Ser inglés, es lo que tié

La lucha antiterrorista empieza a dar sus frutos al otro lado del Canal de la Mancha. Me alegro, sinceramente, de que la policía española no sea tan eficiente como la pulisia inglesa. Esos señores con bombín que van paseando por la calle, y que cuando estudias inglés de pequeño te enseñan que son tan amables y tan divertidos y tandetodo. Ser inglés, es lo que tiene.

Y es que resulta que estos simpáticos guardianes del orden el otro día se cargaron a un chico brasileño en el metro, porque al parecer, sospechaban que era terrorista. Como mola. El tipo, que iba vestido un poco raro. Ya se sabe que los juicios son para los idiotas. Todo eso de la justicia, pero que coñazo. ¿Quién necesita la ley, teniendo una pistola? Conozco dos individuos, así, a bote pronto, afines a esta política de disparar primero y preguntar después (George W. Bush y Harry el Sucio son otros dos).

Uno es Cobra, con su «Eres un mal tirador, y no me gustan los malos tiradores. Has liquidado a un chaval, y ahora voy a liquidarte», o su «Yo no hablo con psicópatas, yo me los cargo». Y por supuesto, su memorable «El crimen es una plaga, y yo soy el remedio».

El otro es el Magistrado —juez queda que como muy vulgar, ¿o sea no?— Dredd, con su «Yo Soy La Ley».

La verdad que me cuesta imaginar a Ian Blair, jefe de Scotland Yard, que no sé ni qué coño de pinta tiene ni me importa (y a lo mejor por eso me cuesta más imaginármelo), vestido de Cobra o Juez Dredd. Pero después de decir que «alguien más podría ser disparado», se merece que le dediquen una serie de televisión, así en plan vengador, rollo Charles Bronson. Resulta consolador, después de todo, que esto del tirar a matar se base en la experiencia de Sri Lanka. Todo un consuelo, si señor. Mientras no seas inglés, supongo.

Si esta es la manera en que el Gobierno inglés quiere devolver la tranquilidad a su gente, me da a mi que van por mal camino. Aunque vete tu a saber, a veces la política del miedo funciona. Es lo que tiene, ser anglosajón.

Así que ya sabéis, desempolvad vuestras Colt. ¡Volvemos al salvaje Oeste!