Urbason

Soy alérgico. Y soy asmático. Nunca he sabido si el asma viene causada por la alergia, o son dos problemas independientes. Tampoco es que me haya importado nunca demasiado. Y no es que no lo sepa yo; eso sería relativamente normal, porque yo no soy médico, yo "sólo" sufro los síntomas. Es que en el Hospital La Fe tampoco se pusieron nunca de acuerdo. Durante años acudí periódicamente al servicio de neumología y al de alergología, por separado, y durante un tiempo, me sentí como si dos clubes de fútbol se peleasen por mi. Eso me hacía sentir un poco privilegiado, aunque lo malo es que yo no era futbolista, era sólo un enfermo. Menuda tontería.

Durante los primeros trece años, año arriba año abajo, estuve algo jodido. Bastante, a temporadas. Fin de semana sí, fin de semana también. Acababa en urgencias, abriendo la boca como un pescado al que han sacado del agua, con la sutil diferencia de que a mi no me faltaba el agua, me faltaba el aire; ya lo creo que sí. El problema siempre fue que mis putos bronquios tomaban decisiones sin consultármelas; siempre he dado mucha libertad aquí dentro. También tenía mis momentos. Ver un niño de ocho o nueve años que llega jadeando, literalmente ahogándose, a urgencias, imagino que impresiona. Y como además yo siempre he parecido más joven, la gente se me quedaba mirando, y yo me sentía importante. Mis bronquios no eran capaces de negarme esa sensación de soy el más chulo del barrio, mira que jodido estoy y tú te crees que lo tuyo es grave.

Hace bastantes años que no tengo un ataque de asma, y mi propensión al constipado empieza a pasar a la historia. Al final, la disputa por mi ficha la ganó neumología, así que una vez cada año y pico, depende como de bien me venga, me paso por allí y les cuento cómo me va la vida a mi a mis pulmones y a mis bronquios. Unas pruebas funcionales respiratorias y una breve consulta que consiste en hola cómo has estado hola he estado bien adiós adiós.

Ya sólo me queda mencionar una cosa: el Urbason. Corticoides, sí, pero mano de santo. Mano de santo, sí, pero corticoides. Y ahora piensas que la semana que viene no te acordarás de nada de esto, pero si alguna vez te inyectan Urbason, te acordarás de mí.