Divagar

Cuentan que la razón de que The Doors tenga unas canciones tan largas e hipnóticas se debe a que en sus comienzos se veían obligados a tocar en clubs (sí, es cierto, eso de "verse obligados a tocar" suena como si lo hiciesen bajo amenaza de sodomía) durante muchas horas sin tener por aquel entonces un gran repertorio de canciones.

Por ello, tendían a alargarlas indefinidamente, creando lo que más tarde ha sido parte de la idiosincrasia del grupo. No sé si hay algo de verdad detrás de eso, aunque me suena que leí que fue el propio Jim Morrison quien lo dijo en una entrevista. Sin embargo, no he conseguido encontrar la entrevista ni ninguna mención a ello. 

Y no me pregunten más, porque al fin y al cabo, no importa demasiado.

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Actualizo. Pues resulta que sí es cierto, aunque no fue Morrison sino Manzarek, cofundador y tecladista de la banda entre 1965 y 1973 (según Wikipedia), quien lo dijo. A lo que iba. 

En Rolling Stone:

 

[En sus comienzos] los Doors sólo tenían unas quince canciones. Hacían algunos covers de blues de James Brown y Chicago, pero tener que tocar dos sets por noche obligó al grupo a expandir literalmente su repertorio, reformulando así el sonido de la banda. "Repetir y alargar", dice Manzarek. "’Light My Fire’ pasó a tener solos. ‘The End’ se convirtió en la épica que conocemos hoy".

Para Laura: "What I Have To Offer" · Eels

What I have to offer
Well, there’s a lot
Now I’m a modest man
But look at all I got

For all the wear and tear
I look okay
I got good manners
And I make a good pay

And you know
I’m all
Full of love
For you

What I have to offer
Well, there’s so much
A caring nature
And a tender touch

I got a pleasin’ disposition
And I don’t care about
Football or fishin’

And you know
That I’m all
Full of love
For you

What I have to offer
Well, check it out
I’ve learned some things
And I know what it’s about

I’m quite discerning
And I’m pretty smart
It takes an awful lot
To win my heart

But you know
That I’m so
Full of love
For you

Dejarse llevar...

Confieso, casi avergonzado, que he descubierto a Vetusta Morla demasiado tarde, si lo comparo con otros tiempos y lugares. Se me está endureciendo el oído, acostumbrado perezosamente a melodías y voces un millar de veces escuchadas, o quizá me falle la paciencia que hace falta para enamorarse de una nueva canción. Me estaré haciendo mayor, supongo. Por fortuna, siempre habrá lugares, canciones y personas ante las que no puedes hacer otra cosa que caer rendido, quieras o no.