Sueños de grandeza

Este fin de semana han muerto siete españoles en Irak. Cuando uno lo piensa, no sabe ni por donde empezar. Por una parte, nos encontramos con un conflicto que tenía como intención —de cara al público— eliminar a Saddam Hussein, un dictador —puesto ahí por la CIA para luchar contra el Sha iraní, que había sido puesto a su vez por la CIA— que era la viva encarnación de Satán con casi el mismo poder que este último gracias a la infinidad de armas masivas que su ejército poseía, y con ello, llevar la libertad a los iraquies. Unos meses después, se ha visto (1) que las armas de destrucción masiva no existen, (2) que como dice nuestra ministra de asuntos exteriores, la seguridad en Irak no ha aumentado, sino que ha disminuido, a pesar de lo que diga Aznar en global o en particular, y (3) que el petróleo y las contratas de infraestructuras son para empresas mayoritariamente estadounidenses, que son los realmente beneficiados por esta intervención (o saqueo).

Por otra, ese mismo punto da lugar a otro: ¿es esto una guerra o no? Resulta muy cómodo calificar a los iraquies de terroristas, lo cual además ayuda a que mucha gente apoye dicha intervención (no se ni que palabra emplear), porque les viene a la cabeza el brutal atentado contra las Torres Gemelas, algo en lo que al parecer, Saddam no tuvo intervención alguna. Pero no fue ayer cuando se inventó la guerra de guerrillas (si mi memoria no me falla, los españoles hicimos uso de ella cuando la ocupación francesa), que de hecho se parece bastante a lo que están haciendo los iraquíes aunque obviamente, las connotaciones de uno y otro término no son las mismas, y terrorista suena mucho mejor. Una persona luchando en una guerrilla tiene sus razones, que pueden ser válidas o no. Un terrorista, no, porque un terrorrista está loco.

Y esto a su vez, abre otra cuestión, y es la comparación que el señor Aznar se empeña en realizar entre los terroristas iraquíes y los terroristas de ETA, metiéndolos a todos dentro del mismo saco, y con eso justifica la presencia española en Irak. Si España quiere luchar contra el terrorismo, España debe estar junto a EEUU en Irak. Me niego a creer que nuestro presidente sea tan miope como para creer que estamos en Irak luchando contra el terrorismo, pero lo que más me molesta, es que la muerte de estos siete soldados españoles vaya a servir para justificar la presencia en Irak.

Porque al igual que el señor Bush hizo por aquel entonces, se van a utilizar estas muertes para anular cualquier posible crítica y evitar la reflexión sobre porqué ha pasado lo que ha pasado. Es más fácil apelar al sentimiento patriótico, que tanto les gusta a Bush como a Aznar, que pensar cual es la razón de todos estos ataques, simplemente porque no interesa que se haga tal razonamiento. Como dije una vez en un foro, si yo levanto una piedra un metro por encima del suelo, yo no voy a hacer caer la piedra (de eso se ocupará la gravedad), sino que voy a crear las condiciones necesarias para que eso suceda. Es justamente eso lo que el señor Bush y sus amiguitos están consiguiendo.