El Palacio de la Luna

Acabé ayer el segundo libro de Auster que leo, El Palacio de la Luna. A pesar de que fue —según las reseñas— el libro que encumbró a Auster, me gusta mucho más el primero que leí (El libro de las ilusiones), que es al contrario el último de este autor. El siguiente en la lista es Leviatán (no, no ese leviatán), aunque tendrá que esperar al de Luke Rhinehart.

Hay más cosas que decir, pero mejor que no las diga aquí, por si hay alguien que lo está leyendo. De hecho, si lo esas leyendo o pretendes leerlo, mejor que no sigas leyendo. Aunque he leido únicamente dos libros, parece haber un tema central en Auster (que es posible que sea autobiográfico, aunque no lo he comprobado), y es el abandono que el personaje principal sufre a las circunstancias que se le presentan, llegando hasta el límite en su soledad, a veces de manera voluntaria y a veces involuntaria. Por una razón u otra, llega a esta situación y se deja llevar, adoptando una posición pasiva, lo que se traduce en un deterioro —psíquico a veces, físico en otros— de su persona, hasta que en última instancia aparece un personaje que lo rescata de tal situación (aunque en ocasiones son las circunstancias las que lo obligan a salir de ella). En cuaquier caso, se repite el hecho de que en un determinado momento, prácticamente cualquier personaje importante sufre un episodio de soledad e inmersión en sí mismo.

En El libro de las ilusiones es en primer lugar el protagonista, tras la muerte de sus hijos, y posteriormente, Hector Mann, tras el incidente del asesinato. En El Palacio de la Luna es el personaje principal el que vive contemplando como su vida se hunde y acaba durmiendo en Central Park. Posteriormente, tanto el padre como el hijo Barber se encuentran en tal situación, uno por un ostracismo voluntario y otro por uno involuntario tras el incidente con la madre del protagonista.

Otro rasgo principal es la acumulación de historias que fluyen a través del libro. En los dos libros mencionados, se narra prácticamente la totalidad de la vida de los personajes principales, lo que hace que en algunos momentos la narración pueda ser algo tediosa. Durante páginas y páginas, se puede leer toda la vida de algún personaje, habitualmente narración que se le hace a otro personaje o a sí mismo. Esto a su vez genera que haya partes de los libros que son 'prescindibles' de cara al argumento principal, es decir, que no son vitales para la historia. Por poner un ejemplo, en El libro de las ilusiones hay un número considerable de páginas en el que se describe alguna película de Hector Mann, y es posible (como me sucedió a mí, a causa de un defecto en el libro impreso) ignorar mucha de esa parte sin que el lector se vea privado de ningún rasgo vital para la historia.

No obstante, también es de remarcar que todas estas partes aportan profundidad a la historia y están narradas en el estilo fluido de Auster. Y en cualquier caso, cuando se lee un libro, la cuestión es disfrutar con la lectura, no ir directamente al grano, y según este baremo, los libros que he leído de este autor son enormemente agradables de leer.