¡This is Abengoa!

Imagina que tienes un primo que te debe 5000€. Un vividor, que ha conseguido que le vayas dejando dinero poquito a poquito, con la excusa de que si un negocio de esto, un negocio de aquello, etc. El caso es que es verdad que el tío tiene un montón de empresas, pero siempre va racaneando pasta y no acaba nunca de devolverte lo que te debe. Así que un día te llama y te dice que le prestes 400 € más, porque no puede pagar el alquiler de casa. Joder, piensas, pero si tiene media docena de empresas y el otro día en la cena familiar todo el mundo decía que era un genio, ¿qué ha pasado? Y lo que es peor, ¿si le va tan bien dónde está el dinero que me debe?

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Taguas y sus ideas de bombero

Esta mañana, en previsión de que la búsqueda de aparcamiento cerca del trabajo y de nuevo, cerca de casa este mediodía, fuese a ser demasiado problemática, y aprovechando que he sustituido el traje por un atuendo más acorde a las circunstancias falleras, he decidido venir andando al trabajo. Cuarenta minutos aproximadamente, durante los que he venido oyendo a Carlos Herrera en Onda Cero; oiría a Francino, pero la verdad es que en general me parece un poco "blando" y poco crítico. A Carlos se le escapa de vez en cuando algún ramalazo, pero tiene un desparpajo que lo hacen bastante agradable de oír. La cuestión es que cuando llegaba al trabajo, han entrevistado a David Taguas, anterior director de la Oficina Económica de Zapatero y actual presidente de SEOPAN, el lobby de las grandes empresas constructoras. No sé si saben que durante la última fiebre gubernamental para frenar la dependencia energética del petróleo (y que trajo medidas como la reducción de la velocidad máxima a 110), este hombre propuso simplemente subir los impuestos de la gasolina. Que este individuo tenga el curriculum que tiene (véase la Wikipedia) y diga estas cosas es del todo sorprendente; será el ladrillo, que se le ha subido a la cabeza.

Obviamente, el razonamiento de Taguas es el siguiente: a mayor precio, menor demanda, medida que intentaba justificar alegando que los impuestos "extra" que recaudase el gobierno se dedicarían a financiar el transporte público, educación, etc. La cuestión es que la primera parte del razonamiento es correcta hasta cierto punto (la relación precio/demanda no es lineal), pero la segunda no tanto, y no porque los impuestos no se fuesen a invertir en el Estado del Bienestar, que también. La última subida de precios del carburante (subida de la que participan no sólo ni principalmente las petroleras, sino también el Estado con un volumen significativo de impuestos) ha provocado una reducción del consumo doméstico de un 10%, por lo que la demanda ya se está reduciendo. Si continuamos incrementando el precio, nada indica que el incremento de recaudación vaya a compensar la reducción de la demanda, ya que tampoco en este caso la relación es lineal. ¿Hemos llegado a ese punto? Ni idea, pero no parece que buscarlo, vista la situación económica actual, sea lo más adecuado. Ni para el país, ni para el PSOE, con las elecciones a la vuelta de la esquina.

En segundo lugar, este hombre se olvida de algo tan importante como la inflación. Aunque con una inflación del 3,6 y un crecimiento de apenas décimas no se puede decir que estemos en una situación de estanflación ("dentro de una situación inflacionaria, se produce un estancamiento de la economía y el ritmo de la inflación no cede"), estaremos de acuerdo en que no estamos precisamente rebosantes de salud. Si ahora el gobierno decide subir —todavía más— artificialmente el coste de la gasolina (que es actualmente el principal responsable de la inflación), pueden imaginarse que las consecuencias no será sólo una reducción limitada de la demanda (nos pongamos como nos pongamos, la dependencia del petróleo existe por razones logísticas y de transporte), sino una subida generalizada del precio de la mayor parte de los productos. Es decir, más inflación. Y 3,6 es una cifra nada despreciable, a pesar de que seamos un país con una clara tendencia a valores altos de inflación.

Claro que, ¿qué cabe esperar del presidente del lobby de las constructoras?

De impuestos

Cuando el ministro José Blanco y portavoz en funciones del Gobierno dice que en España pagamos pocos impuestos en relación con la media de la UE, es probable que tenga razón, o al menos eso dice Eurostat. Claro que, como suele ser habitual, aquí cada uno mira a los demás para lo que le conviene. Porque ni en salario medio (definanzas.com, datos de 2007, aunque no esperen que hayamos ido a mejor) , ni desde luego en salario mínimo (salariominimo.es, datos de 2008), estamos ni de lejos al nivel de la media. Pero para qué buscar coherencia en un Gobierno que al igual que todos los anteriores, sigue permitiendo las SICAV, instrumentos financieros que facilitan que los multimillonarios tributen muy por debajo de lo que se le pide a cualquier ciudadano de a pie, incluso cuando dichas sociedades no cumplen los requisitos obligados. Pues eso, para qué.

Que reine la calma

A estas alturas, ya sabrán que Standard & Poor's ha rebajado la deuda de este santo país y además nos pone en perspectiva negativa, lo que quiere decir me he quedado con tu cara. Según algunos iluminados —los que nos gobiernan, por si no les ha quedado claro— ya hemos tocado fondo (esto no es como el fútbol, aquí sí puede uno utilizar la primera del plural sin que eso signifique que no eres consciente de dónde estás tú y dónde están Ronaldo o Messi), lo que me sugiere, visto el tiempo que llevamos tocando fondo —hay declaraciones de nuestros queridos gobernantes repitiendo lo mismo hace casi dos años—, que debemos habernos quedado ahí y todo apunta a que no tenemos intención de salir.

Por otro lado, hay oficialmente más de cuatro millones de parados, y extraoficialmente vaya usted a saber; afortunadamente, en esto también hemos tocado fondo, a decir del ejecutivo. Dios me libre de sugerir una reforma laboral, pero no deja de sorprenderme que Portugal tenga un desempleo del 11% y Grecia del 17%, extraoficialmente (ya saben que el gobierno griego eso de los números no lo lleva bien). Y dejémoslo ahí, que más de uno o una me saltaría al cuello ahora mismo; ya saben que "reforma" y "laboral" son una conjunción de conceptos satánica, cuanto menos, aunque no haga uno más que mentarla.

En cualquier caso, no se preocupen. El Barça está en semifinales —ya veremos por cuanto tiempo— y José Tomás ya habla. ¿Qué más podemos pedir?

Tráteme como un imbécil, me gusta

Esta mañana hemos llamado a Carrefour para ver si les quedaban existencias de una bici plegable que Laura tiene pensado comprarse. Cinco veces, sin éxito; nadie contestó al teléfono. Hace un par de días, tuve que llamar siete veces a Conforama para conseguir hablar con alguien que me diese la información que buscaba. Hasta cuatro veces el mensaje grabado aseguraba que todas las operadoras se encuentran ocupadas, y unos minutos después la llamada se cortaba; las otras dos veces ni siquiera aparecía la locución. De la calidad de atención al cliente de las operadoras de telecomunicaciones no hace falta hablar; de cualquier pregunta podemos obtener una docena de respuestas diferentes, que a menudo se contradicen entre sí. La atención al cliente de Mediamarkt, sobre todo post-venta, es famosa por su baja calidad. Imagino que hay más, pero ahora mismo, son esas las que me vienen a la cabeza.Soy el tipo de persona que si tardan diez minutos en atenderme en una terraza, me levanto y me voy; si en una tienda me dan un mal servicio, me lo pensaré muy mucho para volver a comprar allí. Creo firmemente que la atención al cliente es uno de los pilares fundamentales para cualquier negocio, y principalmente para aquellos cuyo público objetivo es el ciudadano de a pie. Sin embargo, empresas como las mencionadas al principio pueden permitirse mantener unos niveles de calidad en la atención al cliente bastante deficientes y aún así conseguir que sus ventas no se vean afectadas directamente por ello.

Todo apunta a que no tenemos la misma tolerancia a la mala educación en un pequeño comercio que en una gran superficie. Quizá hemos asumido que en cierto tipo de multinacionales la atención al cliente es mala de por sí y simplemente vivimos con ello, o pensamos que los canales de atención al cliente deberían estar mejor cuidados según la concepción que tenemos de una gran empresa; no obstante, Internet nos está demostrando que muchas empresas viven de espaldas a lo que los usuarios hablan de ellas. Mal hecho, porque aunque las ventas en este tipo de organizaciones no se resientan por ello, desprecian un amplio margen de mejora.

Quizá es que estos grandes comercios han comprobado que la atención al cliente no es tan importante cuando existen otros aspectos de valor añadido que atraen a los consumidores, como pueden ser el precio o la concentración de productos . Dicho de otra forma, tiendo a pensar que nos traten mal si el producto es bueno y barato nos importa más bien poco; nos pondrá de mal humor, pero no evitará que volvamos a comprar otro día. Esto me hace cuestionarme cuál es el coste real en términos económicos y humanos de una buena atención al cliente; ¿cuánto cuesta y cuál es el beneficio de que un empleado haga su trabajo y además responda o trate a los clientes con amabilidad?

Por último, una tercera opción es la ausencia de alternativas reales de empresas que ofrezcan el mismo servicio al mismo precio con una mejor atención, algo que puede observarse en el caso de las telecos. Cualquier teleco nace con el peso de pertenecer a un sector en el que lo normal es tratar al cliente como si fuese imbécil y le corresponde a ella demostrar que no es así.

Por tanto, ¿están los efectos de la atención al cliente limitados a aquellos pequeños comercios cuya competencia es más feroz? ¿Tienen algo que temer los demás? ¿Somos demasiado tolerantes y permeables a la estupidez de los servicios de atención al cliente de las multinacionales?

Escalas de importancia

John Clancy, portavoz de Desarrollo del Ejecutivo comunitario ha dicho que "estamos ante una situación humanitaria crítica", en referencia a la situación de al menos 250.000 personas desplazadas por el conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Por su parte, Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidad, dice que se trata de "una crisis humanitaria de proporciones catastróficas". Por ello, la CE ha aprobado una ayuda de emergencia de 4 millones de euros, más otros 12 millones procedentes de los Fondos Europeos de Desarrollo.

Las comparaciones son odiosas, ¿eh?

Arriba las manos, esto es un atraco

Laura está muy indignada, por llamarlo de alguna forma, por todo lo que está pasando con la economía mundial, y en especial, con los planes de rescate de los bancos. Al final, después de muchos discursos retóricos y alguna vacilación más de cara a la galería que otra cosa, hemos acabado llegando al estadio de aceptación, y se ha producido eso llamado privatización de los beneficios y socialización de las deudas. En el camino, todos los estamentos han dejado suficientemente claro que el dinero, las ayudas y todas las medidas aplicadas son para la banca; que los beneficiarios directos de todo esto son ellos, aunque "lo lógico" (según Solbes) es que indirectamente repercutan en las empresas y los ciudadanos (evidentemente, si la lógica tuviese algo que ver en todo esto, no estaríamos donde estamos, pero para qué vamos a entrar ahí).

Porque ese es todo el impacto que cabe esperar sobre la economía real; no se ha visto, al menos a este lado del Atlántico y más allá del comentario particular de reputados economistas, ninguna propuesta política que vaya específicamente enfocada a mejorar directamente la situación económica de los ciudadanos y/o de las empresas. Laura se preguntaba anoche qué tipo de socialismo es ese en el que el Estado facilita a la banca un fondo de 30000 millones de euros a la vez que su ministro de Economía dice que "no es labor del Gobierno decirle a los bancos cómo manejar su cartera". Yo creo, a la vista de los acontecimientos, que en este caso particular esa debería ser precisamente la tarea del Gobierno.

Claro que a nosotros los españoles nos queda la estúpida, pero muy frecuentemente mencionada, satisfacción patriótica de que el banco Santander está comprando a precio de ganga medio mundo financiero, y el consuelo de que tenemos un sector financiero saneado, y si los bancos van bien, entonces todo debería ir bien. Desgraciadamente, de lo primero no siempre se deriva lo segundo. Un aspecto interesante de esta crisis, y que ha sido uno de los principales mecanismos utilizados por el sector financiero, es la aplicación constante de una efectiva política del miedo, por la que se ha allanado el camino de las ayudas estatales; la sociedad ha acabado creyendo, por miedo a unas consecuencias que nadie conoce, que no se puede dejar caer a la banca. Como bien indicaba El Jueves, los ricos son ahora los nuevos terroristas.

Leía este mediodía en Invertia un artículo de opinión de Luis Aparicio Pérez titulado Rescates, engaños y mantenimiento del status quo, que viene a corroborar porqué todo seguirá igual después de toda esta crisis financiera, en la que, a diferencia de la del 29, no se ha visto ningún suicidio ni tampoco prácticamente ninguna dimisión, sino más bien al contrario, multimillonarias indemnizaciones. Aunque les recomiendo que lean todo el artículo, que señala la evidente falta de criterio del BCE (y que les apunté hace unos días) que supone bajar los tipos medio punto una semana y pico después de reunirse y decir que todo va bien (y más adelante ya veremos), les dejo con los dos últimos párrafos, que son especialmente lúcidos señalando porqué aquí no pasa nunca nada.

 

«Después de estos engaños formulados por catedráticos y políticos en cumbres serias y rapidísimas, las soluciones que ofrecen se limitan a mantener el status quo que ha permitido esta situación catastrófica para las finanzas mundiales. Nadie pide responsabilidades y el objeto del salvamento se centra en las entidades que las han causado y no en los afectados. Sinceramente, todo suena a un vacile bananero para confundirnos con el precedente de un miedo irracional que nos puede y podría hacernos perderlo todo.

Tranquilos que aquí no ha pasado nada. Todos seguirán en sus puestos con su fino análisis, con sus excelentes órganos de supervisión y con sus sabelotodos directores de la política monetaria. Hay que mantener a toda costa el status quo porque el más simple de los análisis obligaría en primer lugar a los políticos a ofrecer sus poltronas en la plaza pública.»

 

No teman. En unos meses, volveremos al discurso del libre mercado y aquí no ha pasado nada; la gente olvida con rapidez y más si va con el agua al cuello, que es como debe ir.

Por sus actos los conocerás

¿Se acuerdan de que el otro día les comentaba que no contasen con otra bajada de tipos de medio punto a corto plazo por parte del BCE? Pues bien, Citi dice que en breve —antes de noviembre— podríamos ver otro recorte de medio punto, y que para mediados de 2009, volveremos a la senda del 2%. La predicción a largo plazo no tiene sentido hacerla en un escenario como el actual, por muy sensata y lógica que parezca —los analistas tienen que justificar su sueldo—, pero a corto, no son los únicos que están apuntando a dicha bajada. Mientras tanto Trichet, en un rincón, niega con la cabeza y pone muecas mientras dice que hay que dejar madurar las decisiones anteriores.

Al mismo tiempo, muy muy lejos de allí, los miembros del G-7 se reunían en una de sus típicas reuniones de urgencia, para charlar un rato, echarse unas risas y declarar al unísono que no saben qué hacer tomarán las medidas que sean necesarias, dejando claro una vez más —y las que quedan— que aparte de emitir comunicados de cara a la galería, son incapaces de llevar a cabo cualquier tipo de iniciativa efectiva para arreglar este desaguisado; al fin y al cabo, los políticos nunca no hemos distinguido por nuestra capacidad para solucionar problemas, seguro que se dicen unos a otros, y de eso tenemos buenos ejemplos patrios; con la mierda cayendo del cielo a cubos, el PSOE parece más interesado en seguir "discutiendo" con el PP sobre la etimología del término "crisis", que en arreglar esto.

En el plano bursátil, lo mismo de estos últimos días; las bolsas europeas cayeron ayer a plomo una media del 8%, con el Ibex 35 llevándose el premio gordo con una caída del 9,14%, mientras que el Dow Jones daba la sorpresa y se dejaba "sólo" un 1,5%. Por último, tenemos al petróleo cayendo a mínimos anuales, por el tema de la recesión, las expectativas y el consumo, pero no se preocupen que la OPEP ya está pensando en montar una reunión de urgencia para recortar la producción, y evitar que el precio del crudo baje demasiado. Así que bueno, ya veremos cómo va esta semana pero como les decía ayer, pase lo que pase es difícil sorprenderse ya.

Dejando de lado el tema económico, ayer veía en televisión que Gallardón, acompañado de Ana Botella, ha prohibido a partir de principios de 2009 los hombres-anuncio en la capital, por considerar que dicha actividad es vejatoria y ataca a la dignidad de las personas. Como lo oyen. Si hay alguien en este país a quien le importa un rábano la dignidad de las personas, esa es Ana Botella, y más aún si son pobres (ya que entonces no son personas). Dejando aparte consideraciones personales sobre esta señora no carentes de relevancia dada su inclinación política hacia la extrema derecha, hacía tiempo que no oía una idiotez semejante en boca de un político, y decir eso con la clase política que tenemos y lo que le gusta hablar, es mucho decir. Son ellos y sus gilipolleces quienes atacan, pero no a la dignidad, sino a la inteligencia de las personas.

La cuestión es que si tanto les preocupa la dignidad de sus ciudadanos, algo que me niego a creer (porque como es obvio, esto es un tema de imagen de la ciudad, y puedo imaginar a los consejeros de turno buscando la excusa para justificar una prohibición así), podrían empezar, antes que por los hombres-anuncio, por las condiciones de las personas que malviven en el poblado de las Barranquillas o por las de los miles de "sin techo" que hay en Madrid. De su manifiesta incapacidad para arreglar esas situaciones, a cualquier malpensado podría darle por pensar que los que se esconden en un descampado, debajo de un cartón o en un banco del retiro no tienen dignidad. O a lo mejor que para el ayuntamiento de Madrid no son personas.

¡Circulen, vamos, aquí no hay nada que ver!

Buenos días. ¿Saben aquello de que cuando todo es urgente, nada es urgente? En mi entorno laboral, esa frase le gusta mucho a mi jefe, y es básicamente, cambiando el enfoque, lo que pasa estos días; no es que no haya noticias, sino que hay tantas que son tan gordas que no hay nada que destaque sobre las demás. Que sí, que el Dow Jones cayó ayer más de un 7%, y eso sería una noticia bomba en un entorno "normalizado", pero en este, es una más del montón. A estas horas las bolsas europeas se dejan más de un 8% cada una, el euribor ha bajado todo lo que subió ayer (es pronto para asegurar que sea el principio de una tendencia, aunque la bajada del interbancario a una semana ha sufrido una bajada significativa), y a Reino Unido le parece mal, muy mal, el corralito financiero islandés, mientras su primer ministro saca pecho, viva el liberalismo, de su estrategia de nacionalización parcial de la banca (hagan ustedes lo mismo, dice). El caso es que vamos camino de no sorprendernos por nada, porque nadie sabe qué puede pasar mañana o la semana que viene: si habrán subidas o bajadas del 10%, si de repente un gran banco se irá al garete, si al BCE le dará por bajar otro medio punto (bueno, no cuenten con esta), o Alemania nacionalizará el Deutsche Bank. Así que qué quieren que les cuente; todo va, más o menos, sobre ruedas... de camino al precipicio.

Porque esa es otra de las impresiones que empiezo a tener, y que viene descrita por la siguiente viñeta, perteneciente a la —genial— serie sobre la crisis que Manel Fontdevila dibuja para Público:

Es decir, que esto viene a ser el huracán, con su cobertura mediática y su correspondiente seguimiento y predicciones meteorológicas, pero que cuando éste se vaya, porque se irá, será cuando tengamos que enfrentarnos de verdad a las consecuencias de su paso. Y entonces ya no habrá medios de comunicación ni telediarios que abren hablando del Dow Jones; la bolsa y los bancos irán bien (o como mejor puedan), y todo volverá a la silenciosa normalidad de siempre, excepto para un montón de gente que ya no son noticia. Porque, ¿cuánto hace que oyen la palabra "Katrina" en las noticias? ¿Creen que es porque allí todo va de rositas?

Les dejo, para acabar, con un nuevo vídeo de "The Last Laugh" de George Parr (subtitulado), parte del cual colgué hace unas semanas (dicha entrada ya no está disponible públicamente) y que explica en clave de humor qué está pasando y de dónde vienen estos lodos. Espero que lo disfruten.

Buen fin de semana a todos, y no olviden salir con botas de agua.

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No hace falta que lo diga, pero por si no lo saben, a Bloglines no le gusta este blog a pesar de mi insistencia para que solucionen el problema que tienen. Si a ustedes sí (les gusta), les recomiendo utilizar otro lector de feeds.