Qué asco

Adelanté ayer que podía hablar de esto, y aquí estoy. Hace unos días, mirando por algunos blogs populares, encontré esta foto en este. Me sorprende, todo sea dicho, que este blog sea tan popular. Y no es que tenga nada contra él.

De hecho, no sólo este, sino la mayoría de los blogs más votados del concurso 20minutos, sin querer entrar en polémica, cosa que por otra parte me importa un carajo, son simples. No les encuentro absolutamente nada -hay excepciones, claro está- que pueda generar tal cantidad de votos. Este me parece mucho más interesante.

Supongo que es un tema delicado, ese del gusto de las mayorías. No es políticamente correcto preguntarse porqué la mayoría de la gente prefiere El Código Da Vinci a Madame Bovary, o que la mayoría no han oido hablar de Charles Baudelaire o Walt Whitman. Saben quién es Bécquer, pero ignoran quién fue Hölderlin, tremendamente superior como poeta. Aunque claro, Crónicas Marcianas estuvo mucho tiempo como líder de audiencia... y es que no está hecha la miel para la boca del asno. Me encantan estos ramalazos de orgullo intelectual. Sí, un tema polémico, este de las mayorías. Bueno, a lo que iba, que ya he generado bastante discordia.

El caso es que, fiándome del mencionado blog, la foto ganó al parecer el XVII Certamen de Fotografía de Prensa Española de la Fundación La Caixa, FotoPres'05, después de ganar el World Press Photo, y retrata el naufragio de una patera el año pasado en Fuerteventura. Sí, la foto es genial, impactante, sobrecogedora. Pero hay algo sucio en esto de dar premios a fotos que se nutren de las miserias humanas, y más cuando son las miserías de los "otros". Siempre me parecen un "aquí nosotros" y "allí ellos". Algo ciertamente asqueroso. Algo de algún modo inmoral.

Imagínate en las oscuras aguas del Atlántico una noche cualquiera. A ti y a tu familia, extenuados en medio de billones de litros de agua y luchando por sobrevivir; por no morir. Porque tu intento de salir de la miseria no acabe contigo en el fondo del océano. Y mientras intentas asirte a esa lancha que es tu única alternativa, alguien con una cámara, retratando cómo la gacela consigue huir por centímetros de las garras del león. Tú eres esa gacela y el león es el mar. Señores, sadismo del mejor en estado puro.

Las imágenes de los muertos del 11-M se censuraron. ¿Habríamos hecho lo mismo si hubieran sido nigerianos, marroquíes o senegaleses? La respuesta es retórica, por supuesto. Porque muertos africanos los vemos en televisión todos los días.

Y nadie protesta.