Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros (A. Merkel)

Lo bueno que está teniendo esta situación, si es que puede decirse que haya algo, es que está retratando, uno tras otro, a todos esos que ponen el grito en el cielo día sí día también, clamando por el advenimiento del libre mercado. Que viene a ser, básicamente, la práctica totalidad de la clase dirigente del primer mundo, tanto económica como política (como si fuesen cosas diferentes). Pero en realidad, mucha libertad de movimiento de capitales, mucha libre competencia, pero cuando vienen dobladas, el discurso se cambia y donde dije digo digo Diego.

Una de las últimas en comerse sus palabras con patatas ha sido nada más y nada menos que Angela Merkel, la canciller alemana. La semana pasada puso el grito en el cielo cuando Irlanda decidió unilateralmente garantizar todos los depósitos de su país, de modo que no hubiese un límite al dinero que un cliente recuperaba cuando un banco quiebra. Lo cierto es que esto tiene su lógica, ya que como leía el otro día en un artículo que no he conseguido localizar, no parece muy justo que si un banco quiebra, nos devuelva sólo 20,000 euros pero nos exija el pago de toda la deuda. Claro que por el otro lado, quien al final debe acabar pagando esos depósitos es el ciudadano, tenga o no depósitos; aunque yo no consideraría esto como socialización de pérdidas sino más bien como una ayuda a los "damnificados". El banco, que se hunda, pero no con el dinero de sus clientes.

A lo que iba. Hace sólo una semana, Merkel invocaba al dios del libre mercado y la libre competencia para condenar la medida irlandesa. Pero cuando ha visto que el plan para rescatar de la quiebra al banco hipotecario alemán Hypo Real Estate no ba a ser tan sencillo como en un principio se planteaba (hace un par de días, los bancos privados que se habían ofrecido para el rescate se retiraban, aunque a estas horas las cosas han vuelto a cambiar), y que el escenario de incertidumbre actual puede trasladarse a la población y a otras entidades bancarias, ha decidido "discretamente" cambiar de discurso, comerse sus palabras, y pasarse por el forro la libre competencia, el libre mercado y todo lo que sea necesario. Todo, como verán, muy político.

(Por supuesto, la cita del título no es de Merkel, sino de Groucho Marx)