Una opinión sobre la responsabilidad en la equipación de vías de deportiva (II)

He de admitir que en las últimas entradas no he estado demasiado amable con los equipadores. La primera vez fueron las reseñas, y la segunda, la posible negligencia a la hora de equipar nuevas vías. En cualquier caso, déjenme decir que a aquellos que equipan de manera responsable, que son la inmensa mayoría, incluso aunque no sean especialmente hábiles a la hora de reseñar, les estoy muy agradecido. Esto viene a colación de la entrada de ayer. Tras publicarla, Txenxo Lli, uno de los mejores y más activos equipadores, responsable de que podamos disfrutar de Jérica y otras escuelas, me sacaba con toda la razón los colores. Se lo explico. Cuando el pasado domingo llegué a la reunión de la Pepeillo, me encontré con un anclaje de un descuelgue tipo Amerika de Fixe Climbing, cuando el fabricante indica que deben ponerse dos, y que además se movía. Así pues, me lancé como un perro de presa a criticar al equipador, en este caso Txenxo, por dicha instalación, sin considerar que quizá, como en este caso, el equipador había actuado correctamente, pero alguien con pocos escrúpulos y menos sentido común (dado que está poniendo en peligro la vida de cualquier persona a la que se le ocurra descolgarse o subir en top mediante ese anclaje) había arrancado el anclaje que faltaba y había intentado sin éxito (desgraciadamente) arrancar el otro.

Esto genera un problema adicional en la discusión sobre responsabilidad de los equipadores que no había considerado. En el anterior post consideraba las responsabilidades que se derivaban de una negligencia consciente o inconsciente por parte del equipador, i.e. cuando por ahorrar costes o inexperiencia, éste instala material no apropiado o de manera incorrecta. Pero este es un escenario muy diferente, en el que el equipador asume responsabilidades por el mero hecho de equipar una vía, con independencia de lo bien que lo haga; ¿qué ocurre cuando una vía ha sido correctamente equipada pero se produce un accidente porque un tercero ha intervenido robando una chapa o como en este caso, ha robado un anclaje y debilitado muy significativamente la reunión (hay que ser miserable)? ¿Cómo se defiende en este caso el equipador frente a una acusación por negligencia?

A primera vista, no es sencillo, especialmente si buscamos algún tipo de garantía jurídica o administrativa. A menos que uno tenga un amigo notario que además se dedique a la escalada de velocidad (por aquello de la minuta), no hay posibilidades reales de demostrar, fuera de toda duda, que una vía ha sido equipada correctamente. Como alternativa más o menos adecuada y desde el punto de vista más "legal", se me ocurre que documentar adecuadamente cada una de las vías equipadas mediante fotografías y datos objetivos (por ejemplo, número de chapas y características técnicas de éstas y los parabolts, tipo de reunión, distancia entre chapas, etc.) y conseguir luego que un puñado de escaladores suban la vía y validen que el documento refleja la realidad de la vía podría ser una buena alternativa. Aun en este caso, el equipador está relativamente indefenso frente a un proceso judicial a causa de un accidente, y el trabajo de documentación puede llegar a ser un auténtico rollo.

Desde un punto de vista más "fáctico", la solución pasaría por poner todos los impedimentos posibles al robo de material, especialmente en lo que a reuniones se refiere. Dicho de otra forma, ya fuere con sika o utilizando químicos, si los anclajes no se pueden robar, ese problema lo eliminamos de raíz. Y si se encuentra a alguien robando material, se le ejecuta a pie de vía y se clava su cabeza en un palo, como advertencia a otros infractores.

Por último, las dos propuestas indicadas podrán estar peor o mejor, pero, ¿qué pasa en el caso de vías como Pepeillo hasta que el equipador pueda sacar tiempo y ganas para reparar la reunión, o peor aún, en vías que no ofrecen una alternativa seria como descuelgue por simple antigüedad? Por una parte, siempre puede uno utilizar un maillon y bajar desde la última chapa si ésta es más fiable que la propia reunión. También es bueno que los escaladores, en especial aquellos menos experimentados o espabilados, aprendan a prestar atención a una reunión en malas condiciones y que no se asuma que todo el material es adecuado o se encuentra en buenas condiciones simplemente porque pertenece a una vía. En tercer lugar, subir en top siempre debería hacerse con al menos las últimas dos chapas puestas, para evitar una caída al vacío si la reunión falla. Por último, aunque esto ya es algo más complejo de montar, se podría establecer algún tipo de repositorio central en el que los escaladores pudiesen aportar y recibir información de vías cuya equipación es deficiente: reuniones o chapas poco fiables o en la que se ha robado material. No es sencillo, pero podría ser una buena iniciativa de colaboración para empezar, algo que a pesar del espíritu "libre" de la escalada, es menos frecuente de lo que parece.

Si quieren, empezamos por mí. En la vía Pepeillo, escuela Jérica, sector Pisuke, no confiar en la reunión si presenta únicamente un anclaje Amerika o alguno de ellos se mueve. A un metro y poco a la derecha existe una reunión fiable para el descuelgue.