Miedo

Para variar, voy a hablar de algo muy diferente de lo que tenía en mente antes de llegar aquí. Mientras venía esta noche hacia casa, a eso de las doce menos cuarto, y al pasar por la estación que hay a un kilometro de mi casa, he visto un tipo vestido, acostado en el suelo, aparentemente despierto y apoyado de costado contra un muro de la misma forma que hacen los niños cuando juegan al escondite. De hecho, si no fuera por las horas, el lugar, y su edad... hubiera dicho que lo estaba haciendo. Este muro separa la estación de la carretera, de forma que quedaba tumbado en la acera mirando las casas de enfrente.

Inicialmente, he estado tentado de parar, e incluso a punto de dar la vuelta para ver si le sucedía algo. Pero pensándolo dos veces, visto el entorno y la situación, he llegado a la conclusión de que quizá no fuese tan buena idea, por lo que pudiera pasar. No me siento demasiado culpable, pero es sorprendente cómo a veces proteger nuestra propia seguridad nos lleva a ignorar situaciones que pudieran ser críticas para otros seres humanos y en las que nuestra ayuda sería vital, nunca mejor dicho. Son típicos de vez en cuando los reportajes de televisión en los que una persona, en medio de la calle, tumbada, es ignorada por multitud de transeúntes, hasta que finalmente alguien hace algo. Supongo que tenemos miedo. Miedo a que en lugar de un ataque al corazón, esté borracho, drogado, o simplemente saque una navaja al sentir tu mano sobre su brazo. Y realmente, me parece bastante razonable. A veces una buena acción puede convertirse en una gran estupidez.

El problema llega por supuesto, el dia que te da un bajón de tensión en el metro y la gente se aparta de ti porque piensa que vas vete tú a saber cómo; ese día a lo mejor tienes que recordar que probablemente, en la misma situación, tú actuarías igual.