Tallat Roig (Alzira), 16 de agosto

Tras la salida del sábado a Montesa, este pasado lunes quedamos Alex y yo para acercanos al Tallat Roig, una escuela de escalada cercana a Alzira en la que no había estado. A pesar de que las probabilidades de lluvia según varias fuentes rondaban en todos los casos el 75-80%, no cayó ni una gota en toda la mañana, lo que nos permitió un ambiente fresco sin sol, en una escuela donde por la orientación es imposible escalar en verano.

A diferencia de Montanejos, Jérica o Montesa, la mayor pega de esta escuela es la aproximación, que es de 15 minutos y en pendiente, lo que, cargado con una cuerda de 70m y el resto del material, puede hacerse algo pesado, aunque como suele decirse quien algo quiere, algo le cuesta. La base de las vías tampoco es demasiado cómoda, por lo que es mejor dejarse a la familia en casa. Los detalles sobre la aproximación están en la página de la escuela en enlavertical.com.

Por lo que pudimos ver, algunas vías habían sido reequipadas recientemente y la escuela parece estar siendo mantenida, por lo que aunque los croquis más recientes de la escuela que se pueden localizar por Internet datan de 1992 (incluyen anotaciones de clásica), es posible que en Alzira se puedan conseguir croquis actuales. El grado que indicamos es meramente orientativo en base a nuestra experiencia, por lo que no debería tomarse muy en serio. Las cuatro vías que hicimos se muestran marcadas en rojo en la foto panorámica de debajo, que como es habitual, fueron realizadas por Alex (Ana no nos acompañó esta vez). Todas ellas pertenecen a los sectores Alexandre y Cogollets.

La verdad es que, como me dijo Alex, tuve un día algo torpe, quizá por el cansancio acumulado de los últimos días. No por nada cuando me levanté a las 7:15h pensé incluso en llamar a Alex y volver a la cama, pero pensé que se me pasaría tras el primer café. Así fue, aunque sólo en parte. El caso es que llegamos a pie de vía sobre las 9:15h, y entre el cansancio y la modorra, allí mismo me habría echado a dormir. Sin embargo, me calcé los pies de gato, me empolvé las manos y me puse manos a la obra. Debajo se puede ver un croquis de la vía, que creemos que es la Alexandre, y las dos reuniones que te puedes encontrar al llegar arriba; es obvio en cual debes asegurarte. Como puede verse, las longitud de las vías ronda los 20-25m, lo que permite disfrutar de una subida prolongada.

Después de la primera vía, cuyo grado debe estar en torno al IV+, nos movimos a la derecha, y montamos la primera vía que encontramos, un V/V+ sin demasiadas dificultades. El croquis y las vistas desde arriba, en las fotos.

Y aquí es donde empezaron mis problemas. La tercera vía, cuyo grado calculamos que debe rondar el 6a, me costó veinte minutos mirando la pared, y un vuelo de 4 metros en una pequeña barriga a 5m de la reunión, el que me golpeé ligeramente la rodilla. La salida de la vía, que se puede ver en la foto, es algo explosiva, y una vez la pasas, los agarres son escasos, y más de pinza que de cazo. A pesar de todo, conseguí finalizar la vía, aunque me la apunto para la próxima vez. Alex también sudó lo suyo, pero consiguió encadenarla sin incidentes reseñables.

Visto el éxito cosechado con la tercera vía, la cuarta y última vía, cuyo grado debe estar en torno al V+/6a, la montó Alex en primer lugar, y lo consiguió sin apenas dificultades. En mi caso, cometí el error de moverme demasiado a la izquierda en la parte de arriba, pegado a la grieta, con lo que me toco descender metro y pico y moverme a la derecha para poder alcanzar la chapa. Eso, sumado al hecho de que tenía los brazos cargados y eso me provoca una pérdida de confianza bastante considerable, me hicieron pasar un par de momentos complicados sobre todo en el último tercio.

Tras esto, y ante un cielo cada vez más nublado y amenazando lluvia, recogimos los bártulos y volvimos a Valencia. Ayer estuvimos en Corbera Bloc, pero eso lo contaré mañana.