Ruta Cantavieja – Fortanete – Cantavieja

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Como les indiqué en la entrada anterior, este fin de semana hemos estado por la comarca del Maestrazgo, haciendo la ruta Cantavieja - Fortanete y viceversa. Aunque la idea inicial era volver a Cantavieja por el Cuarto Pelado, las circunstancias, las advertencias de un hombre del lugar y la escasez de señales del GR-8 que vimos el sábado me hicieron desistir de ello. Ahora luego les cuento.

El GR-8 que une Cantavieja y Fortanete por la Cruz de Tarayuela empieza desde la carretera que une Mosqueruela y Cantavieja, que comienza en una pequeña rotonda que hay a la entrada del pueblo; allí mismo hay un panel informativo de la ruta y de la comarca. Se sigue la carretera durante aproximadamente dos kilómetros, donde se comienzan a ver las señales rojiblancas en los postes de la luz, y se pasa al lado de varias explotaciones ganaderas. Si se quiere subir por el GR-8 es necesario estar atento, pues el sendero surge de repente a la izquierda, antes de un depósito de agua. No obstante, las señales se pierden al poco tiempo de comenzar el ascenso, y la dirección no es otra que "hacia arriba" cruzando los pastos, hasta la Cruz de Tarayuela. En dicha subida se vuelve a atrevesar perpendicularmente la carretera, y será necesario atravesar un par de vallas de alambre, pero que se doblan fácilmente y carecen de púas. Se continúa subiendo, y no es hasta bien avanzada la subida y cuando empiezan a aparecer las piedras que se distingue la senda y aparecen de nuevo las marcas del GR-8. Esta es con diferencia la parte más dura del trayecto, y aunque nos costó más de lo esperado, la ascensión no debería costar más de hora y media desde la salida, sin incluir paradas.

Vista desde la subida a la Cruz de Tarayuela. Debajo está la carretera Mosqueruela - Cantavieja, y a la derecha de la foto Cantavieja.

Una vez alcanzada la cima, las señales del GR-8 se distinguen fácilmente, y continúan por una senda de piedras en mal estado durante aproximadamente un kilómetro, hasta que se topa con una pista forestal (véase "(1)" en la imagen). En este punto la señalización de las tres opciones que hay para seguir es muy escasa y confusa, y nos equivocamos no una sino dos veces, abandonando parcialmente el GR-8 como indicaré luego. Lo que parece claro es que siguiendo la pista a la izquierda se va hacia La Iglesuela del Cid, y a la derecha hacia el Mas de Altaba y la carretera Cantavieja-Mosqueruela. Todo apunta a que la opción restante, que nace justo enfrente del camino y baja por el barranco haciendo una curva al lado de una pequeña masía, es el GR-8 que va hasta la Masía El Rallo, pero no puedo asegurarlo.

En nuestro caso, tomamos el camino de la derecha (el azul en la imagen, pensando no obstante que era el correcto), que tras un kilómetro y pico llega al Mas de Altaba, la cual dejamos atrás para llegar poco después de nuevo a un mirador que hay en la carretera que une Cantavieja y Mosqueruela (y que es la misma carretera de la que partimos en un inicio, véase "(2)" en la imagen). Es de destacar que el mapa de la ruta que aparece en la página web de Fortanete (en rojo en la imagen) y la ruta descrita por el libro "GR-8 Puertos de Beceite-Villel" (el desvío en verde claro), que era el que pretendíamos seguir desde el principio, difieren sensiblemente, evitando el primero la subida a la cruz, pero cogiendo mucha más carretera.

Recapitulando, habíamos subido a la cruz, llegado a la pista forestal (1), seguido por ésta hacia la derecha, pasado el Mas de Altaba y llegado a la carretera Mosqueruela-Cantavieja (2). Aunque nosotros paramos a comer, la ruta hasta este punto debería costar algo más de un par de horas, sin incluir paradas. En este punto habíamos abandonado el GR-8 totalmente, y teníamos a la derecha Cantavieja (se distingue visualmente a lo lejos) y a la izquierda Mosqueruela y Fortanete. Aunque no esperaba encontrar señales, ni tenía la seguridad total de saber que encontraríamos el desvío hacia Fortanete (visto lo escaso de la señalización) según el mapa la carretera en la que nos encontrábamos nos debería llevar al camino de Fortanete, por lo que comenzamos a bajar durante unos veinte minutos, paralelos a un barranco, con la esperanza de encontrarlo. Francamente, aunque tenía cierta seguridad, no descartaba que a última hora tuviésemos que dar la vuelta y volver a Cantavieja.

Continuamos bajando, siempre al lado del barranco, hasta que se llega un punto en que la carretera lo cruza. En ese punto a la derecha sale una pista forestal, ancha, con un par de señales de caza deportiva, y que debe tener poco tiempo (véase "(3)" en la imagen). Es fácil distinguirla, ya que es de tierra pero apta para que circulen todo tipo de turismos (¡vimos un taxi!), y en el punto en el que nace la pista la carretera gira 90 grados a la izquierda y deja de bajar. Esta carretera (la asfaltada) es la que viene de Mosqueruela y por la que vendríamos si hubíesemos ido por la Masía de El Rallo. La pista es la que lleva a Fortanete, pueblo al que se llega siguiendo la pista tras algo más de un par de horas a ritmo normal, sin incluir paradas. Debe notarse que desde el comienzo hasta llegar al pueblo, no hay apenas señales en todo el camino (creo que conté tres o cuatro); probablemente han sido enterradas por la nueva pista, que nos condujo a nuestro destino; no hay manera de perderse.

Ya se ve Fortanete a lo lejos. Nótese la cara de pocos amigos de Laura y la "pose" de Samy en la que intuyo que se arrepentía de las carreras matutinas.

En total, calculo que a ritmo normal, sin prisa y sin incluir paradas, hay unas cinco horas andando (aprox. 16km), teniendo en cuenta que íbamos cargados con la comida de los dos días, cuatro litros de agua, los sacos, la tienda, la cámara de fotos, algo de ropa y enseres varios. Por lo visto al día siguiente, andando a buen ritmoi, poco cargado y sin parar más que para beber, por esa misma ruta es posible llegar de Cantavieja a Fortanete en algo más de tres horas.

La ruta del sábado, algo más dura de lo que había pensado inicialmente, había dejado a Laura y Samy bajo mínimos (la segunda disimulaba bien, la primera ni lo intentaba), con bastantes agujetas y molestias, por lo que teniamos que ver cómo abordar la vuelta, dado que el coche seguía aparcado en Cantavieja. Al final, tras pensarlo mucho, decidimos que volvería yo a Cantavieja por la misma ruta, que ya conocía. Personalmente, me hubiese gustado volver por el Cuarto Pelado, pero un hombre del pueblo me había advertido que el sendero estaba muy descuidado y que apenas estaba señalizado, y yendo sólo y con Laura esperando no era cuestión de perderme e ir avanzando y retrocediendo. Además, conocer el camino siempre ayuda a dosificar el esfuerzo.

Nuestro alojamiento. El colchón era algo duro.

La ruta del GR-8 que une Fortanete con Cantavieja por la Cruz de Tarayuela sale a partir de la Ermita de San Loreto, por una pista forestal que durante unos tres o cuatro kilómetros asciende de manera bastante pronunciada; debido a que esta pista es nueva, muy probablemente la mayoría de las señales blanquirrojas se encuentran enterradas o estaban en piedras que han sido quitadas del camino, por lo que no se distinguen más que un par. No obstante, sólo hay que seguir la pista para llegar, tras unos ocho kilómetros, a una carretera asfaltada (véase "(3)" en la imagen). A buen ritmo, y parando únicamente a beber, este trayecto puede hacerse en algo menos de hora y media. Al llegar a la carretera, tenemos la opción de subir hacia la izquierda, o seguir el GR-8 hacia la derecha cruzando el barranco (también por la carretera), en dirección a la Masía del Rallo. Yo continué subiendo, dado que era el camino que conocía y no me podía entretener indagando. Continuando a buen ritmo, se llega arriba, donde hay un mirador (véase "(2)"), tras casi media hora de subida, en total algo menos de dos horas.

La dichosa pista que ocupa buena parte del trayecto Fortanete - Cantavieja, sin una maldita sombra y casi ni una señal blanquirroja.

En este punto se puede decidir seguir la carretera, bajando en dirección a Cantavieja, o subir por la pista forestal que sale a la derecha y donde una señal indica la dirección del Mas de Altaba. Subiendo por ésta llegamos (obviamente) al Mas de Altaba, que dejaremos atrás, hasta que apenas diez minutos después el camino hace una curva y comienza a descender más pronunciadamente, al lado de una pequeña Masía; al parecer, siguiéndola iríamos hasta La Iglesuela del Cid. En ese mismo punto, sale a la derecha un camino ancho que baja por el barranco (que todo apunta que se dirige a la Masía El Rallo, aunque no lo puedo asegurar) y a la izquierda podemos ver fácilmente la cruz de Tarayuela, hacia la que nos dirigiremos, justo antes de la citada curva (véase "(1)").

Apenas 50 metros después de desviarnos a la izquierda aparece un sendero de piedras mal conservado, y donde empezaremos a ver por primera vez en todo el camino señales del GR-8 de manera regular. Continuamos subiendo ligeramente hacia la cruz, para acabar pasando al lado de ésta, momento en el que comenzamos a descender. El sendero del descenso esta bastante marcado en su primera parte, pero acaba perdiéndose entre campos de pastos; no obstante, es difícil perderse dado que hay contacto visual con el pueblo. Seguiremos descendiendo, y llegaremos a la carretera que une Cantavieja con Mosqueruela, que atravesaremos perpendicularmente (es fácil ver dónde continúa la carretera, algo más abajo), continuando por los campos de pastos (hay que atravesar un par de vallas de alambre, pero son fáciles de saltar y no tienen púas). Tras veinte minutos de descenso, llegamos a la carretera que deberemos seguir para llegar a Cantavieja (y que es la misma que hemos atravesado previamente). Hasta este punto, llevaba poco más de dos horas y media, y siguiendo la carretera (en la que se distinguen claramente señales del GR-8 en los postes de la luz) donde hay varias explotaciones ganaderas, en unos veinte minutos se llega finalmente a Cantavieja.

En total, casi unas tres horas de trayecto, a bastante buen ritmo, parando únicamente a beber agua y con poca carga (la mochila, dos litros de agua, las llaves del coche, la cartera, unas almendras y poco más).

Para acabar la "excursión", tras ir de Fortanete a Cantavieja sin parar en algo menos de tres horas, y bastante agotado por la paliza, cogí el coche y fuí a recoger a las maltrechas Laura y Samy. Esta última al volver cojeaba de las patas delanteras (aunque eso no le impedía pegar brincos en medio del monte), aunque en un día se ha recuperado completamente. Por otra parte, a pesar de que esta no era la idea de "campamento" que Laura llevaba en un principio, creo que no le ha disgustado al 100% (admito que la ruta era demasiado dura, más de lo que pensé en un principio).

Por mi parte, aparte de acabar con unas agujetas más que interesantes y la frente casi chamuscada, me ha gustado recuperar la experiencia de los campamentos itinerantes de hace ya bastantes años (salvando las distancias), aunque ha habido problemas obvios de planificación: el sábado teníamos que haber empezado a andar bastante antes, lo que nos habría permitido paradas más largas e ir con bastante más tranquilidad. Además, debería haber tenido en cuenta el desnivel acumulado en la ruta. En relación con el trayecto, la falta de señalización, aunque añade algo de "aventura", te hace sentir incómodo si vas justo de tiempo, y la pista que llega hasta Fortanete, además de no tener casi ni una sombra, creo que ha matado casi todo el encanto que tendría el camino antes. Habrá que esperar unos cuantos años para que a los lados crezcan árboles y sea más una pista forestal y menos una carretera asfaltada de tierra.