El patriarcado ataca de nuevo

Seguro que conocen esta foto. Lo más probable es que hayan leído a muchas personas criticar la vestimenta de la jugadora egipcia, el hijab. También habrán leído críticas por el hecho de que la alemana juegue con bikini. Otras personas criticarán la vestimenta de ambas y dirán que es fruto del machismo. Bueno, sí, pero no. Ojalá fuese tan fácil.

En un lado de la red, una religión que oprime a la mujer y que (dicho suavemente) coarta su libertad para mostrar su cuerpo; lo cual, dicho sea de paso, tiene un tufillo a superioridad cultural y etnocentrismo que echa para atrás (por si no tuviera bastante con la discriminación de género; léase interseccionalidad para más detalles). En el otro lado de la red, tenemos a una sociedad sexista (la nuestra) que también oprime a la mujer, y en la que el cuerpo femenino se exhibe como cualquier un objeto de consumo.

Con esas premisas, la conclusión a la que se llega es sencilla: ninguna de las dos mujeres sabe pensar por sí misma. Es necesario que alguien venga a criticar, de nuevo, cómo visten dos mujeres que juegan un partido de volleyball. A abrirles los ojos. A liberarlas de su ignorancia. A salvarlas.

Se me ocurre que a lo mejor son dos mujeres adultas que para jugar el partido se han puesto lo que les ha salido del coño de acuerdo a sus ideas, sus creencias y sus principios. Que a lo mejor es cosa suya y de nadie más. Todo lo demás vuelve a ser, de nuevo, el mismo patriarcado de siempre opinando sobre algo que no le atañe.

No hay más. Me vuelvo a la novela.