Malas estrategias de marketing

Hace un par de semanas, mientras me acerco al coche, distingo cogido al parabrisas delantero una pequeña hoja del tamaño y color característico de las multas de la policía local. Aunque estaba relativamente seguro de haber aparcado en un lugar correcto, mientras me acercaba iba perdiendo esa seguridad, que era sustituida por nerviosismo y mala leche a partes iguales. Cuando empezaba a introducirme mentalmente en el parentesco del urbano al que atribuía la multa, observo que los dos coches de delante tienen sendos papelitos. Empiezo a pensar que se trata de una mudanza o una obra improvisada y mal señalizada, hasta que cojo el trozo de papel en cuestión y descubro que se trata simplemente de publicidad, impresa en el mismo tamaño y color que las multas de tráfico. Si fue una mera coincidencia, hay que ser muy gilipollas. Si por el contrario era intencionado como estrategia de marketing, me cuesta imaginar una idea peor. En definitiva: hay que ser gilipollas.

British Petroleum

Cuando el vertido del Golfo de México provocado por el hundimiento de una plataforma petrolifera de British Petroleum está en su máximo apogeo y parece que está dejando diariamente de 35000 a 60000 barriles de crudo en el mar (frente a los 5000 que BP dijo en los primeros momentos de la crisis), con todo lo que ello supone, no viene mal recordar la última campaña publicitaria de la petrolera, con todo tan bonito y sobre todo, tan verde (hasta el CO2 de contaminación que suelta el coche son estrellitas). La parte que más me gusta, la de los surtidores silbando. Impagable. 

Koipesol

Que las compañías de seguro hacen negocio del miedo, a pesar de enmascararlo de tranquilidad, no es un secreto; ¿de qué otra forma sino podrían vender que desembolsases una cierta cantidad de dinero al año por si pasa algo que quizá no pase nunca? Se me ocurren pocas otras formas, si acaso alguna.

Pero que en un anuncio de aceite de girasol Koipesol salga una mujer en avanzado estado de gestación diciendo que ella con Koipesol está tranquila —a raíz de aquella partida ucraniana contaminada hace unas semanas—, no es sólo hacer negocio del miedo, sino también del oportunismo más abyecto. Abyecto. Qué bonita palabra, ¿no creen?

Dove y Axe: Unilever

Hace unos meses les hablé de Nivea. Hoy vengo con algo de Unilever, la empresa de la que salen productos tan diferentes como Dove por la belleza real y Axe por la belleza sexista (¿?). Este es un post sobre la hipocresía, y sobre cómo vender una estrategia comercial como ética empresarial.

Habla con tu hija antes de que Unilever lo haga

Habla con Dove antes de que sea demasiado tarde

Vía eTc.

Telefónica de España strikes again

Lo ha vuelto a hacer. Tras contratar una línea ADSL más llamadas con una promoción que incluía el alta gratis, Telefónica nos carga en cuenta una factura de 110 euros por los conceptos de alta de línea y alquiler de un terminal DOMO inexistente. Y me recomienda que no devuelva la factura, ya que en ese caso quedaría como importe pendiente. Cuenten mil clientes a cien euros el cliente, a un 5% de interés anual durante dos, tres o cuatro meses, que es lo que tardarán en devolver el dinero. Ahora sumen los que no se dan cuenta del error y pagan sin rechistar.

Si sirviese de algo, me acercaría a la tienda de Telefónica más cercana y la quemaría. O me sacaría la chorra y mearía en medio de la tienda. O me subiría al mostrador y cagaría encima. O haría las tres cosas juntas. Ya sé que eso no arreglaría nada, pero me haría sentir mejor. Mucho mejor.

Pasen buen fin de semana. Yo intentaré mantenerme dentro de la legalidad.

Nivea, anuncios y mentiras

No sé si han visto el último anuncio de Nivea. 

En él, perteneciente a su última campaña, esta compañía parece querer adoptar la estrategia de Dove, que se basa en afirmar que la belleza no está única ni principalmente en las pasarelas o en los anuncios de moda, y que no hay que estar bordeando la anorexia —o estar de lleno metida en ella— ni tener unas medidas perfectas para ser una mujer atractiva y bella. El eslogan, que seguramente recuerden, es "Por una belleza real", y en sus anuncios se ven mujeres que, aunque obviamente han sido cuidadosamente seleccionadas, no siguen el estereotipo de la mujer escuálida de los desfiles de moda o las páginas de Vogue.

Como decía, Nivea está intentando hacer lo mismo con esta campaña, y según leo en Mira lo que veo —por cierto uno de los pocos blogs que he encontrado críticos con el contenido del anuncio—, la Directora de Marketing de Relaciones con los Consumidores de la central, Jo Wood, afirmó que «ésta es una nueva visión para Nivea que aboga por una visión holística de la belleza. No hay una fórmula estereotipada de la belleza. Nivea reconoce que la belleza es auténticamente individual y multifacética».

Miren la imagen que aparece debajo y vuelvan a ver el spot publicitario. ¿De verdad les parece que, a la vista de las pruebas, Nivea piensa que "la belleza es auténticamente individual y multifacética"? ¿No es demasiada hipocresía querer vender una belleza no estereotipada a través de un anuncio en el que básicamente salen chicas jóvenes terriblemente guapas y atractivas, continuando con el modelo de belleza al que las revistas de moda nos tienen tan acostumbrados y que Nivea *simula* rechazar?

ONO y sus campañas

¿Se acuerdan ustedes de aquella rastrera publicidad de ONO en la que se aprovechaban del movimiento conocido como "Abrazos gratis"? Seguramente sí.

Bien, no se de dónde saca ONO sus campañas publicitarias, ni cuánto paga por ellas, ni si las hacen ellos o las contratan, pero sea como sea, lo cierto es que se superan día a día, porque la última es casi "mejor" que la anterior que les comentaba, y permítanme algo de ironía. En su última campaña, aparece un sujeto diciendo algo como "9 euros al mes, todo incluído", y se permite compararse con otras compañías de telecomunicaciones. Según CincoDías.com, «La compañía asegura que, a diferencia de las promociones de sus principales competidores, esta iniciativa 'no tiene sorpresas ni costes ocultos'.» Ya, claro.

No se lo pierdan. No es suficiente con que mientras el tipo este dice lo de los nueve euros aparezca debajo una pequeña leyenda diciendo que en realidad, no son nueve, sino 10,44 con IVA incluido (¿sin sorpresas? ¿sin costes ocultos?), sino que al parecer la oferta dura únicamente hasta el 31 de julio, momento a partir del cual pasa a costar 56,49 euros (seguramente, sin IVA incluido). De todo esto, por supuesto, se informa en la parte inferior de la pantalla a una velocidad nada despreciable y en letra Times New Roman número 6.

ONO: sorpresas no, publicidad engañosa sí.