Los cuatro fantásticos

Hola niñas, niños y pelotitas de goma.

Ya estamos aquí de nuevo, yo y el esquizofrénico, el esquizofrénico y yo. Los cuatro.

Aunque es obvio que hace unos días que rondaba por aquí —sólo las personas se cuelgan solas, las fotos de perros no—, lo cierto es que hasta ahora no tenía nada interesante que contar; ahora tampoco. Este año además no ha habido intensivo de piscina, ni intensivo de solecito, ni intensivo de verbenas de verano; no ha habido intensivo de casi nada, y ya sabéis de quién es la culpa. Más bien al contrario, eso sí, ha habido intensivo de Summer in the city, y aún estoy decidiendo si quejarme por ello o no.

También he de admitir, antes de continuar, que esta nueva temporada viene marcada por las palabras de cierta mujer en las que admite no reconocer en estas líneas al tipo con el que sale (yo). Lo que en pocas palabras debe significar que en la realidad soy más tonto, cosa que tampoco es ninguna novedad.

De cualquier modo, más tonto, menos tonto, ya estamos aquí de nuevo. Lo dicho; yo y el esquizofrénico, el esquizofrénico y yo; los cuatro.