Coches

Cosas que me ponen de mala leche:

1. El que tiene la extraña idea que conducir bien es circular por ciudad a 30 km/h, independientemente del tamaño de la vía.

2. El que conduce sin razón alguna por una gran avenida a 30 km/h hasta que ve un semáforo en ámbar y entonces acelera pasándolo en rojo y dejándote a ti parado en el semáforo.

3. El que piensa que tras poner el intermitente puede instantáneamente comenzar a cambiar de carril.

4. El que en una avenida de varios carriles se sitúa mal para girar por una calle y se enfada porque no le das prioridad.

5. El que piensa que conduce un fórmula 1 y para girar a una calle a 20 km/h marca la trazada ocupando dos carriles.

6. El que para girar a una calle a la izquierda o derecha en una calle de varios carriles ocupa no sólo el carril más cercano a la salida, sino también el contiguo.

7. El que utiliza el claxon sin razón alguna, o porque es gilipollas, que viene a ser lo mismo.

8. Y lo peor, el capullo incívico que intencionadamente aparca ocupando dos plazas de aparcamiento.

Hay más, pero seguro que me acuerdo mañana por la mañana de camino al trabajo.

Las mujeres conducen mejor

Ayer por la noche, cuando vi el anuncio ese en el que salen mujeres diciendo que conducen mejor que los hombres, casi me da un ataque. De risa, un ataque de risa. Déjenme explicarles, que tengo mis razones. No es que dude de que las mujeres conduzcan *mejor* que los hombres, que sí, que lo dudo, sino que en las horas previas:

a) Me encuentro en la autopista Albacete-Valencia con dos mujeres a cien por hora por el carril rápido y sin intención de moverse de él.

b) Una mujer se me cruza en Blasco Ibáñez sin señalizar ni tener en cuenta que a su izquierda estoy yo.

c) Casi me mato por la decisión de última hora de una hija de la gran puta de no entrar en un túnel y colocarse de repente a dos metros de mi coche.

Todo eso, por supuesto, no hace que las mujeres conduzcan peor que los hombres, pero como mínimo, fundamenta mi opinión de que no conducen *mejor*.

Cosas que me hacen vomitar

“No podemos conducir por ti”

Y me pregunto yo, como siempre, en mi cada vez más infinita y supina ignorancia, ¿por qué querría yo que la DGT condujese por mí? ¿No hace ya el Estado bastantes cosas por mí? ¿A qué viene este asqueroso paternalismo estatal?

(Puede verse al respecto el "despotismo blando" del que alerta Alexis de Tocqueville en su Democracia en América)