James

Hará unos cinco años que escuché por primera vez a James, gracias a la recomendación de Iván, un compañero de trabajo. Confieso que jamás hasta ese momento había escuchado nada de ellos, ni tampoco los había oído mencionar, cosa que ahora me parece sorprendente.

No recuerdo cual fue el primer álbum que escuché, pero creo que fue su último disco antes de disolverse y de que Tim Booth iniciase su carrera en solitario: Pleased to meet you, uno de los mejores que tienen y una despedida soberbia. No soy crítico musical —y probablemente ellos discrepen de mi opinión—, así que sólo puedo decir que me pareció y me parece absolutamente impresionante. Después de ese, seguí Millionaires y Whiplash. Y luego Laid, Gold Mother y Stutter, entre otros. Aunque no puedo asegurarlo ya que mi memoria no da para tanto, yo diría que durante más o menos seis meses me dediqué a escuchar casi exclusivamente a James.

No sé si me falta algún álbum de su discografía, y es verdad que ahora oigo otras cosas y los tengo algo aparcados, pero James tiene la extraña habilidad de tener muchas, y cuando digo muchas, quiero decir *muchas*, canciones que me hacen sentir bien a pesar del ánimo en el que me encuentre. Todos tenemos —o en general, hay— canciones que nos hacen sentir mejor. En James, para mi, la proporción de estas canciones sobre el total es increíblemente alta. Y por eso, aunque no sea objetivo, aunque no sea crítico, esta banda es una de los tres mejores grupos de música que he oído nunca, y los otros dos no sé cuales son.

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Those who feel the breath of sadness
Sit down next to me
Those who find they’re touched by madness
Sit down next to me
Those who find themselves ridiculous
Sit down next to me
In love, in fear, in hate, in tears

James, Sit Down

(hola, ¿estás sola?)