Centralismo

Discutía hace ya muchos meses con mi progenitor, apoyado (yo) por mi progenitora, sobre el carácter centralista de los informativos de las televisiones de carácter nacional, y lo fácil que resulta identificarse con gran parte del sentir nacionalista si uno atiende a los contenidos de la televisión nacional pública. Antes de nada, a) yo no soy nacionalista, y b) concretar que obviamente, Telecinco, Antena3 o Cuatro son cadenas privadas, pagadas con capital privado —ignoremos las múltiples connotaciones del término "privado" en esa sentencia, que nos vamos del tema— y tienen total libertad para tratar de cualquier cosa que les venga en gana, como si es la talla de la ropa interior de sus consejos de dirección, pero no sucede así con aquellas que se unen bajo la bandera de RTVE: Radio Televisión Española. Española. Recuerden ese calificativo, tan maldito en estos tiempos inciertos, o realmente, no tan inciertos.

Dicho esto, sólo hace falta poner el Telediario de La Primera —de nuevo, televisión *nacional*, pagada por *todos* los españolitos— para darse cuenta de que, o habitualmente en la ciudad de Madrid pasan casi el noventa por ciento de las cosas que suceden en este país, o la información televisiva no está sólo sesgada políticamente, sino también geográficamente. Y si no se lo creen, seguro que saben ustedes quién es el alcalde de Madrid, pero probablemente ignoran quien es el de Sevilla, Bilbao, Valencia o incluso Barcelona (con el follón que llevan los catalanes, uno no sabe ya quién es quién). E incluso conocen la presidenta de la Comunidad de Madrid, pero ignoran si tal cargo existe en la comunidad de Murcia; existe, por supuesto que sí, se lo digo yo. Valladolid, Cáceres, Teruel o Huelva en realidad no existen en el mapa informativo, sino que son únicamente restos de ciudades íberas; nadie sabe si allí vive gente. Aparte de desastres naturales, escándalos del nivel de Marbella y asuntos nacionalistas del tamaño del Estatut o El Plan Ibarretxe (tiene pinta de título de película, visto así), casi ninguna otra información parece ser lo suficientemente importante para competir con la de la capital. Y no hablemos de deportes; el Real Madrid y el Barcelona son los únicos dos equipos de fútbol de este país, por ese orden. De verdad que uno entiende que en Madrid haya cuatro millones de almas, pero aparte de eso, no encuentra mucha mayor justificación a que *la ciudad* de Madrid —ni a la comunidad se le da tal tratamiento privilegiado— acapare tal cantidad de tiempo en los informativos de una televisión, repito, pública de carácter nacional.

Y podríamos pasar desde este punto, a esa gran desconocida para la mayor parte de ciudades de este país: la cultura pública, es decir, pagada con la pasta del españolito de a pie, madrileño o no. Porque otra de las cosas de la que cualquiera puede darse cuenta sin fijarse demasiado es la tremenda desigualdad en el número de actividades culturales públicamente subvencionadas que existe entre la ciudad de Madrid y el resto de España. Y hablo principalmente de museos, exposiciones itinerantes y demás pagadas por el erario público, y que no pocas veces pertenecen a otras regiones; La Dama de Elche y el Guernica me vienen a la cabeza. Igual que antes, si Fulanito, personita o entidad privada, estrena su obra, su musical o toca su concierto sólo en Madrid porque piensa -y probablemente sabe- que allí es donde obtendrá un mayor beneficio, es libre de hacerlo, y así le zurzan y que se la meta por donde le quepa (una cosa es que uno entienda las razones, y otra muy diferente, que las comparta). A lo que iba. Mientras los cuadros se amontonan en el Museo del Prado, en el Thyssen, y en nosecuántos museos más de la capital del reino, en esta santa ciudad, Valencia, en importancia quizá la tercera o cuarta del territorio nacional, apenas tenemos ningún museo público decente, aparte del IVAM, el de Bellas Artes -más bien modesto-, y las exposiciones itinerantes que hay de vez en cuando; no quiero ni pensar cual es la situación en el resto del país.

Y es que si la Copa América, The America's Cup, se llevase a cabo en Madrid, el Telediario lo iban a presentar disfrazados de marinero, montados en un puto barco, y la vela la iban a hacer asignatura obligatoria. Pero como Madrid no tiene mar, y es en Valencia —y pueden ustedes sustituir Valencia por cualquier otra ciudad con la ligera y posible excepción de Barcelona—, pues no. Pero no se preocupen, eso es sólo porque en este país somos gilipollas.

Aunque creo recordar que a esa conclusión ya habíamos llegado en anteriores ocasiones. Nada nuevo bajo el sol.