Cagaderos católicos

Está Valencia llena de cagaderos por todas partes. Como lo oyen: cagaderos, de esos de plástico que se utilizan en los conciertos. Esto parece más una convención universal de fabricantes de inodoros públicos que la visita del jefe de estado del Vaticano. Eso sí, en Fallas brillaban por su ausencia, por lo que supongo que quizá eso significa que los católicos son unos guarros y nuestro querido Ayuntamiento quiere evitar que esto se convierta en una gigantesca defecation party. No, imagino que no, esa no puede ser la razón, conozco algún católico y no. No. Supongo entonces que siempre ha habido clases, así que en Fallas meas por las esquinas y ahora dispones de miles de millones de millones de tazas de váter público a tu disposición para mear. O a lo mejor, es que mear en la calle va a ser pecado. O yoquesé.

Bien visto, uno tiene que alegrarse de que al final venga "sólo" el Papa, porque pensándolo bien, si por alguna de aquellas a Dios le diese por bajar a visitarnos, me veo Valencia convertida en un cagadero gigante, y la verdad, oiga, tampoco es cuestión.