Que reine la calma

A estas alturas, ya sabrán que Standard & Poor's ha rebajado la deuda de este santo país y además nos pone en perspectiva negativa, lo que quiere decir me he quedado con tu cara. Según algunos iluminados —los que nos gobiernan, por si no les ha quedado claro— ya hemos tocado fondo (esto no es como el fútbol, aquí sí puede uno utilizar la primera del plural sin que eso signifique que no eres consciente de dónde estás tú y dónde están Ronaldo o Messi), lo que me sugiere, visto el tiempo que llevamos tocando fondo —hay declaraciones de nuestros queridos gobernantes repitiendo lo mismo hace casi dos años—, que debemos habernos quedado ahí y todo apunta a que no tenemos intención de salir.

Por otro lado, hay oficialmente más de cuatro millones de parados, y extraoficialmente vaya usted a saber; afortunadamente, en esto también hemos tocado fondo, a decir del ejecutivo. Dios me libre de sugerir una reforma laboral, pero no deja de sorprenderme que Portugal tenga un desempleo del 11% y Grecia del 17%, extraoficialmente (ya saben que el gobierno griego eso de los números no lo lleva bien). Y dejémoslo ahí, que más de uno o una me saltaría al cuello ahora mismo; ya saben que "reforma" y "laboral" son una conjunción de conceptos satánica, cuanto menos, aunque no haga uno más que mentarla.

En cualquier caso, no se preocupen. El Barça está en semifinales —ya veremos por cuanto tiempo— y José Tomás ya habla. ¿Qué más podemos pedir?

Escalas de importancia

John Clancy, portavoz de Desarrollo del Ejecutivo comunitario ha dicho que "estamos ante una situación humanitaria crítica", en referencia a la situación de al menos 250.000 personas desplazadas por el conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC). Por su parte, Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidad, dice que se trata de "una crisis humanitaria de proporciones catastróficas". Por ello, la CE ha aprobado una ayuda de emergencia de 4 millones de euros, más otros 12 millones procedentes de los Fondos Europeos de Desarrollo.

Las comparaciones son odiosas, ¿eh?

Crisis

«Pertenece a la esencia misma de la crisis la existencia de una decisión pendiente y todavía no adoptada. Y asimismo pertenece a ella el hecho que se desconozca provisionalmente cuál es la decisión que ha de recaer. La inseguridad general en una situación crítica cualquiera se halla teñida, pues, por la certeza de que —indeterminadamente en cuanto al momento, pero con toda seguridad; con incertidumbre respecto al cómo, pero con plena certidumbre— se avecina el término de la situación crítica. La posible solución sigue siendo incierta, pero el término en sí, el cambio radical de las circunstancias existentes —amenazador y temido o deseado esperanzadamente, según los puntos de vista— resulta cierto para los hombres. La crisis provoca la pregunta por el inmediato futuro histórico».

 

Reinhart Koselleck, Crítica y Crisis

Arriba las manos, esto es un atraco

Laura está muy indignada, por llamarlo de alguna forma, por todo lo que está pasando con la economía mundial, y en especial, con los planes de rescate de los bancos. Al final, después de muchos discursos retóricos y alguna vacilación más de cara a la galería que otra cosa, hemos acabado llegando al estadio de aceptación, y se ha producido eso llamado privatización de los beneficios y socialización de las deudas. En el camino, todos los estamentos han dejado suficientemente claro que el dinero, las ayudas y todas las medidas aplicadas son para la banca; que los beneficiarios directos de todo esto son ellos, aunque "lo lógico" (según Solbes) es que indirectamente repercutan en las empresas y los ciudadanos (evidentemente, si la lógica tuviese algo que ver en todo esto, no estaríamos donde estamos, pero para qué vamos a entrar ahí).

Porque ese es todo el impacto que cabe esperar sobre la economía real; no se ha visto, al menos a este lado del Atlántico y más allá del comentario particular de reputados economistas, ninguna propuesta política que vaya específicamente enfocada a mejorar directamente la situación económica de los ciudadanos y/o de las empresas. Laura se preguntaba anoche qué tipo de socialismo es ese en el que el Estado facilita a la banca un fondo de 30000 millones de euros a la vez que su ministro de Economía dice que "no es labor del Gobierno decirle a los bancos cómo manejar su cartera". Yo creo, a la vista de los acontecimientos, que en este caso particular esa debería ser precisamente la tarea del Gobierno.

Claro que a nosotros los españoles nos queda la estúpida, pero muy frecuentemente mencionada, satisfacción patriótica de que el banco Santander está comprando a precio de ganga medio mundo financiero, y el consuelo de que tenemos un sector financiero saneado, y si los bancos van bien, entonces todo debería ir bien. Desgraciadamente, de lo primero no siempre se deriva lo segundo. Un aspecto interesante de esta crisis, y que ha sido uno de los principales mecanismos utilizados por el sector financiero, es la aplicación constante de una efectiva política del miedo, por la que se ha allanado el camino de las ayudas estatales; la sociedad ha acabado creyendo, por miedo a unas consecuencias que nadie conoce, que no se puede dejar caer a la banca. Como bien indicaba El Jueves, los ricos son ahora los nuevos terroristas.

Leía este mediodía en Invertia un artículo de opinión de Luis Aparicio Pérez titulado Rescates, engaños y mantenimiento del status quo, que viene a corroborar porqué todo seguirá igual después de toda esta crisis financiera, en la que, a diferencia de la del 29, no se ha visto ningún suicidio ni tampoco prácticamente ninguna dimisión, sino más bien al contrario, multimillonarias indemnizaciones. Aunque les recomiendo que lean todo el artículo, que señala la evidente falta de criterio del BCE (y que les apunté hace unos días) que supone bajar los tipos medio punto una semana y pico después de reunirse y decir que todo va bien (y más adelante ya veremos), les dejo con los dos últimos párrafos, que son especialmente lúcidos señalando porqué aquí no pasa nunca nada.

 

«Después de estos engaños formulados por catedráticos y políticos en cumbres serias y rapidísimas, las soluciones que ofrecen se limitan a mantener el status quo que ha permitido esta situación catastrófica para las finanzas mundiales. Nadie pide responsabilidades y el objeto del salvamento se centra en las entidades que las han causado y no en los afectados. Sinceramente, todo suena a un vacile bananero para confundirnos con el precedente de un miedo irracional que nos puede y podría hacernos perderlo todo.

Tranquilos que aquí no ha pasado nada. Todos seguirán en sus puestos con su fino análisis, con sus excelentes órganos de supervisión y con sus sabelotodos directores de la política monetaria. Hay que mantener a toda costa el status quo porque el más simple de los análisis obligaría en primer lugar a los políticos a ofrecer sus poltronas en la plaza pública.»

 

No teman. En unos meses, volveremos al discurso del libre mercado y aquí no ha pasado nada; la gente olvida con rapidez y más si va con el agua al cuello, que es como debe ir.

Por sus actos los conocerás

¿Se acuerdan de que el otro día les comentaba que no contasen con otra bajada de tipos de medio punto a corto plazo por parte del BCE? Pues bien, Citi dice que en breve —antes de noviembre— podríamos ver otro recorte de medio punto, y que para mediados de 2009, volveremos a la senda del 2%. La predicción a largo plazo no tiene sentido hacerla en un escenario como el actual, por muy sensata y lógica que parezca —los analistas tienen que justificar su sueldo—, pero a corto, no son los únicos que están apuntando a dicha bajada. Mientras tanto Trichet, en un rincón, niega con la cabeza y pone muecas mientras dice que hay que dejar madurar las decisiones anteriores.

Al mismo tiempo, muy muy lejos de allí, los miembros del G-7 se reunían en una de sus típicas reuniones de urgencia, para charlar un rato, echarse unas risas y declarar al unísono que no saben qué hacer tomarán las medidas que sean necesarias, dejando claro una vez más —y las que quedan— que aparte de emitir comunicados de cara a la galería, son incapaces de llevar a cabo cualquier tipo de iniciativa efectiva para arreglar este desaguisado; al fin y al cabo, los políticos nunca no hemos distinguido por nuestra capacidad para solucionar problemas, seguro que se dicen unos a otros, y de eso tenemos buenos ejemplos patrios; con la mierda cayendo del cielo a cubos, el PSOE parece más interesado en seguir "discutiendo" con el PP sobre la etimología del término "crisis", que en arreglar esto.

En el plano bursátil, lo mismo de estos últimos días; las bolsas europeas cayeron ayer a plomo una media del 8%, con el Ibex 35 llevándose el premio gordo con una caída del 9,14%, mientras que el Dow Jones daba la sorpresa y se dejaba "sólo" un 1,5%. Por último, tenemos al petróleo cayendo a mínimos anuales, por el tema de la recesión, las expectativas y el consumo, pero no se preocupen que la OPEP ya está pensando en montar una reunión de urgencia para recortar la producción, y evitar que el precio del crudo baje demasiado. Así que bueno, ya veremos cómo va esta semana pero como les decía ayer, pase lo que pase es difícil sorprenderse ya.

Dejando de lado el tema económico, ayer veía en televisión que Gallardón, acompañado de Ana Botella, ha prohibido a partir de principios de 2009 los hombres-anuncio en la capital, por considerar que dicha actividad es vejatoria y ataca a la dignidad de las personas. Como lo oyen. Si hay alguien en este país a quien le importa un rábano la dignidad de las personas, esa es Ana Botella, y más aún si son pobres (ya que entonces no son personas). Dejando aparte consideraciones personales sobre esta señora no carentes de relevancia dada su inclinación política hacia la extrema derecha, hacía tiempo que no oía una idiotez semejante en boca de un político, y decir eso con la clase política que tenemos y lo que le gusta hablar, es mucho decir. Son ellos y sus gilipolleces quienes atacan, pero no a la dignidad, sino a la inteligencia de las personas.

La cuestión es que si tanto les preocupa la dignidad de sus ciudadanos, algo que me niego a creer (porque como es obvio, esto es un tema de imagen de la ciudad, y puedo imaginar a los consejeros de turno buscando la excusa para justificar una prohibición así), podrían empezar, antes que por los hombres-anuncio, por las condiciones de las personas que malviven en el poblado de las Barranquillas o por las de los miles de "sin techo" que hay en Madrid. De su manifiesta incapacidad para arreglar esas situaciones, a cualquier malpensado podría darle por pensar que los que se esconden en un descampado, debajo de un cartón o en un banco del retiro no tienen dignidad. O a lo mejor que para el ayuntamiento de Madrid no son personas.

¡Circulen, vamos, aquí no hay nada que ver!

Buenos días. ¿Saben aquello de que cuando todo es urgente, nada es urgente? En mi entorno laboral, esa frase le gusta mucho a mi jefe, y es básicamente, cambiando el enfoque, lo que pasa estos días; no es que no haya noticias, sino que hay tantas que son tan gordas que no hay nada que destaque sobre las demás. Que sí, que el Dow Jones cayó ayer más de un 7%, y eso sería una noticia bomba en un entorno "normalizado", pero en este, es una más del montón. A estas horas las bolsas europeas se dejan más de un 8% cada una, el euribor ha bajado todo lo que subió ayer (es pronto para asegurar que sea el principio de una tendencia, aunque la bajada del interbancario a una semana ha sufrido una bajada significativa), y a Reino Unido le parece mal, muy mal, el corralito financiero islandés, mientras su primer ministro saca pecho, viva el liberalismo, de su estrategia de nacionalización parcial de la banca (hagan ustedes lo mismo, dice). El caso es que vamos camino de no sorprendernos por nada, porque nadie sabe qué puede pasar mañana o la semana que viene: si habrán subidas o bajadas del 10%, si de repente un gran banco se irá al garete, si al BCE le dará por bajar otro medio punto (bueno, no cuenten con esta), o Alemania nacionalizará el Deutsche Bank. Así que qué quieren que les cuente; todo va, más o menos, sobre ruedas... de camino al precipicio.

Porque esa es otra de las impresiones que empiezo a tener, y que viene descrita por la siguiente viñeta, perteneciente a la —genial— serie sobre la crisis que Manel Fontdevila dibuja para Público:

Es decir, que esto viene a ser el huracán, con su cobertura mediática y su correspondiente seguimiento y predicciones meteorológicas, pero que cuando éste se vaya, porque se irá, será cuando tengamos que enfrentarnos de verdad a las consecuencias de su paso. Y entonces ya no habrá medios de comunicación ni telediarios que abren hablando del Dow Jones; la bolsa y los bancos irán bien (o como mejor puedan), y todo volverá a la silenciosa normalidad de siempre, excepto para un montón de gente que ya no son noticia. Porque, ¿cuánto hace que oyen la palabra "Katrina" en las noticias? ¿Creen que es porque allí todo va de rositas?

Les dejo, para acabar, con un nuevo vídeo de "The Last Laugh" de George Parr (subtitulado), parte del cual colgué hace unas semanas (dicha entrada ya no está disponible públicamente) y que explica en clave de humor qué está pasando y de dónde vienen estos lodos. Espero que lo disfruten.

Buen fin de semana a todos, y no olviden salir con botas de agua.

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No hace falta que lo diga, pero por si no lo saben, a Bloglines no le gusta este blog a pesar de mi insistencia para que solucionen el problema que tienen. Si a ustedes sí (les gusta), les recomiendo utilizar otro lector de feeds.

Cómprame un poco de confianza, que la tengo baratita

He de admitir que después de la bajada de tipos de ayer, esperaba que ésta se tradujese mínimamente en el euribor, pero como sabrán, no sólo no ha tenido la más mínima repercusión sino que el interbancario ha vuelto a subir; qué le vamos a hacer. Es cierto que gran parte de la medida entra el vigor el próximo día 15, pero hubiese sido razonable esperar una tímida bajada. En realidad, lo que viene esto a demostrar es lo mal que está el mercado de la confianza.

También me ha sorprendido que sólo una semana después de la reunión del BCE, en la que mantuvieron tipos en el 4,25% y admitieron entre dientes que la inflación se estaba moderando y los riesgos para el crecimiento estaban incrementándose, por lo que quizá hubiese una próxima bajada de tipos, digan ahora a las claras que el tema está negro, bastante negro. No sé si es una forma de justificar una acción que no estaba prevista (el BCE siempre ha sido reticente a dar sorpresas), pero da la sensación de que todos los analistas que avisaban de que el BCE llegaría tarde con su empecinamiento en no bajar tipos van a acabar teniendo razón. Veremos si el día 15 hay algún cambio, aunque yo no apostaría nada a ello.

Ayer le explicaba a un amigo qué es el interbancario y porqué está tan alto, y la verdad es que es una situación muy similar a la que se le presenta a uno cuando va a pedir una hipoteca. Te presentas ante el tipo del banco, y después de mirar tus "papeles", te dice —si te la da, claro— que te puede ofrecer euribor más un diferencial de nosecuánto. Si el diferencial es alto, lo que te está diciendo es que no se acaba de fiar de tí (¿oye chaval, y avales no tienes por ahí?), y si es bajo, que daría su brazo por tu solvencia (seguramente hay a estas alturas mucho director de caja de ahorros sin brazos, visto el dinero que deben los promotores a las cajas). Pues lo que pasa en Europa es algo parecido, sólo que nadie da un brazo por nadie, y claro, así vamos, con los diferenciales por las nubes.

Otra cosa curiosa, aunque no se hagan ilusiones, es que el consejero del BCE, Bini Smaghi, en una entrevista concedida al diario económico Il Sole 24 Ore, ha dicho que "es necesario, por medios legislativos o a través de acuerdos privados, atar la tasa de hipoteca a la tasa de referencia del BCE en lugar de la euribor", lo que es bastante lógico. Es básicamente un reconocimiento de que el euribor no refleja ya aquello para lo que se pensó, sino que ha pasado a ser más un índice de la "desconfianza bancaria", si quieren llamarla así, desconfianza que acaba repercutiendo en las hipotecas, préstamos empresariales y etc.

Islandia ha suspendido la negociación de la bolsa de Reykiavik, está pensando pedir ayuda al FMI y ya ha nacionalizado tres bancos. Reino Unido va por el camino de la nacionalización. Rusia simplemente ha cerrado la bolsa hasta nuevo aviso. España está a la espera que la CE le diga qué le parece lo de los 50.000 millones. Alemania ya ha aparcado la hipocresía del discurso del libre mercado, ante los problemas de Hypo Real Estate, e intervendrán en lo que haga falta. Francia, qué decir; lo nacionalizarían todo, si les dejasen. En Holanda y Bélgica, ya han tenido sus buenos sustos. En Italia, Unicredit parece que ha salido de la UCI y respira. Por no hablar de EEUU y sus 700.000 millones. Mientras tanto, el BCE, la Fed y otros tantos están más perdidos que un bastardo el día del padre.

Es curioso este mundo que estamos viviendo. Los socialistas, abogando por un libre mercado que les dé a los bancos lo que se merecen, y los capitalistas, pidiendo la intervención estatal a gritos. No desesperen, todavía queda mucho por ver. Nada más. Buen fin de semana, si no nos vemos mañana.

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Como habrán comprobado, Bloglines sigue sin ir y pasa de mí (please allow two days my ass).

De bancos y utopías

Desde que soy pequeño, siempre he tenido una morbosa curiosidad por la flexibilidad de las cosas. Dicho de otra forma menos fina, siempre he sido amante de doblar pequeñas piezas de plástico y comprobar su resistencia... hasta que por lo general acaban por romperse sin remedio. He de confesarles que con esto de la crisis financiera, y sin querer parecer frívolo, me ocurre algo parecido. Tengo realmente interés por saber si esto seguirá así durante un tiempo y luego volveremos a lo de siempre, o acabará por romperse de una vez por todas.

Desde un punto de vista, el problema es que, al menos en el caso del plástico, una vez rota, no suele haber marcha atrás, por mucho que en televisión anuncien las bondades del Super Glue; por mucho que uno lo intente, a los diez minutos de secarse el pegamento, la pieza vuelve a separarse en dos y se queda así para siempre, abandonada en un cajón o tirada a la basura. Pero visto de otra forma, aunque tras la dichosa rotura solía venir un período traumático, cuya tensión y longitud era proporcional a la importancia de lo que había roto, al final todo volvía a ser lo mismo. En el peor de los casos, escondía la pieza o simulaba una rotura accidental, y en el mejor, son cosas que pasan. Semanas después, cuando me abordaba la curiosidad, volvía a hacerlo; hoy en día aún lo hago con el rabillo de las tapas de los bolis Bic.

Les debo confesar que hace ya unos años, en mi época más idealista y hablando con mi padre sobre temas sociales, siempre tenía la impresión de que la única forma de que este mundo cambiase de una vez por todas era que la soga empezase realmente a ahogar a la gente; que se generase una situación límite, que permitiese a las personas adquirir conciencia de su situación vital y les incitase a actuar en consecuencia. Por suerte o por desgracia, ahora ya no soy tan idealista ni creo lo mismo. Aunque todo esto se rompiese hoy, con las bolsas mundiales cayendo en picado (y apuesto a que el BCE comiéndose las uñas por bajar o no los tipos de interés), o mañana, o el mes que viene, me juego con ustedes la mano derecha a que dentro de cinco años todo seguirá básicamente igual, en lo que a índices de pobreza y distribución de la riqueza a nivel mundial se refiere. Vivimos en una sociedad triste y mayoritariamente alienada, y ajena a tejemanejes financieros y políticos; dejando aparte los mecanismos de autoprotección que el propio sistema tiene, tensar la soga sólo sirve para lo que sirve: para ahogar a las personas.

Lo bueno, si es que hay algo bueno en todo esto, es que la gente muerta no paga sus deudas, y eso tampoco interesa. Claro que aunque se dice que dios aprieta pero no ahoga, de los bancos no sabe uno qué pensar.

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Actualización 13:30h: Cuando no les quedaban uñas, el BCE, la Fed y el Banco de Inglaterra han decidido bajar a la vez los tipos, medio puntito, que no es poco... Muy bueno El Economista, que lo anticipaba a primeros de la mañana.

Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros (A. Merkel)

Lo bueno que está teniendo esta situación, si es que puede decirse que haya algo, es que está retratando, uno tras otro, a todos esos que ponen el grito en el cielo día sí día también, clamando por el advenimiento del libre mercado. Que viene a ser, básicamente, la práctica totalidad de la clase dirigente del primer mundo, tanto económica como política (como si fuesen cosas diferentes). Pero en realidad, mucha libertad de movimiento de capitales, mucha libre competencia, pero cuando vienen dobladas, el discurso se cambia y donde dije digo digo Diego.

Una de las últimas en comerse sus palabras con patatas ha sido nada más y nada menos que Angela Merkel, la canciller alemana. La semana pasada puso el grito en el cielo cuando Irlanda decidió unilateralmente garantizar todos los depósitos de su país, de modo que no hubiese un límite al dinero que un cliente recuperaba cuando un banco quiebra. Lo cierto es que esto tiene su lógica, ya que como leía el otro día en un artículo que no he conseguido localizar, no parece muy justo que si un banco quiebra, nos devuelva sólo 20,000 euros pero nos exija el pago de toda la deuda. Claro que por el otro lado, quien al final debe acabar pagando esos depósitos es el ciudadano, tenga o no depósitos; aunque yo no consideraría esto como socialización de pérdidas sino más bien como una ayuda a los "damnificados". El banco, que se hunda, pero no con el dinero de sus clientes.

A lo que iba. Hace sólo una semana, Merkel invocaba al dios del libre mercado y la libre competencia para condenar la medida irlandesa. Pero cuando ha visto que el plan para rescatar de la quiebra al banco hipotecario alemán Hypo Real Estate no ba a ser tan sencillo como en un principio se planteaba (hace un par de días, los bancos privados que se habían ofrecido para el rescate se retiraban, aunque a estas horas las cosas han vuelto a cambiar), y que el escenario de incertidumbre actual puede trasladarse a la población y a otras entidades bancarias, ha decidido "discretamente" cambiar de discurso, comerse sus palabras, y pasarse por el forro la libre competencia, el libre mercado y todo lo que sea necesario. Todo, como verán, muy político.

(Por supuesto, la cita del título no es de Merkel, sino de Groucho Marx)