Últimas adquisiciones

Aquellos que me conocen bien saben que soy lo que vulgarmente se conoce como un culo de mal asiento, y aquellos que no lo sabían ya lo saben. Soy de ese tipo de personas que necesitan estar (casi) constantemente cambiando de cosas —o intereses— para sentirse bien; entiendan "bien" de la manera que quieran. Eso aplica a prácticamente cualquier ámbito de mi vida, excepto el profesional y el sentimental (o quizá en estos casos sólo de un modo tangencial). Es decir, no necesito estar constantemente cambiando de trabajo, ni de pareja. Digamos que lo anterior aplica a actividades más bien relacionadas con el ocio, aunque es cierto que quizá la rutina diaria me afecta más que a otras personas (pero lo llevo bien); igual me da por la economía, que por la Fórmula1, que por escribir ficción, que por patinar, que por la política o el cambio climático, que por la filosofía o la psicología, que vayan ustedes a saber qué. Digamos que siento inquietud por muchas cosas y como es natural, no tengo tiempo para todas, así que a causa de esta masificación de intereses acabo cogiéndolo todo —o casi todo— con la misma fuerza que lo dejo, con contadas excepciones; este blog es una de ellas. Y no sé si hay más.

Sí, pueden aplicarme eso de arrancada de caballo y parada de burro.

El caso es que, con el permiso del tendón peróneo de mi tobillo derecho, me ha dado por empezar a correr, lo que de paso sacia al menos parcialmente mi tendencia natural hacia la competición. Y digo "con el permiso de" porque en anteriores ocasiones que lo he intentado ha sido precisamente éste el que me ha disuadido de seguir haciéndolo. Puesto que sospecho que aparte de un posible sobreentrenamiento, la causa de mi habitual inclinación a la tendinitis —o comienzo de— del citado tendón era la falta de un calzado adecuado, mi última adquisición han sido las zapatillas que les muestro, unas Nike Air Zoom Vomero+2, que les parecerán feas, pero son tan buenas como caras, y con las que pretendo prepararme para la media maratón ahora, y para la maratón, luego. Ya lo sé, no me lo digan, pero, ¿qué quieren?