¿Dónde estás, gripe aviar?

Hace meses que recibo mucho Referral Spam, entre otros. La idea de este tipo de spam, para quien no esté familiarizado, es utilizar los sistemas de estadísticas para conseguir enlaces a páginas de venta de medicamentos, casinos, pornografía, o vayaustedasaberqué. Pongamos un ejemplo. Si accedes desde este blog cien veces a una página de las que tengo enlazadas, es muy posible que esos accesos le aparezcan en las estadísticas de procedencia de visitantes, y es posible que lo haga en los primeros puestos, con lo que casi seguramente el dueño de esa página, y con suerte alguno de sus lectores, se pasará por este blog para ver qué dice alguien que al parecer está tan interesado en ellos. Si además contases con un programa que simula ese acceso, podrías, si quisieses, "acceder" —simular que accedes, en realidad— cien veces a un millar de páginas, lo que haría aparecer a este blog, o a la página que quisieses, en muchas estadísticas. Pero yo no quiero eso, porque yo no vendo pornografía, ni medicamentos, ni regento un casino online, y estoy más preocupado por la calidad que por la cantidad de las visitas.

En mi caso, simplemente filtro este tipo de visitas. No cuesta demasiado, aunque imagino que más de lo que les cuesta a ellos. La propaganda puede ser de cualquier cosa, y va cambiando con el tiempo. Desde hipotecas a venta de medicamentos como el Viagra. Y el caso es que editando este filtro hace un momento, me he encontrado con lo siguiente, que seguro que os es familiar: tamiflu. Rápidamente, con el corazón en un puño, raudo como Jolly Jumper y veloz como una centella, me ha faltado el aliento para acercarme a algunos periódicos digitales, y buscar en portada la palabra 'gripe'. Y el resultado ha sido que no había nada en La Vanguardia, nada en El País, nada en ABC, nada en La Razón, y un único enlace en el apartado de 'Salud' de El Mundo hablando de la gripe aviar.

Y me he alegrado, en mi fuero interno, de ver cómo una enfermedad que hace sólo unos meses iba a acabar con nosecuántos millones de personas y en torno a la que se había creado casi una histeria colectiva, ahora ya no merezca ni un pedacito de texto en las portadas de los periódicos. Y he supuesto, felizmente, que eso significa que, o ya no va a acabar con tanta gente, o toda esa gente es pobre y por tanto a los del ecuador hacia arriba —con la excepción de Australia, claro— nos traen sin cuidado, o hay cosas más importantes de las que hablar.

O no. A lo mejor es que coño, ¡¿qué más da quién muera, teniendo fútbol en la tele?!