Telefónica mon amour

Como les prometí ayer, hoy les voy a contar mi última aventura con Telefónica, ese otro campeón nacional que se extiende allen de los mares, y de la que todo españolillo que se precie debería sentirse orgulloso. Claro que a la teleco de marras le importas más o menos en función del dinero que tienes y sobre todo del que te gastas en ellos. Pero es española, eso sí. ¿Qué otra cosa va a ser una empresa cuya principal infraestructura nacional ha salido del bolsillo de los españoles? Pues eso, española. Bueno, pelillos a la mar. Les cuento.

Hace cosa de veinte días, un señor muy educado llama al timbre de nuestra casa, y se identifica como comercial de Telefónica, en tareas, obviamente, comerciales. Nos presenta una oferta que combina llamadas y ADSL a un precio, como dicen ellos, realmente competitivo. Como digo yo, básicamente la mitad de lo que pago con los vampiros de ONO mon amour; otra que tal, pero de eso ya hablaremos otro día que tiempo y anécdotas no faltan. Bien, el caso es que tras jurar y perjurar que lo que nos está diciendo es realmente lo que es, que no hay letra pequeña escondida con tinta invisible, y que no florecerán gastos adicionales, procede a rellenar nuestros datos en una hojilla rosa de esas que utilizan para rellenar los datos los comerciales. Tras proporcionarle gentilmente la información solicitada, nos despedimos como dos personas que ven esperanzadas cómo empieza a surgir una bonita relación de amistad y cordialidad; el, con su comisión, y yo, con mi ahorro. Antes de irse, nos indica que nos llamarán de Telefónica, en una mera comprobación rutinaria, con el objeto de confirmar la aceptación de la oferta y verificar que él ha estado en nuestra casa.

Pasan los días y no recibimos la ansiada llamada, por lo que, pasados cinco soles, decido llamar al mil cuatro (1004), único número proporcionado por el comercial de turno. Por fortuna, y si no estoy terriblemente equivocado, este número es gratuito. Una chica muy atenta me indica, tras marearme como está escrito en el procedimiento de marras, que efectivamente, tal y como me dijo el comercial en su visita, existen dos campañas de captación de clientes: una en Valencia, y otra en el País Vasco, a causa de la competencia de ONO y Euskaltel en esas regiones. Tras decirme eso, la operadora me "tranquiliza" y me pide que vuelva a llamar si pasados quince días sigo sin tener noticias suyas, ya que ese es el plazo que suelen tener para introducir los clientes captados en el ordenador.

Tras pasar más de quince días, ayer les llamo. Un tipo bastante estúpido me atiende y me asegura después de buscar mis datos en el ordenador (o donde quiera que lo mirase) que no me conoce, ni a mí, ni a mi oferta, ni a mi señora, ni le suena nada de lo que le estoy diciendoi; vamos, que casi me está diciendo que lo he soñado. Teniendo en cuenta que la información del comercial estaba confirmada por la primera telefonista (llamémosla así), o el sujeto con el que hablo es un estúpido, o un incompetente, o me está mintiendo, o en realidad no sabe nada. Decidido que incompetente y estúpido sí era, lo otro, ni lo sé ni me importa. En una llamada posterior me indican, mucho más amablemente, que busque en el papel firmado algún número de teléfono o referencia, y que vuelva a llamarles. Lo busco y más allá del mil cuatro (1004), no hay nada. Volvemos a la casilla de salida.

Desde esas dos llamadas, habré hablado con unas cinco o seis personas más. Básicamente, cada vez que me aburro o quiero desahogarme, les llamo. Además, como cada persona que me atiende me cuenta una cosa, no me puedo quejar de monotonía, y como en general el nivel de ineptitud es tan grande, siempre se siente uno bien cuando finaliza la llamada. Ayer una buena mujer, que probablemente había visto demasiados telediarios, me advirtió que Telefónica jamás hacía ese tipo de actuaciones (léase "ir por las casas") y que lo mío era sin ningún género de duda una estafa; por lo visto mis datos personales se cotizan muy bien. Esta mañana, finalmente, una chica me ha confirmado que la campaña existe y no la he soñado, y si tengo que creer lo que me ha dicho, ha mandado un email a los comerciales para que se pongan en contacto conmigo. La verdad es que si registran todas las comunicaciones, no me extrañaría nada que me hubiese tenido esperando para nada; ya les contaré.

En realidad, esto que les cuento no es nada de qué sorprenderse, igualito que con Endesa. Lo que he decidido es que me da igual que paguen justos por pecadores, pero al próximo comercial que se presente en mi puerta con una oferta, lo voy a mandar a la mierda, directamente.

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Como nota al margen, si realmente los centros de atención al cliente graban las conversaciones, como dicen que hacen "para mejorar el servicio", no entiendo cómo es posible que uno (yo) se encuentre tan a menudo en estos servicios con gilipollas integrales, vagos, incompetentes y sujetos de similar estopa. Claro que hay gente competente, agradable y dispuesta a ayudar, pero yo debo tener muy mala suerte porque de esos encuentro muy pocos. Una cosa es que pilles de vez en cuando a alguien puteado, cansado y con un mal día, pero que eso te pase día sí, día también, es al menos sospechoso. Me parecen demasiados para que no se refleje en un estudio muestral de llamadas. Quizá sea que los responsables son igual de incompetentes, pero me estoy aventurando y para no enfangarme más y que nadie se me enfade, lo voy a dejar aquí.