Elecciones anticipadas

Imagina que el día justo antes de ser concebido, Dios (sí, coño, ya sé que eres ateo, pero los gnomos no existen y no te cuesta imaginarlos, ¿verdad?) se sienta en una mesa frente a ti y sin comerlo ni beberlo, te dice...

Verás, se me han ocurrido dos alternativas para tu vida.

En la primera de ellas, serás una persona desgraciada, depresiva, a lo mejor alcohólica, quizá hasta drogadicta. Te despreciarán y te marginarán. Seguramente morirás probe y sin amigos. Bueno, el caso es que te espera una putada de vida. Eso sí, serás un genio en aquello a lo que te dediques. La gente te recordará y admirará muchos años después de haber muerto, y serás inmortal a través de tus obras.

Ahora la otra. En esta, serás una persona normal. No destacarás especialmente en nada. Pero tendrás amigos, una familia, una infancia agradable, y disfrutarás de un aceptable nivel de felicidad toda tu vida. Envejecerás y morirás rodeado de cariño. Pero cuando se mueran aquellos más próximos a ti, nadie volverá jamás a recordarte.

Antes de que decidas, decirte que lo del cielo y el infierno es un cuento chino, y que está claro que no te acordarás de nada de esto en el otro barrio.

Bien, no tenemos mucho tiempo. ¿Qué alternativa escoges?