Sólo se mueren los tontos

Superman.

Un individuo que vuela y se mueve a la velocidad del sonido, que es prácticamente indestructible y muchas otras cosas más. Un tipo que se dedica a sacar personas de coches llenos de agua, jugar con las faldas de Lois Lane -tiran más dos tetas que dos carretas-, hacer el tonto como periodista, y evitar atracos de poca monta. Y por el otro lado está Lex Luthor, un ser humano normal y corriente. Nada excepcional, pero inteligente, ambicioso, emprendedor, con una perspectiva global, visión y ganas de hacer algo grande: gobernar el Mundo, nada más y nada menos. Poder, con mayúsculas, como está mandado, a pesar de sus limitaciones.

Pues eso. Que puestos a tomar ejemplo...

Los cuatro fantásticos

Hola niñas, niños y pelotitas de goma.

Ya estamos aquí de nuevo, yo y el esquizofrénico, el esquizofrénico y yo. Los cuatro.

Aunque es obvio que hace unos días que rondaba por aquí —sólo las personas se cuelgan solas, las fotos de perros no—, lo cierto es que hasta ahora no tenía nada interesante que contar; ahora tampoco. Este año además no ha habido intensivo de piscina, ni intensivo de solecito, ni intensivo de verbenas de verano; no ha habido intensivo de casi nada, y ya sabéis de quién es la culpa. Más bien al contrario, eso sí, ha habido intensivo de Summer in the city, y aún estoy decidiendo si quejarme por ello o no.

También he de admitir, antes de continuar, que esta nueva temporada viene marcada por las palabras de cierta mujer en las que admite no reconocer en estas líneas al tipo con el que sale (yo). Lo que en pocas palabras debe significar que en la realidad soy más tonto, cosa que tampoco es ninguna novedad.

De cualquier modo, más tonto, menos tonto, ya estamos aquí de nuevo. Lo dicho; yo y el esquizofrénico, el esquizofrénico y yo; los cuatro.

Rascando

Ya sé que últimamente escribo con menor frecuencia y probablemente os parecerá que de peor calidad, pero es que me paso el día rascándome los cojones y eso cansa mucho, con lo que no me queda tiempo ni ganas de ponerme a escribir. Había pensado en colgar una foto, pero el que quiera verlos, que lo pida; tampoco son nada especial. El caso es que durante el veranito, y hasta que vuelva de vacaciones por allá el lejano septiembre, vamos a relajarnos todos un poco y esto va a estar más quieto —pero no parado, al menos no hasta que me vaya de vacaciones dentro de tres semanas— de lo que ha estado en los últimos seis meses. Seguro que tenéis cosas mucho mejores que hacer que estar delante de una puta pantalla leyendo gilipolleces. Lo digo de verdad, no es coña. Seguro que las tenéis.

Salir y daros una vuelta. El mundo está lleno de idiotas y además nos gusta que nos miren.

Cómo pasar la tarde en Decathlon

Una amiga, Cattz, daba hoy unas directrices para hacernos la vida más fácil a los compradores de Decathlon, con la intención de ahorrarle tiempo al comprador, una loable tarea. Pero desde aquí, como amantes de esta tienda, y deseosos siempre de prolongar nuestra estancia en estas grandes superficies, queremos dar otro tipo de pautas, más encaminadas a hacer de cualquier compra en Decathlon una experiencia inolvidable, tanto para tí como para ellos, multiplicando la diversión. Cuidado, esto puede hacer que vendedores, azafatas de caja, personal de seguridad y virtualmente todo el mundo quiera meterte una leche. Además, te pueden tirar de la tienda.

Cómo pasar la tarde en Decathlon:

Decathlon dice: La tienda tiene marcas propias (Geonaute, Kalenji, Tribord, Artemis, Domyos, Artengo, Quechua, Inesis, Kipsta...) en cada una de las diferentes secciones. Esas marcas tienen un código de barras interno que empieza siempre como 358378 + 7 cifras y muchas veces como un código de 7 números de la forma x/xxx.xxx. Es ese código o etiqueta interna el que nos exigen que pasemos por caja, y por eso buceamos en busca de él. Por mucho que tú te empeñes en meterme una etiqueta ajena a la prenda delante de los ojos no podré hacerte ni caso hasta que pase ese código. Así que no me hagas perder tiempo explicándote la formación de 10 horas que nos dan al empezar, plis.

Este blog recomienda: Cada vez que vayas a comprar un producto de una marca Decathlon, señálale a la azafata de caja la etiqueta insistentemente con el dedo, o rebusca con ella por el producto buscando la etiqueta. Susurra 'yo ya la he visto yo ya la he visto', o grita 'Prime!'. Di en voz alta repetitivamente 358378358378... Pregunta qué le enseñan en la formación.

Decathlon dice: Las marcas que no son propias sí que van directamente con la etiqueta exterior, si puedes coge siempre un producto que lleve esa etiqueta puesta o, si por algún casual la azafata ha aprendido a manejar la base de datos de productos, lleva otro producto igual aunque sea de distinta talla con el código, será más fácil de localizar.

Este blog recomienda: Si vas a preguntar por un producto, lleva uno que no tenga etiqueta, y además acuérdate de darle al dependiente uno que sea completamente diferente pero de la misma marca. Mirarle y decir 'te he traído este, por si te sirve. Como son de la misma marca...'

Decathlon dice: SIEMPRE es mejor que juntes los productos de una misma oferta e indiques la oferta en caja. Las ofertas cambian pero a nosotras no nos avisa nadie. El 99% de las ofertas de Decathlon tienen que hacerlas a mano en caja, el ordenador pocas veces se encarga solo de algo (y de las veces que lo hace, no siempre lo hace bien).

Este blog recomienda: Compra productos de oferta y espera a que pasen por caja. Entonces, una vez cobrados, decir 'Ay! Se me había olvidado! Ese y ese están en la misma oferta'.

Decathlon dice: Estate atento a los productos que no lleven etiqueta con el precio que has visto anunciado. Si la etiqueta no dice que eso está 10% rebajado y no han subido la oferta a la caja (un 50% de los casos, más si la oferta acaba de empezar) la azafata de caja no va a tener ni idea de que ese precio esté mal a menos que haya pasado 20 veces el artículo con anterioridad. Hay miles de productos en la tienda y no nos dan tiempo de paseo para que miremos el precio de cada uno de ellos.

UnsEste blog ociability recomienda: Cuando compres un producto de oferta, espera a que lo cobren, y si no se refleja, entonces decir: 'Vaya, se me había olvidado, es que este está de oferta', y hacerse el simpático con algo como 'Qué memoria la mía, ¿eh?'. Si consigues hacerlo un segundo antes de que empiece con el siguiente cliente, es aún mejor.

Decathlon dice: Las preguntas sobre tallas, colores, envíos y demás, debes hacérselas a los vendedores. Salvo contadas excepciones las azafatas de caja no salen de la línea de caja más que para hacer pis o beber agua. Eso quiere decir que no saben qué cosas nuevas ha podido traer el nuevo camión, si hay nuevo camión o si realmente llegan camiones a la tienda. Las pocas preguntas bien contestadas suelen deberse más a una compra realizada por la azafata en cuestión que a otra cosa.

Este blog recomienda: Haz las preguntas sobre tallas, colores, envíos y demás a cualquier persona menos a los vendedores. Es decir, a los de seguridad, a los de reclamaciones, azafatas de caja, o clientes. Si un vendedor te pregunta si te puede ayudar, mírale desconfiado de arriba a abajo y dile, enfatizando las palabras: no, gracias, no te molestes. Aparenta enfado. Pregúntale a alguien cuando él o ella esté delante. Pregúntale a la azafata de caja cuando vayas a pagar si sabe de cuantos camiones está compuesta la flota de camiones, justo antes de que empiece a pasar productos por el sensor. Si te contesta que no lo sabe, contesta: 'pues vaya', quita tus productos de la caja y vete a la siguiente.

Decathlon dice: Las devoluciones se hacen en recepción, que es una caja cerrada más grande que las demás. No te pongas a hacer una cola en otro lado si es eso lo que quieres hacer.

Este blog recomienda: Intenta hacer las devoluciones en las cajas. Cuando te digan que se hacen en recepción, pregunta dónde es. Entonces contesta indignado que si él/ella no quiere hacer la devolución, tú tampoco quieres ya devolverlo. Pasa a la siguiente caja y repite la escena. Puedes aportar un toque personal con cosas como 'Tú me gustas más que el de la caja de al lado' o 'A ver si contigo tengo más suerte'.

Decathlon dice: No te pongas a embolsar tú. Es una obligación nuestra comprobar que los artículos ya han sido pasados y lo dificultas si empiezas a mover las cosas, sobretodo si hay muchas.

Este blog recomienda: Intenta embolsar todos los productos tú. Mete cada producto por separado en dos o más bolsas, y sonríe diciendo que es 'por si se rompe'.

Decathlon dice: No utilices la caja para apoyarte. La necesitamos TODA, ya sea para poner las cosas que estás comprando, como para desactivar las alarmas. Si me pones el bolso encima del desactivador, tendré que intentar apartar tu bolso las veces que sea necesario. Y si no me facilitas eso lo más probable es que pites por la puerta al salir.

Este blog recomienda: Apóyate en la caja. Observala y comenta lo baja que es y que las de Mercadona te gustan más. Sonríe y pide una cerveza. Si no te atreves, pon todo lo que lleves encima de la caja, hasta lo de los bolsillos. Espárcelo, y dile que ya está, como si ella te lo hubiese pedido. Di que es por su propia seguridad.

Decathlon dice: Tenemos unos básicos en nuestra ficha de oficio y deben ser cumplidos. Asegúrate de que la azafata revisa el calzado para comprobar si son de la misma talla (es increible cuánta gente viene al día con un pie de cada o dos zapatos izquierdos, cosas así) y que revisa que el precio de la etiqueta coincide con el que da la caja. A veces estamos muy cansadas o estresadas y no cumplimos bien con esto.

Este blog recomienda: Compra el calzado de distinta talla y mismo pie. Cuando te lo revisen, dí que es para tu hermano, que tiene una malformación genética. Indígnate si no te dejan llevártelos y dí que te llevarás los dos pares si hace falta. Devuélvelos a los 10 minutos, y no te olvides de intentar devolverlos en la misma caja donde los compraste. Comenta la torpeza de la azafata de caja que te los vendió, y aparenta indignación. Murmura sonidos incomprensibles.

Decathlon dice: Si tienes la tarjeta Decathlon... ¡¡TRÁELA!! Se pierde mucho tiempo jugando al quién es quién de la búsqueda del cliente por apellidos y nombre. Es posible que estén mal escritos(sobretodo apellidos extraños o nombres regionales) y es un auténtico coñazo encontraros. Y a veces la intranet se va al carajo y no hay forma de buscaros, si eso ocurre realmente no tenemos obligación alguna de pasaros los puntos.

Este blog recomienda: Tengas o no tarjeta Decathlon, comenta que la tienes justo cuando vayas a pagar, si no te lo han preguntado. Vacía todo lo que lleves en los bolsillos o en el bolso encima de la caja, buscándola. Afirma que estás seguro de que la llevabas encima, y qué no entiendes dónde está porque la acabas de ver. Tras cinco minutos, si no tienes tarjeta de Decathlon, saca la tarjeta del Corte Inglés o de cualquier otro establecimiento. Cuando te diga que no es esa, sorpréndete y preguntale a la azafata de caja si está segura, y confiesa que entonces va a ser que no tienes tarjeta. Si sí que la tienes, primero pregúntale que si te puede buscar por apellidos, ya que no la encuentras, y cuando te los pregunte, dile que no te acuerdas. Entonces mete la mano en el bolsillo y dí: 'anda! mira donde estaba!'. Pregúntale si la va a tratar bien y dile que tiene un gran valor sentimental para ti.

Ahora que alguien imprima esto y se lo pase a los clientes, me harían parte de la vida más fácil XD

Eso.

Sigan leyendo, no se detengan

Ya conocen mi afición absurda por los posts absurdos. De sobra; les tengo bien acostumbrados, bien educados, bien cuidados, y bastante bien alimentados. No pueden tener queja, aunque a todos nos haya salido ya pelo en la entrepierna. La cuestión, situóme ya, es que cada vez que no tengo nada que decir, tiro de ese socorrido y común recurso que es la caradura, y cumplo con la papeleta; es decir, que suelto cuatro estupideces y no digo nada, aunque eso después de todo es lo normal. Pero el caso, señores y señoras, niños, niñas, y pelotitas de goma, es que no debería, porque ya les he puesto la comida en la mesa esta mediodía, cuando pasaban tres minutos de las cuatro de la tarde, y lo de dos comidas al día, antes sí, pero ahora, tal y como está el patio, pues no deja de ser un privilegio. A pesar de ello, y para eso estoy aquí, qué coño, ustedes me caen bien, unos más, unos menos (porque yo no soy un niño y ni los unos son mamá, ni los otros son papá), así que aquí me tienen, pasados siete minutos de las nueve, escribiendo tremenda gilipollez para que, después de haber pasado unos valiosos minutos leyendo, que podrían ustedes haber dedicado a cualquier otra actividad más productiva —ya sé en qué están pensando, pero no pretendan que lo diga—, llegen a este punto del texto y piensen (si no es que lo dicen en voz alta), a pesar de la advertencia previa: ¿Ya? ¡Anda que hay que ser caradura!