Cuatro mil trescientas (4300) razones o un poco de educación

Imagínense que mañana van ustedes a una tienda del barrio, y compran objetos por valor de 4300 euros. Que vienen a ser aproximadamente unas 750000 pesetas. Sí, yo aún pienso en pesetas. A mi no se me compra así como así. Bueno, a lo que iba. Imaginen mejor, que durante un par de meses se dejasen esa suma en compras semanales. Que bueno, no da para comprarse un yate, pero en casi cualquier establecimiento, da para bastante.

Digo yo que esperarían ustedes, sería lógico suponer, digo yo, repito, que en un barrio, al cruzarte alguna vez con el dueño del establecimiento, éste te saludase, ¿no? No efusivamente, no como a su mejor amigo, no como si fueses el hijo pródigo. No. Simplemente, como todo el mundo hace: con un gesto con la cabeza, con un holaquéhay así por lo bajini, un buenosdías y una sonrisa medio finjida, todo sin detenerse. Saludas y sigues tu camino. Eso suele ser más que suficiente. Y no sólo por aquello de cuidar al que ha sido buen cliente, no sólo por aquello de yo soy el que paga, que hace mucho que la esclavitud se abolió y no seré yo quien abogue por su retorno. Simplemente, por educación, por cortesía.

O eso pensaba yo. Pero al parecer, la dueña de la inmobiliaria que me "gestionó" la compra del piso, que tengo literamente justo delante de mi casa al otro lado de la calle, no lo considera así. Claro que yo fui cliente y no lo volveré a ser, así que a lo mejor piensa que para qué. O debe pensar, quizá, que le miro mal, que pienso que -en su caso particular- ganarse casi 4000 euros y no hacer ni las gestiones correspondientes, no estuvo bien. O que no es tanta pasta, comparado con las cantidades que maneja habitualmente. O que tratarme como si me estuviese haciendo un gran favor, fue poco "apropiado". O yoquése.

Pero, ¿saben qué? Soy una buena persona, así no le culpo. Porque un año y pico después aquello me trae bastante sin cuidado y tengo otras cosas más importantes en las que pensar. Y porque sin saberlo, me ha dado para un post. Y porque en realidad, a mi tampoco me apetece saludarle, por razones obvias (¿he oído... una mala gestión?), y porque coño, es fea como un demonio.

Pero claro, yo *sí* tengo educación, así que la próxima vez, prometo ser más... efusivo.