Gutiérrez, el culo

El pobre Gutiérrez ha sido toda su vida un empleado modelo. Serio, puntual y obediente. Tan obediente que por sugerencia de sus jefes sucesivamente se había cortado las uñas, el pelo, las orejas, la nariz, los pies, las manos, las piernas, los brazos, la cabeza, los hombros, el pecho, el abdomen... hasta quedar reducido finalmente a un culo. Simplemente. Un culo obediente, que no hacía mucho, es verdad, pero tampoco molestaba a nadie. Hasta que ayer lo mandaron llamar de Dirección.

Lo siento —dijeron. Necesitamos la silla.

 

Este post es (fue) una colaboración de Futuro Perfecto, un blog por el que siento, como quizá ya haya dicho en alguna ocasión, cierta admiración. Las circunstancias de esta colaboración fueron especiales, ya que de lunes a jueves, intercambié, sin hacerlo público, este blog con el suyo. Pueden encontrarse más detalles de la colaboración aquí, y el post que yo escribí, en la entrada correspondiente a ese día.