Microrrelato

Por un instante, se sintió libre. Y no sólo libre, sino dueño de su propia vida de una forma que nunca antes había imaginado que podría sentirse. Sin apenas esforzarse, toda la rutina en que había consistido su vida se estaba haciendo añicos por momentos, de un modo en el que él aún no era consciente. Sonrió ante la idea de una partida justa, de un adversario capaz, pero sobre todo, ante la idea de su propia falibilidad. Porque aunque por una sola vez, ese último microsegundo había jugado del otro lado, vió que en realidad, había sido su aliado más fiel.