Ahora sí tenemos un plan

No se quejarán. Dicen que a la tercera va la vencida, pero en este caso han hecho falta sólo dos para que el Congreso de los States aprobase finalmente el plan de los 700.000 millones de dólares, con la oposición de 171 congresistas, que no son pocos. Al final han acabado por introducir algunas modificaciones que al menos "compensan" a los ciudadanos —si es que eso es posible— del varapalo económico que supone pagar las irresponsabilidades financieras, por llamarlas de alguna forma, de un montón de multimillonarios que después de esto seguirán teniendo un trabajo multimillonario y una vida de multimillonario; hay cosas que no cambian, ya lo ven.

Lo mejor de todo esto es que nadie tiene demasiado claro si gastarse tanta pasta va a servir de algo; dentro del mundillo financiero, hay tantas opiniones relevantes a favor como en contra. Y no hablo de evitar la recesión; como dije el otro día, los Estados Unidos están casi predestinados a ella, justo igualito que Europa. Algo que por cierto, y aunque parezca un contrasentido, podría aliviar la situación económica de España: no es lo mismo entrar en recesión en solitario que acompañado de los franceses y quién sabe si hasta de los alemanes. Las necesidades franco-germanas y una posible bajada del crudo por las menores expectativas de crecimiento (y por tanto de la demanda) debería impulsar una reducción de la inflación hasta "niveles BCE" (ya saben, cerca del 2% pero siempre por debajo), y eso a su vez una bajada de tipos a niveles del 3% que redujesen la carga hipotecaria del españolito medio, reduciendo la morosidad bancaria e incrementando el consumo. Siendo como somos anticíclicos (estábamos en la cresta de la ola cuando parte de Europa hacía lo posible por no hundirse), una recesión mundial no tiene porqué venirnos mucho peor que meternos nosotros solos en ella. Y aunque esté jugando al cuento de la lechera, quizá hasta sea nuestra mejor opción.

Voy a ir acabando, que es viernes y no quiero aburrirles. El caso es que el plan aprobado debería, en teoría, disipar muchas dudas sobre los muertos que aún esconden los bancos, y aportar transparencia (que en estas circunstancias al menos es lo mismo que confianza) al sector financiero. Esto, ayudado por las palabras de Trichet ayer, donde admitía que hay una posibilidad muy real de bajada de tipos (ya les dije que octubre era pronto), puede hacer que el interbancario (aka euribor) vuelva a niveles normales en unas semanas. De todas formas, nadie sabe qué pasará el lunes, así que mientras tanto olvídense un poco de la hipoteca, si la tienen, y pasen un buen fin de semana.

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