Un año de escalada

Bueno, pues ya ha pasado un año. Un año y un día, exactamente, que empecé con esto de la escalada. Era un sábado 12 de junio de 2010 y durante cuatro días estuve asistiendo a un curso de escalada impartido por Pacho que nos llevó a Rafa, a Carlos y a un servidor por las escuelas de Cheste, Montesa, Jérica y Montanejos. Diría que no tengo claro porqué me apunté, pero mentiría. En cualquier caso, aunque las razones me las guardo para mí, lo cierto es que si de algo me arrepiento es de no haber empezado antes. Claro está que cada cosa tiene su momento, y quizá si hubiese hecho el curso antes no habría encontrado compañeros de escalada, y etc. Por suerte, encontré rápido a gente con la que escalar, con mención destacada de Alex, quien es tan mal fotógrafo como escalador, pero al menos me asegura (no estamos en directo, ¿no?). Aparte de él, he conseguido involucrar (algunos venían ya involucrados de casa), con mayor o menor fortuna, a un grupo bastante variado de gente, entre los que se encuentran mis amigos Geno, Óscar, Diego, Pedro, Elena, Pablo, Rafa y mi hermano Luis, aparte de otros asistentes más esporádicos.

En cualquier caso, desde que aquel día me puse el arnés las cosas han cambiado mucho, o quizá no tanto. Calculo que habré hecho del orden de unas ochenta salidas, incluyendo fines de semana, festivos, vacaciones y alguna escapada entre semana. He variado bastante de escuela, ya que afortunadamente la Comunidad Valenciana da para mucho: Montanejos, Jérica, Buñol, Tallat Roig, Aventador, Castellet, Altet, Borriol, Cortes de Pallás, Chulilla, Picaio Redó, Corbera, o Betxi, y seguro que me dejo alguna. El nivel, a pesar de mis esfuerzos, está asentado en el 6a+, aunque he hecho un puñado de incursiones en el 6b, especialmente plaqueras, pero en el otro extremo también se me resiste algún 6a+, especialmente en Montanejos. Algún 6b+ ha caído, pero fue algo tan puntual que podemos ignorarlo. Quizá el hecho de que acostumbre a escalar a vista o al flash, no le tire a nada por encima del 6b+ y muy raramente le pegue dos pegues a la misma vía ha influido en no subir de grado, pero no es algo que me preocupe en exceso.

Respecto al entrenamiento, dejando de lado que escalar en roca no tiene comparación, que entrenar en boulder es un verdadero coñazo y que no permite practicar los aspectos psicológicos o la técnica de pies, en general ha sido algo poco frecuente. Tampoco es que Valencia rebose de rocódromos, así que no hay muchas opciones. Además, la carga de trabajo y la falta de descanso en algunas épocas (por ejemplo, durante los últimos dos meses) hace no sólo que sea difícil escalar al 100% los fines de semana, sino que entrenar no sea algo especialmente motivante al salir del trabajo, y al final de la corrida todo esto va de disfrutar, no de acabar hasta las narices de escalar.

En otro orden de cosas, he adelgazado algo más de 10kg y me he dejado una suma relativamente importante de dinero en material y otras cosas: arnés, cuerda, cintas exprés, un Cinch, casco, magnesera, dos pares de Miura (cordones y velcro), unos Rock Pillars y alguna cosa más, incluyendo libros, guías, unas gafas para asegurar, la gasolina y las ensaimadas matutinas. En cualquier caso, se trata sólo de grasa y dinero, cosas afortunadamente prescindibles.

Hace unos meses me propuse encadenar un 7a antes de finalizar junio (aunque no tardé en darme cuenta de lo inalcanzable del objetivo), pero aunque no hemos acabado junio (es decir, que en teoría aún hay tiempo, aunque la realidad es muy diferente) la verdad es que no he intentado siquiera tirarle a un 6c, y es evidente que el final de junio está demasiado cerca para conseguirlo. Quizá para junio del año que viene :)