Nos vemos en los bares

(Creo que, para no hacerles perder el tiempo, es mejor que lean antes esta otra entrada y disculpen si son capaces mi falta de coherencia).

Como imaginan por el título de esta entrada, vengo a despedirme de todos ustedes por tiempo indefinido. Iba a esperar hasta esta noche, pero qué más da; esta entrada lleva unos días escrita y tenía ganas de colgarla. Como ya les he dicho más de una vez y probablemente intuyen a poco que sean un poco despiertos, me gusta bastante escribir, algo que no sé qué pensarán ustedes, pero en mi opinión -vamos a dejarnos de falsas modestias- creo que es algo que hago bastante bien. Eso y otras muchas cosas han hecho que lleve un tiempo planteándome llevar eso más lejos que este mero, simple y estéril blog, que seamos sinceros, no va a ninguna parte. Dicho esto seguro que ya saben, como suele decirse, por dónde van los tiros: no tengo tiempo para eso.

No es sólo una cuestión de falta de tiempo; Internet no sirve para escribir ni distribuir un libro, si pretendes que se difunda, a menos que tengas un nombre ya hecho. Yo podría colgarles en un PDF el próximo premio Pulitzer -o el anterior, que seguro que no lo han leído porque Cormac McCarthy es más áspero que comerse un limón con piel-, y tengo mis dudas de que más de cien personas lo bajasen y lo leyesen. En un par de meses nadie se acordaría de él, y créanme que estoy siendo muy optimista. Supongo que, a pesar de lo que diga Enrique Dans, actualmente esto de la web no da para tanto; no crea reputación ni valor, aparte de que la penetración social de este medio no es tan grande como algunos quieren o les gustaría creer. Ni la unopuntocero, ni la dospuntocero.

Por si todo esto no fuese suficiente, la mayoría de ustedes no van a leer ninguna entrada que exceda de cincuenta (50) líneas, a menos que estén realmente interesados, y ese es el otro problema de los blogs. Ustedes quieren inmediatez; quieren un post que puedan leer en diez minutos como mucho, y pasar al siguiente blog. No quieren un texto en el que pasarse un par de semanas leyendo, porque para eso compran libros. Las cosas son así de simples.

Por último, estoy cansado de dar mi opinión sobre temas manidos y triviales, de contarles mi vida y sobre todo de escribir textos cortos, breves, directos y autosuficientes de veinte (20) líneas, que se me ocurren en un rato y los escribo en otro sin realmente darles demasiadas vueltas. Quiero algo con una mínima continuidad, que no necesite tener una introducción, una trama y un desenlace en media página de texto; de eso ya estoy de momento más que cansado. Como ven, lo que ustedes quieren y lo que yo quiero no se parece demasiado.

El caso es que, juntándolo todo, les confieso que desde hace algunas semanas o incluso meses, tengo una sensación bastante intensa de estar perdiendo el tiempo escribiendo aquí, de estar desperdiciando algún tipo de talento, por poco que sea, así que supongo que tarde o temprano esto tenía que llegar. Les agradezco sinceramente a todos ustedes que se hayan pasado por aquí de vez en cuando, y me gustaría decirles que las cosas van a cambiar mucho por aquí, que voy a escribir menos pero no voy a abandonar el blog, pero me temo que no va a ser así, al menos de momento. Porque lo primero que necesito es que este blog deje de ser una de mis prioridades personales y algo en lo que pienso demasiado a menudo. No sé cuándo pasará eso, pero hasta entonces, no volverán a ver una entrada aquí. Luego, una vez me lo haya sacado de la cabeza, quizá muy de tanto en tanto, algún fragmento, alguna foto, algún comentario o pequeño relato, alguna actualización, alguna noticia, aunque les advierto que lo más probable es que no, que seguramente no habrá nada hasta que haya escrito el dichoso libro o la siempre cruda realidad me haya enseñado que soy incapaz de hacerlo y entonces tenga que volver a intentarlo. Entonces, con libro o sin libro, a lo mejor vuelvo, aunque sólo sea para ver quién queda; se habrán dado cuenta de que no puedo asegurarles nada en absoluto. En cualquier caso, más se perdió en Cuba y seguro que tienen ustedes otras muchas cosas tan buenas o mejores que esta que leer por estos mundos electrónicos.

Y créanme, otras veces sí, pero esta vez no voy de coña. Pásenlo bien, sean buenos y si quieren algo, ya saben cómo y dónde encontrarme.

[Quedan algunos temas pendientes con determinadas personas respecto a la versión impresa de "No me cuentes historias" que debe estar al caer, temas y personas que por supuesto no dejaré de lado]