Agilipollados

He de confesaros algo que creo que es políticamente incorrecto. La mayoría de los blogs me aburren terriblemente; no sólo soy incapaz de prestar atención a un determinado blog durante mucho tiempo -excepto en raras ocasiones- sino que muchos de los que leo me parecen a menudo un coñazo. Imagino que a todo el mundo le pasa, en ambos sentidos: en el del lector y en el del escritor. Es difícil ser imaginativo constantemente. Tienes tus días buenos y tus días malos. A veces lees cosas buenas y a veces malas, y a veces escribes cosas buenas -o regulares- y a veces malas. Creo que eso pretende ser un atenuante de lo dicho hasta ahora. El caso es que hasta mi blog me aburre; y es que yo mismo sería incapaz de leerme, creo (es complicado de comprobar, porque yo no tendría que ser yo, y por tanto, no se en qué lugar he de colocarme). Que si nubes, que si posts egocéntricos, que si fotos chorras, que si cuentos, que si mi vida... vamos hombre no me jodas. ¿A quién coño le importa lo que yo tengo que decir? Eso es una pregunta retórica. Pues sí, es verdad, creo que me aburriría terriblemente leyéndome. Así que antes de nada, muchísimas gracias a los que me leéis regularmente, y a los que pasáis por aquí esporádicamente, por todo el coñazo que tenéis que aguantar demasiado a menudo. Pero tranquilos, que yo también me llevo mi parte :)

Y es que esto de los blogs acaba siendo muy estático. Porque a mi lo que me gustaría de verdad es lo que pretende el pretendido arte moderno: crear emociones en el lector. Ser capaz de que alguien se desmaye leyendo algo de aquí, que se enfade, que se excite, que tenga ganas de darle una ostia a la pared, o pegarle un polvo a su pareja y/o a la vecina y/o vecino del sexto. Ser capaz de que alguien tenga un orgasmo leyendo esto. Sí, ya se que no lo consigo. Pero en definitiva, lo que yo quisiera es sacar una mano de tu pantalla, meterte una ostia en la cara y decirte ¡DESPIERTA, COÑO!