Baja la tapa del váter

Hete aquí una de mis grandes dudas existenciales, que paso a plantear para que aquellos interesados, y principalmente interesadas, puedan iluminarme, y me permitan así salir de mi particular caverna platónica. Y esta cuestión ronda esa conocida sentencia que la mayoría de hombres hemos oído alguna vez, y que estoy seguro ha sido origen de algún que otro conflicto:

 

“Baja la tapa del váter”

 

Y es que un servidor, después de mucho pensar, analizar, discurrir y meditar, no entiende el fundamento de tal mandato. Descartando que las mujeres apuren tanto el momento de la micción como para no disponer de un par de segundos para subir la tapa del váter, la única opción que se me ocurre es que, como ellas (vosotras) orinan (orináis) sentadas (no se quejarán, lo fino que estoy siendo), les (os) resulta molesto bajar ésta cada vez que van (vais) al baño. No obstante, teniendo en cuenta que los hombres meamos de pie -y yo particularmente no pienso mear sentado mientras mis piernas me permitan mantenerme erguido-, nos vemos obligados a subir dicha tapa cada vez que vamos al baño a realizar tan placentera y necesaria acción, y que yo sepa ningún hombre se ha quejado nunca de que la tapa está bajada. Si vas a mear, la subes y punto. Teniendo en cuenta que, además, por mi experiencia personal las mujeres acostumbran a orinar menos que los hombres -quizá es que yo meo demasiado-, tampoco veo lugar para tanta insistencia en bajar la tapa del váter. A no ser, claro, que, como otras muchas cosas, y digo eso sin segundas, sea todo ello tan sólo una cuestión estética.

Dicho esto, asumo mi obvia parcialidad, mi total incapacidad para ver el problema, mi patente miopía intelectual, mi falta de refinamiento -soy una bestia- y me pongo a disposición de cualquier fémina que desee sacarme de mi ignorancia, no sin antes dar las gracias a toda aquella que de forma altruista, e independientemente del éxito de su empresa, se preste a ello.