Las increíbles noches de Málaga (Montanejos)

A decir por el último post, hace bastante que no paso por aquí y si nos vamos a entradas de escalada, hará como seis meses al menos, desde mi lesión del supraespinoso derecho, que no escribo nada. La verdad es que después de estar casi dos meses en el dique seco por prescripción médica (fisioterapeútica, si quieren), me costó algún tiempo volver a coger la motivación para volver a escalar, que yo diría que fue alrededor de octubre. En realidad salía a escalar, pero sin demasiadas ganas; es sorprendente lo que se pierde en un par de meses parado y más cuando únicamente llevas un año escalando. Lo último que había hecho de relevancia había sido la Pericondrio Tragal, antes del diagnóstico médico de la lesión, con bastantes molestias y sin demasiado éxito. Tras la vuelta a la roca me costó un mes y pico volver a sentirme bien y motivado lo que me llevó ya casi hasta navidades. Por suerte, la primera semana de enero abrieron el rocódromo El Búnker a escasos metros de mi trabajo, lo que acabó de cimentar la motivación y llevarme hasta hoy en día.

Desde entonces, llevo apenas un mes y medio entrenando del orden de dos/tres días a la semana y he de decir que el progreso es bastante perceptible. He pasado de tener problemas para encadenar los 6a+ a encadenar 6b a vista e incluso algún 6b+; el mayor progreso sin duda ha sido en continuidad y la capacidad para afrontar y aguantar en los pasos clave de una vía.

Con esta perspectiva, esta semana Alex y yo nos fuimos para Montanejos con el objetivo de hacer Las increíbles noches de Málaga (tres largos, 85m), para salir por los últimos dos largos de la Cornelius Moliarte (55m). En total, unos 140m mantenidos, especialmente los tres primeros largos (en teoría). Debajo, el croquis de la vía, cortesía de Elev-Arte:

NochesMalaga
NochesMalaga

El caso es que aunque me las daba muy felices, el sábado me levanté con algo de resaca, sin haber dormido ni mucho ni demasiado bien y por si eso no fuese suficiente, con una interesante diarrea. Sí, con diarrea. A pesar de eso, cogimos los bártulos y allá que nos fuimos, rezando para que no me diese un apretón en mitad del largo y que los brazos me diesen para toda la vía. Por suerte, tanto mis intestinos como los brazos aguantaron como campeones. Dicho esto, vamos con la vía.

El primer largo de Las increíbles noches de Málaga es un 6a+ mantenido de 30 metros, muy de dedos, que a vista fue demasiado para mí sin haber calentado previamente. Tras colgarme un par de veces para estudiar la situación y superar alguna que otra crisis "o me tiro o doy el paso pero aquí no me puedo quedar", alcancé la R1, que es con diferencia la más incómoda de todas y donde más tiempo perdimos.

El segundo largo, que encaró Alex, es un 6b de 25m. a decir por la guía de Montanejos de Ernesto López, aunque por el paso técnico de placa que hay a mitad, yo le daría un 6b+ sin duda alguna, que es lo mismo que le dan en la reseña de la Noche del loro (ver la vía en rojo en la imagen). Aparte de ese paso, la vía es bastante asequible y no tiene demasiada complicación, aunque yo iba con la mochila de segundo, así que tampoco puedo ser demasiado objetivo.

El tercer largo de la vía es un 6b+ de 30m. que sale de un desplome sin mucha complicación y que unos metros después se va hacia la derecha. Sin embargo, comparte el desplome y los primeros metros tras la salida con Las noches ciegas, un 6a muy entretenido que apenas da problemas y en el que continué sin darme cuenta (esperando el paso duro de la vía) hasta que fue demasiado tarde para rectificar. Ya sabéis, uno va subiendo cómodamente esperando que el paso crítico (6b+) llegue, pero no llega. En ese momento sospechas que te has equivocado. Claro que peor sería meterse en un 6b+ con intenciones de hacer un 6a. Aunque Las noches ciegas tiene su propia reunión, es preferible seguir subiendo y un par de chapas después encontraremos a la derecha sobre una repisa bastante cómoda la reunión original del tercer largo. Como no podía ser de otra forma, Alex hizo la vía de segundo sin demasiados problemas.

El cuarto largo de la vía, que es el segundo largo de la Cornelius Moliarte, es un 6a de 35m. bastante variado y mantenido, con algún paso delicado por lo que podría ser fácilmente de 6a+. Tras un buen rato subiendo en el que empezó a soplar algo de aire y yo me quedé como un pollo sin saber dónde meterme, Alex encadenó la vía y yo hice lo propio, donde sin descansar apenas (pero sí quitarme la mochila) comencé el último largo de la vía, que junto con el L2 es el más interesante.

El quinto largo de la vía, tercero de la Cornelius Moliarte, es un 6a+ de 20m que comienza con un diedro que se remata con un pequeño desplome del que se sale cómodamente con un apoyo en una piedra que cualquier día va a dejar de estar ahí. Tras llegar arriba, unos metros casi horizontales nos llevan al paso crítico de la vía: un paso largo en el que hay que bloquear de un bidedo y tirar a un cazo que hay arriba. Aunque Alex opina que puede ser un paso de 6b, eso depende mucho de la estatura de la persona; mientras que en mi caso y el de Alex pienso que podemos dejarlo en 6a+, para alguien de 1,65m puede ser un paso de 6b incluso 6b+ si requiere un dinámico.

Con esto un un bizcocho, llegamos arriba más tarde de lo esperado (16h) y a pesar de que Alex había fantaseado en continuar por la segunda parte de la Monsieur (cuatro largos: 6b+/V/V+/6a) y yo no la hubiera descartado en otra situación, era ya un poco tarde para meterse en faena, así que recogimos bártulos y cerramos la jornada cansados pero contentos.

Para más detalles, se adjunta un pequeño reportaje gráfico, cortesía de Alex (fotógrafo) y Laura (dueña de la cámara).