Fin de semana en Jérica & Gestalgar

Este fin de semana pasado ha sido especialmente productivo en cuanto a la escalada, básicamente porque aprovechando que Laura trabajaba ambos días, no hice apenas otra cosa que subirme por las paredes, literalmente, aunque ello me haya costado tener un dolor bastante interesante en los dedos pequeños de los pies y tenga las yemas de los dedos con lo que parecen ser heridas subcutáneas. En cualquier caso, pelillos a la mar; como ya dije en la anterior entrada, a pesar de no llevar más de mes y medio entrenando, los progresos están siendo bastante positivos, no sólo en los aspectos más puramente físicos, sino también de motivación; abordo las vías con el suficiente respeto, pero sin "miedo" al paso crítico. De hecho, aunque en estos momentos todo me "empuja" a forzar los entrenamientos más días de los recomendables, tengo que limitarme para no acabar a) con una tendinitis, b) con una tendinosis, o c) pasar el fin de semana, que es el motivo del entrenamiento, cansado. En fin. A partir de aquí nótese que incluiré información sobre algunas de las vías que hicimos, así que si algún purista quiere hacerlas a vista sin nada de información es mejor que no siga leyendo.

El sábado fuimos a Jérica Alex, José y un servidor, pared de enfrente, donde Alex y yo hacía al menos año y pico que no volvíamos. Acostumbrado a la placa gris y los grados más relajados —a veces pienso que demasiado— de la pared del castillo (tomando como base la Guía de Escalada en Castellón de Luis Alfonso), meterse en la zona anaranjada de Huajalotes tiene su miga, donde el grado está mucho más ajustado. Para empezar, nos metimos en un V+ recién equipado denominado El Alpinista Intensivista, cuya mayor complicación fue ser la primera vía del día; la vía será de apenas 15m, y no tiene mucho donde rascar (aunque sí buenas fotos).

Seguimos con una vía también nueva que hay a su derecha, cuyo nombre y grado (6b+) están escritos en la base. Tratándose de una vía de apenas 20m. y cuyo crux y principal complejidad se ubica a escasos tres metros de la reunión, me inclino por decotarla a 6b, aunque es una valoración personal (yo encantado de que sea un 6b+, dado que la encadené a vista). En esta vía tuvimos la habitual discusión/coña la vía no va por ahí dado que aunque mi apreciación personal es que el grado se lo da a la vía el paso de placa, Alex la sacó por la derecha (aunque eso no significa que fuese más sencilla por ahí).

Tras esta, pasamos directamente a la zona anaranjada, donde comenzamos con Kojón Prieto, una vía de dos 6a+ de continuidad de 30m cada uno, cuyo primer largo habíamos montado sufriendo mucho hace más de un año. En esta ocasión, aunque sufrí más de lo esperado, conseguí encadenarla y empecé a notar las consecuencias negativas de meterme series de 15 minutos de continuidad en el rocódromo sólo dos días antes de salir a escalar. De hecho, aprovechando que Alex había equipado el segundo largo (y casi encadenado), le tiré a los sesenta y pico metros que serán la vía y aunque conseguí encadenarlos, tuve que aprovechar los reposos para estirar los antebrazos. Aunque el primer largo es bastante mantenido y constante, el paso crítico del segundo es una pinza a la que hay que tirar al salir de una pequeña barriga y a la que aunque llegué con bastante miedo (culpa de Alex), superé sin demasiadas complicaciones. En total, son dos 6a+ de treinta y pico metros por cabeza, de los que calculo que saldrá un buen 6b aunque no creo que más.

Dado que habíamos llegado algo tarde, para acabar el día contentos nos metimos en Taladraina (o Bocancla, o Taladraina en pols, dependiendo de la reseña), un 6b de aproximadamente 20 metros cuyo paso duro, raro y algo expuesto se concentra en el paso de la segunda a la tercera chapa. A mitad vía existe otro paso largo que se puede resolver con un pequeño lanzamiento, aunque Alex sea siempre más dado a convertir los pasos semidinámicos en estáticos (o todo lo estáticos que puede :), obligándose a bloquear y a gastar una energía que luego pude hacerle falta (lo sabes).

En definitiva, un día perfecto: V+, 6b, 6a+, 6b y 6b+, según mis valoraciones. Ahí van algunas fotos.

Tras el sábado, vino el domingo, como suele ser habitual desde hace tiempo. Aprovechando que celebrábamos los 37 (!!) años de Óscar, hicimos una quedada más multitudinaria en la nueva zona de Gestalgar, a la que acudieron inicialmente Óscar (evidentemente), Geno (que tras su accidente no se acercaba tanto a una chapa desde hace meses), Inés (futura escaladora), Alex, Raquel, Kornel, Pablo, Elena (y lo que crece en su interior), Juan y un servidor, y a los que se unieron para la comida Manolo y Adela con su prole.

Para llegar a la nueva zona, en lugar de aparcar en el lugar habitual, sólo hay que continuar por la pista y unos 500m adelante empezaremos a ver chapas a nuestra derecha. Decir que la roca es espectacular, con vías en general cortas, bastante plaqueras y con salidas explosivas; actualmente hay todavía bastantes vías en proceso, de las que se ha quitado la primera chapa al carecer de reunión, pero la zona promete buenos ratos de sufrimiento. La distancia entre chapas es muy corta, por lo que el aspecto psicológico es más bien inexistente excepto en algunas salidas en las que la primera chapa está al nivel de la mano y llegar a la segunda puede ser algo expuesto.

Respecto a la zona, es agradable y apta para ir con niños y el sol (en invierno) aunque da en la zona desde primera hora de la mañana, llega a la roca alrededor de las 14h, por lo que intuyo que es una escuela más para invierno y primavera que para verano. Aunque no hay reseñas oficiales, Alex (Elev-arte.com) ha preparado unas reseñas parciales de las vías que estuvimos haciendo, a la espera de que el equipador saque las "oficiales", con grados y nombres.

está preparando unas reseñas improvisadas que esperamos tener pronto.

Por nuestra parte, Raquel y yo empezamos con un 6a con la salida algo lavada, que con las manos y la roca fría tenía su cosilla. Tras las dos/tres primeras chapas, la vía se relaja, aunque si uno quiere complicarse, puede prescindir de la grieta y tirarse por toda la placa, de lo que saldrá vaya usted a saber qué. En cualquier caso, la vía va por la grieta. Tras esta, seguimos con un 6b que Alex había encadenado y que concentra toda su complejidad en las dos primeras chapas.

La siguiente fue una de las dos vías que intenté durante el día pero que fui incapaz de montar como dios manda. No tengo claro el grado, pero imagino que estará en torno al 6c/+, concentrado en dos pasos de placa. Esta vía es una de las que se prestan a discutir qué agarres forman parte de la vía y cuáles no, más teniendo en cuenta que apenas a un metro y pico teníamos un V+ con agarres más que generosos. En nuestro caso, intentamos ser puristas y utilizar exclusivamente lo que había muy cerca de las chapas. Aunque monté la vía de chapa en chapa según el método cógeme aquí luego la intenté en top y fui incapaz de acabarla, así que la apuntamos para la siguiente.

Lo siguiente fue un 6a+ con un paso algo expuesto en la salida, un 6a y un 6b+ con una salida precaria de regletas donde hay que hacer un lanzamiento semidinámico a un cazo que hay arriba. Una vez alcanzado el cazo, el resto de la vía es coser y cantar. En mi caso, me bloqueé (yo y mis brazos) y no pude sacar el paso a la primera, así que aunque la monté la dejamos pendiente para un futuro próximo. La última vía del día antes de comer fue un 6b+ más bien generoso de grado que concentra la dificultad en la salida y en la salida del desplome. En el primer paso, un par de rebotes resuelven el problema y llegas al desplome, donde sólo hay que fijarse un poco más que yo para sacarlo sin mayores problemas con otro bonito rebote de izquierdas desde un bidedo a un cazo superior. En mi caso, no vi el bidedo y aunque lo intenté, acabé por colgarme. Queda por tanto pendiente para la próxima visita.

Después de comer y celebrar lo exquisita que estaba la tarta de manzana de Geno (como ya dije, no me gusta la tarta de manzana, pero si me gustase, la tarta de Geno me gustaría mucho), no se nos ocurrió otra a Raquel y a mí que meternos en lo que Kornel opina que es un 7a, y que se presta mucho a ser automatizada y encadenada en un par de meses. Se trata de una vía de regletas y placa con dos pasos muy largos en la primera mitad, donde luego comienza a desplomar ligeramente y desaparecen los pies. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que Kornel tiene unos 7 cm. más de envergadura que un servidor (que es bastante) y que la primera mitad de la vía son dos pasos largos largos, por lo que ésta es una vía cuyo grado depende mucho de la morfología de cada persona, especialmente de la longitud de sus brazos. De hecho, para Raquel podemos estar hablando de un 7b/7c, ya que el agarre que Kornel cogía sin demasiados problemas y yo alcanzaba precariamente ella ni lo olía. En definitiva, Kornel montó la vía con no pocos problemas y luego yo la monté en top, con bastantes problemas también pero sin ayudarme de la cuerda para subir.

Para acabar y con los dedos a punto de caramelo, encadené un 6a/+ que al parecer a Alex y Raquel les dio algún que otro problema (que no me dijeron en su momento pero he confirmado luego y que era fácilmente deducible de sus risas y chascarrillos) que no tiene más que un pequeño lanzamiento dinámico para llegar a una repisa roma. Acabamos el día destrozándonos los dedos en las dos primeras chapas de una vía donde Alex se medio lesionó y que calculamos que estará en torno al 6c, aunque vaya usted a saber porque lo más cerca de la reunión que estuvimos fue con la segunda chapa delante de la cara... y con las dos manos ocupadas :(

En fin. Otro buen día poniendo a prueba nuestras manos, dedos, tendones y resto de tejidos. Algún día dirán basta, y verás. Pero hasta entonces... unas fotillos del domingo.