Dos máquinas y yo

Mi vida está formada por mi mismo y dos máquinas.

La primera de ellas está situada justo antes de mi. Esta máquina construye los segundos: los colorea, les da cuerpo, un universo. Sentimientos, colores, palabras, sensaciones, pensamientos, fantasías, sonidos, intuiciones, imágenes, placeres, dolores, ideas, temores e ilusiones... llena cada uno de todo lo necesario, dependiendo del segundo en cuestión, y cuando está listo para ser usado, lo produce.

Entonces yo, que estoy en el medio, lo consumo. Durante tan sólo un único segundo, que es su duración exacta. Aunque eso no significa nada. Unos parecen eternos y otros al contrario, no parecen ni siquiera existir (esta sensación también va contenida en el segundo). Y cuando he acabado con él, aparece el siguiente. Por mi parte no tengo que hacer nada, sólo saber leerlos; el resto me viene dado, y simplemente tengo que ceñirme a lo que leo. Absolutamente cualquier cosa que pueda necesitar, está dentro de ese segundo. Así que esto es lo que diríamos que es mi vida: yo leyendo segundos.

Una vez gastado, para acabar, una segunda máquina que está inmediatamente detrás de mi, lo destruye para que nadie lo vuelva a usar, ni siquiera yo mismo. Ni siquiera lo recicla, por si las moscas: lo desintegra. Todas las precauciones son pocas. Aunque a decir verdad, a pesar de todo tengo la ligera sospecha que últimamente esta máquina debe de estar funcionando mal, porque llevo ya unas semanas teniendo la extraña sensación de estar consumiendo segundos ya vividos.

Así que si hay algún técnico en la sala, por favor, que se levante y me eche una mano. Muchas gracias.