De peroneos y poco más

Ya que estamos con esto del atletismo, les voy a contar algo con lo que he estado especulando estas últimas horas. Me van a perdonar, porque reconozco que lo que esto tiene de interesante es poco o nada, pero estos días no estoy demasiado imaginativo. Verán, hace cosa de dos años y medio fuí a Baqueira Beret a prácticar el bonito y caro deporte conocido como snowboard, algo que desde entonces no he vuelto a hacer. Debido a quizá un tamaño excesivo de bota —blanda—, o vayan a saber qué, estuve un par de días apretándome las botas en exceso, sobre todo la derecha, que es la que en mi caso dirige la tabla. Eso tenía como consecuencia directa provocar un dolor insoportable en la parte exterior de mi pierna, hasta que aflojaba y el dolor remitía. Dicho dolor nacía en el tobillo y se extendía hasta casi la rodilla, y es bastante lógico pensar que estaba estrangulando algún nervio, músculo o tendón. Después de volver a Valencia, tardé varias semanas en recuperar la sensibilidad en el exterior de la pierna, y varios meses en recuperarla en el empeine.

Ya saben que yo no soy médico, pero estoy empezando a sospechar que mis problemas con el tendón peróneo cada vez que empiezo a correr de modo relativamente regular tienen algo que ver con esto, y deben leer "algo" como "mucho". El hecho de que sienta que apretarme más o menos la zapatilla tiene un efecto directo sobre el estado de mi tobillo al día siguiente me da la sensación de que es más una realidad que una mera intuición. Bajo esta sospecha, estoy tomando Airtal —antiinflamatorio— e Hidroxil B1-B6-B12, y el miércoles que viene tengo cita con el traumatólogo. Con éste, las posibilidades son poco menos que infinitas. Con mucha suerte, me mandará directamente al fisioterapeuta y podré seguir corriendo en breve. Con algo menos de suerte, me mandará al fisio y me mandará reposo. Con poca suerte, me dará medicación, pasará del fisio y me mandará reposo. Con casi nada de suerte, me dirá que haga reposo (y yo me iré a otro trauma). Sin nada de suerte, me dirá que es crónico, que no hay nada que hacer y que haga reposo. Y con algo de mala suerte, me dirá que es crónico, que sólo me puedo operar y que además irá a peor con la edad. Con mucha mala suerte, me amputará la pierna, pero sinceramente no creo —ni espero— que lleguemos tan lejos.

Mientras tanto, saldré con la zapatilla poco apretada, 30' por día a 155ppm, de tranki. Deséenme suerte y tengan un buen e interminable fin de semana.