continuidad pura y dura con un paso duro de 6b a mitad. La cuestión es que después de más de cinco minutos haciendo tentativas de cómo abordarlo conseguí superarlo, pero acabé pagando el esfuerzo y a falta de un par de chapas los brazos no daban más de sí y tuve que colgarme.

Tras esa, nos metimos en Utopia, un 6c bastante plaquero y muy bonito en el que tuvimos que hacer un par de paradas a examinar la vía, pero cuya limitación vino más por pasos de decisión que por aspectos puramente físicos; tengo que trabajar más el aspecto psicológico, que lo tengo últimamente muy abandonado.

Para acabar, encadené un 6b de placa ubicado en la parte derecha de Instintos Primarios a pesar de algún resbalón del pie. Aunque en el libro de Luis Alfonso la marcan como 6b+ y las reseñas de la vertical como 6a+, me inclinaría por un 6b por el paso intermedio de la vía.

Como siempre, unas "foticos" del día.