Koipesol

Que las compañías de seguro hacen negocio del miedo, a pesar de enmascararlo de tranquilidad, no es un secreto; ¿de qué otra forma sino podrían vender que desembolsases una cierta cantidad de dinero al año por si pasa algo que quizá no pase nunca? Se me ocurren pocas otras formas, si acaso alguna.

Pero que en un anuncio de aceite de girasol Koipesol salga una mujer en avanzado estado de gestación diciendo que ella con Koipesol está tranquila —a raíz de aquella partida ucraniana contaminada hace unas semanas—, no es sólo hacer negocio del miedo, sino también del oportunismo más abyecto. Abyecto. Qué bonita palabra, ¿no creen?