Violencia gratuita

Siempre he estado en contra de la pena de muerte, pero creo que es la única solución digna para algunas personas. Y éstas son los listos, esos espabilados que nos encontramos todos los días en la carretera (y en otros muchos sitios, aunque suelen ser los mismos); los que aparcan en el sitio reservado para minusválidos y bajan sonriendo con cara de "pero mira que soy listo", mientras los demás damos vueltas buscando un sitio donde dejar el coche. El que te adelanta en el atasco por el arcén a sesenta por hora, como si conducir por el arcén no estuviera prohibido, sino sólo reservado para personas con extrema pericia al volante como él. O ese que cree que sólo él ha visto ese carril de la rotonda que en un embotellamiento el resto de conductores hemos dejado libre para permitir el tránsito en otras direcciones, sintiéndose probablemente como el ser más avispado de la creación.

Y puesto que eso de que el tiempo pone a cada uno en su sitio suele ser mentira, y algunas personas nunca en la vida reciben lo que merecen, habría que decapitar de vez en cuando a alguno de estos individuos (preferiblemente con una katana, algo que lo haría más espectacular si cabe), lo que conseguiría que a los demás conductores las esperas en los atascos se nos hiciesen más entretenidas, y disuadiría al resto de potenciales y no tan potenciales listillos de demostrarnos a los demás su ingenio al volante.

(Alguien dirá que esto es simplemente la picaresca española, pero yo más bien lo llamaría la caradura universal)