Defecto profesional

Tendrán que disculparme, he vuelto un poco perjudicado de Albacete y no estoy para demasiados trotes. No, no perjudicado en el sentido que probablemente muchos de ustedes se imaginan, sino que he regresado bastante resfriado, bastante congestionado, bastante cansado y muchos otros bastantes que tienen que ver con mi estado de salud. En definitiva, que no estoy especialmente lúcido, pero como no pretendo darles lástima, mejor paso a contarles una de esas entradas que a veces llamo de "defecto profesional", y que es algo que quizá a algunos de ustedes les haya pasado.

Como pueden imaginarse, siendo la boda en Albacete y de noche, nos tocó reservar una habitación, al la que llegamos el sábado. Cuando llegamos, me toman los datos, me piden el DNI y lo fotocopian. Nos dan las llaves y subimos a la habitación, y al día siguiente, al salir, pagamos, nos dan la factura, y dejamos el hotel. Bien. Como es obvio, el establecimiento en cuestión tiene como protección frente a desperfectos de clientes, el derecho de fotocopiar tu DNI si así lo considera oportuno (esa fotocopia no puede considerarse como parte de la transacción económica entre el hotel y yo ya que el pago era en efectivo), pero para hacerlo, están obligados a decirte para qué (fotocopian el DNI), qué derechos tienes sobre esos datos, así como poner las medidas de seguridad apropiadas. El hotel en el que estuvimos era un hotel de cuatro (4) estrellas, y aún así, en ningún momento hubo referencia al tratamiento de los datos que yo les había facilitado. Esto está bastante generalizado, en realidad. Hasta El Corte Inglés te pide los datos al hacerte un abono en efectivo, sin que se den las condiciones adecuadas para ello.

Alguien puede pensar que debería haber dicho algo, haber protestado, pero en estos casos, lo habitual cuando mencionas la LOPD y tus derechos es que te miren raro como si les estuvieses pidiendo algo del otro mundo, o invocando algún tipo de ley arcaica, por lo que generalmente, para su comodidad y tu incomodidad, te ignoran o te tratan como si fueses idiota; a mí ya me ha pasado en algún que otro sitio. Parece ser que a mucha gente le parece más que obvio que lo que van a hacer con tus datos es guardarlos y luego destruirlos, y que indagar más en el asunto no es otra cosa que tocar las pelotas, con lo que tú te conviertes automáticamente en un tocapelotas. Y a nadie le gusta eso.

Quizá por eso las multas que pone la LOPD (excepto en algunos casos puntuales, que quizá comente esta semana) son tan desproporcionadas; porque es la única manera de que las empresas comiencen poco a poco a regularizar el tratamiento que hacen de los datos de carácter personal que gestionan, de que se conciencien de que es necesario llevar a cabo una correcta gestión, aunque esto, amigos, es sólo una opinión al borde de un estado -espero que no- febril.

Así que por favor, no me la tengan en cuenta.