Cambios

Hace casi una semana que no escribo, y no es que no haya tenido tiempo para hacerlo, sino que no he tenido ganas, más que nada porque hasta hace un par de días se me comían los nervios.

En condiciones normales, este comentario debería ser sobre el Señor de los Anillos, película que ví el viernes. En pocas palabras, igual de increíble que las otras dos. También hay que reconocer que, después de ver la primera y la segunda, hay pocas razones para no ver la tercera, sea buena o mala (que es precisamente de lo que se aprovechó Matrix). Afortunadamente, es una gran película.

Dejando eso aparte, decía hace algún tiempo en comentarios —según Atzlán— woodyalleniescos que había identificado el origen de mi malestar. Uno era el estrés provocado por la búsqueda de aparcamientos, el cual creo haber subsanado en gran parte. Y el otro era la falta de una retribución económica justa de acuerdo al trabajo que desempeño, es decir, poca valoración en el trabajo (porque, ¿hay alguna manera más clara de valorar el trabajo de una persona que con su salario? No, no estoy diciendo que haya de valorar el trabajo de las personas según su salario, sino que ese es probablemente el mejor baremo para saber cómo valora tu empresa el trabajo que haces).

Pues como debe ser evidente después de lo dicho, he solucionado el segundo punto. Ayer (22) después de tres años, presenté mi carta de dimisión, lo que me deja de vacaciones hasta el 8 de enero, cuando trabajaré dos días para poner al día a mis compañeros, y el próximo día 13 comenzaré en mi nuevo trabajo, con el que estoy enormemente ilusionado —toda esa ilusión que mi virtualmente anterior trabajo consiguió quitarme— y podría decirse que con ganas de empezar. Iniciativa, otra cosa que, por cierto, mi antiguo trabajo también llegó a machacar.

Sin entrar, al menos no por el momento —no es porque sean casi las tres de la mañana, sino que no me apetece— en valoraciones personales (en las que tengo sin embargo todo el derecho a entrar) ni detalles (ya habrá tiempo), sólo me arrepiento de una cosa: de no haberme ido antes. Aunque si no lo hice, fue probablemente por los excelentes compañeros de trabajo que siempre he tenido. Gracias.