Batiburrillo de tonterías

El texto del espejo del otro día pretendía llamar la atención, o al menos hacer alusión, sobre la violencia de género. No estoy seguro que más allá de comentarios y especulaciones varias sobre mi estado mental —que les aclaro que es adecuado a las circunstancias, sean éstas las que sean, y estoy bien, gracias, o lo que sea—, dicho relato breve despertase cualquier otra cosa. Bueno, sólo quería decírselo para que lo sepan.

Por lo demás, y ya que no me apetece hablar del apocalipsis de la huelga, de Barack Obama, o el congreso del PP —si la política funciona como el fútbol, el PP perderá las próximas elecciones, por tanta oportunidad desaprovechada en plena crisis económica—, les informo que mañana estaré en Madrid por cuestiones de trabajo. Si quieren hacerse fotos conmigo, o que les firme camisetas, estaré por las cercanías del Paseo de la Castellana con camisa blanca, traje azul a rayas, y una corbata que todo apunta a que será —también— azul. Y es poco más o menos todo lo que puedo decirles sobre mi localización; cuestiones de confidencialidad, ya saben.