¿Guías locales o guías foráneas? La que sea mejor, sin duda.

Hace unos días, en Desnivel publicaban un artículo titulado Guías locales contra reseñas piratas. Se lo resumo. Al parecer, una editorial alemana va a publicar una guía de escalada sobre las escuelas tinerfeñas, a pesar de que ya existe una guía autóctona editada por los equipadores. La cuestión es que parece que a los autores de la "guía local" les ha molestado que escaladores no locales, y que no han participado con tiempo y dinero de las escuelas tinerfeñas, vayan a sacar "tajada" de ello, a partir de la información de la guía local. Lo primero que tengo que decir es que este tipo de denominaciones de "guías locales" contra "guías pirata" es completamente errónea, tendenciosa y poco acertada, y me recuerda mucho a la situación de algunos modelos de negocio que Internet ha fagocitado pero que sus afectados siguen defendiendo con dudosos argumentos. Desgraciadamente, o te reinventas o mueres, y cuando la información es pública y el modelo de negocio fácilmente repetible como es el caso, hay que buscar otra forma de ganarse el pan.

Dicho esto, pasemos ahora al quid de la cuestión. Lo primero es que por muy complicado que le resulte a algunos admitirlo, nadie debería equipar una escuela de escalada con el propósito de lucrarse a partir de una guía o reseña, ni siquiera debería contar con obtener un beneficio mínimo. Sin conocer toda la historia (pero sí a gente que la conoce), creo que expectativas económicas no cubiertas han estado detrás de malentendidos asociados a algunas de las escuelas más importantes de la Comunidad Valenciana. Unas veces porque el ayuntamiento no ha dado todo el apoyo que prometió, otras porque se asumía que el respaldo del gobierno local sería mayor que el que luego fue. Como para no conocer a los políticos, a estas alturas...

El asunto es que cualquier equipador debería asumir que la ("su") escuela, mientras no se encuentre en una propiedad privada, es algo público y por tanto cualquiera tiene el derecho de publicar su propia reseña. Y cuando digo cualquiera, digo cualquiera, sea local, o provenga del otro lado del mundo. No importa cuantos años, parabolts o taladros hayas gastado en equipar las vías. Debes saber que es dinero perdido, y no tienes absolutamente ningún derecho a reclamar nada. Es más, si me apuras incluso puede que ni siquiera tengas derecho a desequipar vías, como se hizo en alguna escuela en su día, y si hacerlo puede dar con los huesos de alguien en el suelo, puedes llegar a tener un buen problema por negligencia; no olvidemos que equipar una vía tiene su buena parte de responsabilidad, y jugar con la vida de los demás quitando, por ejemplo, las primeras chapas, puede ser considerado una imprudencia. Resumiendo: gastaste tu dinero y tu tiempo porque quisiste, no porque nadie te lo pidiese. Si el modelo de negocio que pensaste en su momento no funciona, haberlo pensado antes.

Sin duda hay editoriales estadounidenses publicando guías turísticas de Sevilla, Valencia o Barcelona, y desde luego nadie se queja de eso. Si puedes, haz una guía mejor que la suya y compite. Hay gente que lo intenta, y lo consigue, con nuevas ideas o información de primera mano sobre cada ciudad. Pero lo que no se puede hacer es pretender que no publiquen su guía porque no son sevillanos, valencianos o barceloneses. Por supuesto que disponen de acceso a guías locales, ¿y qué?

Pongamos un ejemplo. La escuela del Altet, ubicada frente al Aventador en Xàtiva, ha sido equipada con nuevas vías. La reseña, por la que pagué cinco euros, únicamente la puedes encontrar en Vents de Muntanya y francamente (con cariño), deja bastante que desear. Lo de Chulilla es aun peor; las reseñas sólo se pueden encontrar en un quiosco del pueblo (quizá en algún otro lugar), y se limitan a unas fotos bastante deficientes e información escasa y lo siento, mal estructurada, por el nada despreciable precio de 14 o 15 euros (no lo recuerdo).

No tengo intención de colgar ninguna de las reseñas en Internet, porque eso sí sería un error: mejor o peor elaborada, no deja de ser material con derechos de autor. Ahora bien, ¿qué pasa si cojo mi cámara, hago unas fotos decente, documento la escuela con grados, longitud, número de parabolts, etc., y organizo la información de una manera coherente y útil? Pues que probablemente el equipador se molestaría, porque consideraría que estoy sacando partido de su trabajo (como si realizar una buena guía no llevase tiempo y esfuerzo). Sin embargo, al igual que Sevilla, Barcelona o Valencia, la escuela está ahí para quien quiera reseñarla. Y no me cabe ninguna duda de que una guía exhaustiva de Chulilla se vendería como rosquillas, visto el nivel y magnitud de una escuela que fue y sigue siendo un referente a nivel nacional. Sin embargo, sigue habiendo, con perdón, una mierda de guía, si es que se le puede llamar así. Dicen que pronto saldrá una, pero como se descuiden pasará como la de Buñol (Sierra Malacara), donde ahora hay árboles de 15 metros que no estaban cuando se hicieron las fotos para la guía (que tardó en salir eones).

Quizá sea una cuestión de que los equipadores lo asuman. Me gusta equipar vías pero no me gusta hacer las reseñas, porque es un trabajo muy diferente. Dejemos que otro las haga, y seguramente si uno está abierto y lo busca, encontrará a alguien dispuesto a hacerlo. Equipar requiere aspectos muy diferentes de reseñar, y hay que ser consciente de ello; quizá una colaboración con un externo (no local) que haga las fotos, maquete, documente, y organice el material sea lo mejor. Uno pone el conocimiento de las vías y otra persona con experiencia en diseño, maquetación y edición pone el conocimiento "documental". Pero no. Me temo que queremos hacerlo todo nosotros, y así nos va: con contadas excepciones, o no hay reseñas, o son una puñetera mierda.

Alguien dirá que es una cuestión de ética, o de respetar a los locales, pero no. Es una simple cuestión de no buscar follón, pero no hay ningún aspecto ético implicado. Conozco a una persona que hace unas reseñas cojonudas, que incluyen aproximaciones detalladas, fotos de calidad, longitud de las vías, grados e incluso número de parabolts, pero se cuidará mucho de publicar en Internet reseñas de escuelas "de otros" por no meterse en "problemas" con equipadores locales (lo que me parece totalmente coherente por su parte, aunque creo que comparte mi opinión). Quizá sea respeto en el sentido más laxo del término, y ya es decir mucho.

No sé cual es la solución a esto, pero desde luego, la crítica vacía en plan "me copian" o "se aprovechan de mi trabajo" no es la solución. Quizá venderle al consistorio local los beneficios de un proyecto de escalada y obtener una subvención económica sea lo mejor, si uno parte con la idea de sacar beneficio. Me consta que en algunos lugares ya lo están haciendo así, como fomento turístico y deportivo, y algunos ayuntamientos se están "mojando". Quizá otra idea sea fomentar el conocimiento local, o proporcionar información renovada cada X tiempo, ligada a la compra de la guía. Nadie mejor que un local para publicar pequeñas actualizaciones mensuales o trimestrales disponibles en comercios seleccionados de la zona. Opciones hay, pero hay que pensarlas, y eso ya implica equipar, reseñar y pensar.

La cuestión es que si uno pretende ganar dinero equipando vías, es mejor que se asegure que su modelo de negocio no es fácilmente imitable por otros. De lo contrario, es tiempo y dinero "perdido", aunque no le quepa duda que muchos le agradeceremos sinceramente ese tiempo y dinero gastado. Si le vale, bien, y si no, pues lo siento mucho, pero es lo que hay.