¡Rebelión!

Mi estómago entró anoche en modo revolución. Decidió, por su cuenta y riesgo como hace siempre, que después de pasar un dia de casi total inactividad, podía comenzar su propia emancipación, por las buenas o por las malas. Y fue por las malas, doy fe de ello. Así que se pasó toda la noche recordándome su absurda independencia, a pesar de su situación fisiológica. Aunque a estas horas la sublevación está controlada y el enemigo aplastado —no demasiado, que me sigue haciendo falta—, he pasado la noche en vela, y todo el día de hoy con la sensación de tener un agujero negro en medio del estómago. Así que estoy espeso, inconexo, desorganizado e incoherente.

No muy diferente de lo habitual, en cualquier caso.