Visitas habituales

Gracias a mi conducta vagamente antisocial

temo no verme nunca encaramado a un pedestal:

no alegrará mi efigie el censo de monumentos,

no vendrán las palomas a rociarme de excrementos.

Y es una pena, la verdad,

porque sería muy bonito

seguir de adorno en mi ciudad

sobre un bloque de granito.

Pues qué penita y qué dolor,

no tendré estatua, no señor.

(Javier Krahe, …Y todo es vanidad)