Batalla literaria

Esta noche me ha pasado una cosa un poco rara. Bueno, un poco no, muy rara. Pero empecemos por el principio.

Hace unos días, leía que el espacio MINI Hub estaba organizando con la revista Eñe algo denominado batallas literarias. El funcionamiento es el siguiente: a partir de todos los convocantes, el jurado del concurso hace una selección de ocho escritores, que se enfrentan en parejas. Cada uno de los escritores debe escribir un minirelato a partir de una imagen en un máximo de cinco minutos. Los mejores cuatro pasan a semifinales, y así hasta que queda uno. Todo con apoyo del público y bastante interactivo.

La cuestión es que durante estos días pasados estuve pensando en presentarme, pero a causa del exceso de estrés, el trabajo de revisión que me queda pendiente de la novela (y del que prefiero no distraerme) y el poco tiempo que tenía para prepararme, acabé por descartar la idea.

Al parecer, sigue en mi cabeza, porque esta noche he soñado con eso, aunque en mi sueño había varios cambios relevantes. El esquema principal del concurso se mantenía, sin embargo el público asistente no era lo que diríamos gente recomendable, y el ambiente del local tenía cierto aire decadente y sórdido. Otra diferencia es que el elemento de inspiración no era una fotografía, sino el contenido de una carpeta (de color verde botella), que era diferente para cada persona. Aunque la persona que hacía de coordinador para mí me daba a escoger una, me alertaba de que una vez la abriese no podría escoger la otra. Que en el sueño haya llegado a este nivel de detalle en la mecánica de funcionamiento me ha parecido de por sí bastante extraordinario.

Hasta aquí, a pesar de lo vívido del sueño y los detalles que mi cabeza ha ido introduciendo, era todo bastante normal. Lo realmente excepcional ha venido cuando (en el sueño) me he sentado a escribir, tras subir unas escaleras de madera vagamente parecidas a las de los salones de las películas de Western y entrar en una pequeña habitación. Después de unos instantes de ansiedad, en los que recuerdo que tenía la sensación de estar desperdiciando los escasos minutos que tenía, se me ha ocurrido un pequeño microrrelato en el que a través de dos niñas que se encuentran (una de Aleppo y otra de un país del primer mundo, que aunque no se mencionaba, sí recuerdo claramente que era uno europeo), se hace una crítica de las prioridades del mundo occidental.

Aunque el relato que se me ha ocurrido tiene algunos fallos y hace falta perfilar varios detalles, que en un sueño me haya pasado algo así es, cómo decirlo, muy extraño. Ah. Sí, el relato lo escribiré. Y no, no sé si tenía algo que ver con el contenido de la carpeta, porque no recuerdo haberla abierto.