Universitat de València 1 - Manolo 0

Anoche, cuando pasaban cuarenta minutos de la medianoche, y desde la sala seis de la Biblioteca de Humanidades, decidí renunciar a la asignatura que aún me queda. Y es que mis estimaciones temporales más optimistas empezaban a no cuadrar con la fecha de entrega del trabajo: mañana. O a lo mejor es que me estoy haciendo vago, pero no, creo que eso ya lo era antes. La verdad es que a estas alturas de mi vida y del verano, me apetece más bien poco -nada- quedarme un jueves hasta las tres o las cuatro haciendo un trabajo de filosofía moral.

Bueno, esto tiene varias consecuencias. Primera, y la más inmediata, que llegando anoche a la una y cinco a casa a falta de cenar y ducharme, tengo un sueño que me caigo. Segunda, que a falta de la segunda parte, a jugar en septiembre, tras el suspenso (4) de Filosofía de la Historia y a la espera de la nota de Política, voy perdiendo uno cero. Tercera, que ya tengo una asignatura más a matricular el año que viene, dependiendo ésto no obstante de que sea impartida por el mismo profesor. Cuarta, que ya puedo y debería empezar a prepararme para septiembre. Y quinta y última pero no por ello menos importante, que esta noche y mañana puedo irme de cena y de fiesta sin remordimientos de conciencia.

Remordimientos que por cierto, no tengo en absoluto. ¿Se estará diluyendo mi concepción de la responsabilidad y el deber?