La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida

¿Se acuerdan de lo que me pasó con Endesa, con aquel servicio de mantenimiento espontáneo que surgió de las facturas que no recibía por un error en la dirección postal? ¿Y de aquello que les conté hace un mes de Telefónica, sobre una factura errónea con conceptos equivocados?

Pues bien. Aunque Endesa rechazó mi reclamación, el Defensor del Cliente de la propia compañía decidió en contra de ésta, estimando en treinta euros el dinero que ésta debía reembolsarme en concepto de "confianza perdida", y hoy mismo he recibido la transferencia. Telefónica, por su parte, tardó unas sorprendentemente cortas tres semanas en reembolsarme no sólo el dinero de la factura errónea, sino en emitir un cheque de aproximadamente 8 euros por un concepto no demasiado claro. Y ONO devolvió en el plazo correcto el importe correspondiente al mes que cobran por adelantado.

Ya sé que es lo que se espera de estas compañías: que hagan las cosas como deben y no "trampeen" al cliente, pero para variar, no está nada mal.